Buenas tardes. Hoy os traigo un fic basado en la batalla dónde Eddard volvió a encontrarse con su hermana Lyanna. Era para un Reto de un foro sobre batallas, por eso no saldrá la parte que todos estais imaginando (porque Martin aún no ha dicho cual es la promesa (aunque todos la imaginemos)). Todo personaje y lugar pertenece a George R.R. Martin y yo no gano nada con ello. Espero que os guste.
BATALLA DE LA TORRE DE LA ALEGRÍA
Montañas Rojas de Dorne. El calor era insufrible y había un
viento que hacía que las arenas de ese reino se metieran en sus ojos. Los siete
hombres, que llevaban a sus caballos agotados, no estaban acostumbrados a este
calor. Ellos eran norteños.
Venían de Bastión de Tormentas, dónde consiguieron que los
Tyrell y Redwyne se rindieran tras haberlos sorprendidos por la retaguardia y
que se arrodillaran y juraran lealtad al nuevo Rey de Poniente, Robert
Baratheon.
<<Robert>>;
<<si no hubieras hecho eso, ya habría venido mucho antes>>; pensó el líder de esos hombres; <<como aceptó la matanza de los
Lannister>>; <<sólo eran dos niños y una mujer>>;
<<sólo piensa en erradicar a los Targaryen y se ha olvidado de mi hermana
y de salvar el pueblo de un tirano>>.
El grupo estaba formado por William Dustin, Ethan Glover,
antiguo escudero de Brandon Stark y el único que sobrevivió cuando fueron
asesinados este y su padre, Rickard Stark, Señor de Invernalia, por Aerys
Targaryen; Martyn Cassel, Theo Wull, Mark Ryswell y delante de ellos, un
pequeño hombre con una armadura de color verde pero muy simple, Howland Reed; y
comandándolos, el nuevo Señor de Invernalia, Lord Eddard Stark.
Lord Stark iba con la vista al frente, intentando llegar lo
más pronto posible a la torre que Rhaegar Targaryen llamaba La Torre de la
Alegría. Seguro que allí se encontrarían los hombres de la Guardia Real que
faltaban. <<No pueden estar en otro
sitio>>; <<los mejores
hombres de la Guardia de Aerys están con ella>>; << Ser Oswell
Whent, Ser Arthur Dayne y el Lord Comandante Gerold Hightower>>.
<<Hoy puede que muramos todos, pero debo salvar a Lyanna>>.
-
Lord
Eddard. A lo lejos se ve una torre – dijo Howland Reed y señaló un punto.
Ned agudizó su visión y empezó a ver como empezaba a verse la
punta de una torre y entonces atizó con los talones a su caballo para que
aumentara la galopada.
- - ¡Vamos!
Estamos cerca – dijo a sus hombres.
Eddard notó como sus compañeros iban azuzando a sus caballos
para seguirle. Y también notó como Hielo le pesaba más que otras veces. La
espada valyria de la Casa Stark, con la que había matado a cientos de hombres
durante esta guerra que ya estaba a punto de finalizar. <<Se acerca una batalla en
la que morirán hombres justos, por un Rey que permite que maten a niños a
cuchilladas y estampando sus cabezas contra paredes >>; <<y no
podré conocer mejor a Catelyn, ni conocer a mi hijo>>. Todo su cuerpo empezaba a tensarse y sentía los
nervios subiendo por su estómago. Él, incluso cuando era niño, no estaba tan
nervioso como en ese momento. No sabía
cómo estaban sus hombres, él era demasiado reservado para preguntarles por
ello.
Había mandado una avanzadilla de tres hombres para que
buscaran el sitio y les mandarán un cuervo con la posición exacta. Recibieron
este hace varios días y respondieron que mantuvieran sus posiciones y no
lucharan contra la Guardia.
La Torre iba apareciendo cada vez más grande y más cercana, y
el Señor de Invernalia podía ver que está tenia uno de sus torreones derruidos.
También vio que había tres hombres de blanco delante de la torre. Miró a ver si
la avanzadilla se encontraba en algún sitio cercano o si le hacían alguna seña.
Pero lo único que había era arena, más arena y dos árboles raquíticos dónde no
podría esconderse nadie. Fueron acercándose cada vez más y pudieron ver que
había algo en el suelo, al lado de los otros hombres. <<¿Qué hay allí?>>. Pero mientras Eddard lo pensaba, fue viendo
que eran hombres con capas grises. <<La
avanzadilla que mandé. Los han matado>>.
Hicieron bajar a los caballos del galope al trote cuando
estaban a media milla de allí, esperando a que los tres Guardias Reales fueran
a por ellos, pero estos no se movieron. Los norteños se acercaron y pararon sus
caballos. Vieron que los hombres muertos eran la avanzadilla que Ned había
mandado. Y los hombres de la Guardia Real estaban de pie mirándolos. Ser Oswell
Whent estaba afilando su espada con una piedra y La Espada del Amanecer y el
Toro Blanco tenían su espada envainada. El Señor de Invernalia bajó de su
caballo y sus hombres lo siguieron. Hizo el gesto para que envainaran su
espada.
- - ¿Por
qué los habéis matado? – preguntó serio Ned mirando a los soldados muertos -.
- - Intentaron
atacarnos y matarnos – respondió Ser Gerold Hightower -. Si os hubieran
esperado, no los habríamos matado hasta ahora.
- - Tenían
órdenes de no atacar.
- - Pues
parece que quisieron hacerse los valientes e intentar llegar a la gloria –
respondió Ser Oswell -.
Ned volvió a mirar a los muertos y se enfadó porque no habían
hecho lo que les había ordenado, <<tres
muertos más que no debieron de morir>>. Entonces miró al Toro Blanco
y se dirigió a él.
- - Os
busqué en el Tridente.
- - No
estábamos allí. Teníamos otras órdenes que cumplir – replicó Ser Gerold.
- - De
haber estado, nuestro auténtico Rey seguiría en el Trono de Hierro y el
Usurpador lloraría lágrimas de sangre al lado de sus perros – dijo Ser Oswell
sin dejar de afilar su espada.
- - Cuando
cayó Desembarco del Rey, ser Jaime, vuestro hermano de la Guardia Real, mató a vuestro Rey llevando una coraza de
oro. ¿Dónde estabais entonces? – preguntó Ned
- - Muy
lejos – respondió Ser Gerold Hightower -. Sino nuestro falso hermano ardería en los
Siete Infiernos con su padre y el maldito Baratheon; y Aerys y toda la familia
Real seguiría viva. Incluso los niños.
Lord Eddard Stark frunció el ceño durante un instante,
recordando los cadáveres de los niños Targaryen, <<maldita sea, Robert>>; <<querías ganar una guerra
con miles de inocentes muertos>>; <<¿cómo puedo convencerlos para
llegar a Lyanna?>>; <<debo hacer que se unan a nosotros>>. Volvió
a poner su rostro adusto, serio.
- - Fui
a Bastión de Tormenta y levanté el asedio. Lord Tyrell y Lord Redwyne se
rindieron a nuestras fuerzas y al Rey Robert. Ellos y todos sus hombres han
jurado lealtad y han entregado sus pendones. Llegué a pensar que estabais con
ellos y que os habíais rendido. El Rey ha sido misericordioso con Ser Barristan
Selmy y Jaime Lannister. Aún podéis rendiros.
- - Nosotros
no nos arrodillamos tan fácilmente. Sólo servimos a un Rey y ese no es Robert
Baratheon – respondió Ser Arthur Dayne.
- - Ser
Willem Darry ha huido a Rocadragón con vuestra reina y con el príncipe Viserys.
Podríais haber embarcado con ellos. – siguió Eddard.
- - Ser
Willem es un hombre fiel a los principios del honor y de la caballería – señaló
Ser Oswell Whent.
- - Él
no es un Guardia Real – respondió el Toro Blanco -. La Guardia no huye. Lucha
hasta la muerte por su Rey.
- - Desde
Aegon I el Conquistador hasta Aerys II Targaryen – dijo Ser Arthur -. Hasta el
final. – Se puso el yelmo.
<<Es imposible
convencerles>>; <<tendremos que luchar hasta la muerte>>. Ned se puso la mano diestra en la empuñadura
de su espada.
- - Hicimos
un juramento que es inquebrantable. Y lo vamos a cumplir – dijo el anciano Ser
Gerold, desenvainando su espada.
Los otros seis hombres, se pusieron al lado de Ned,
desenvainando sus espadas y preparándose para la batalla. Ser Oswell dejó la
piedra con la que afilaba su espada y Ser Arthur Dayne dijo:
- - Esto
va a empezar ahora mismo – dijo la Espada del Amanecer desenvainando a Albor.
- - No
– respondió Eddard con voz triste y entrecortada -. Esto va a terminar ahora
mismo, para siempre y morirá gente que no lo merece – desenvainó a Hielo -.
Los siete norteños y los tres hombres de la Guardia Real,
empezaron a dar vueltas con las espadas desenvainadas. Los norteños eran muchos
más, Ned sabia eso, y que muchos de sus hombres no sobrevivirían a ese día. A
su lado tenía a Howlad Reed y William Dustin.
- - Lord
Reed, Lord Dustin, entren a la torre y busquen a mi hermana - dijo mientras miraba a Ser Arthur Dayne.
- - Pero,
Lord Stark, debemos protegeros – dijo Howland Reed-. Y nos necesitáis a todos
para poder ganar a las mejores espadas de la Guardia y de Poniente.
- - Lo
que necesito es que encontréis a Lyanna. Ella puede necesitaros más que yo –
miró a Howland -. Cuidadla.
- - Ella
me salvó en Harrenhal y me protegió. Le debo todo. La protegeré con mi vida.
- - Entonces,
el momento es… - miró Eddard a todos sus compañeros, y levantando la voz,
gritó: - ¡Atacad! – y se lanzó directamente a por la Espada del Amanecer con un
sablazo hacía su cabeza.
Los hombres empezaron a lanzarse a sus enemigos con
brutalidad. Ethan Glover y Martyn Casell fueron a por Ser Oswell
Whent; Theo Wull y Mark Ryswell a por Gerold Hightower.
La Espada del Amanecer detuvo el golpe con Albor a dos manos
y se separó de Ned. Ned vio que Glover atacó a Ser Oswell con un tajo al
estómago, que fue detenido fácilmente y el golpe de Casell fue evitado con una
finta a un lado. Howland Reed y William Dustin entraron corriendo a la torre. <<Encontradla>>. También vio
que Wull y Ryswell atacaban a la vez al Toro Blanco, el cuál paro un golpe y
saltó para evitar el otro, pero después, rápidamente suelta una estocada que
golpea en uno de los costados de Ryswell, dejando el jubón desgarrado, y
entonces vio que Ser Arthur lanzaba su espada contra él, apuntando a uno de los
costados.
Ned paró el golpe a dos manos y las espadas quedaron pegadas
y ambos hicieron fuerza. Ned tuvo que dar un paso atrás y notaba a Albor cada
vez más cerca suyo, <<no puedo
morir>>; entonces empezó a soplar un fuerte viento que levantó arena
y esta hizo que La Espada del Amanecer quitara su espada y retrocediera. Eddard
miró a sus compañeros y vio como Gerold Hightower tiraba la espada de Theo
Wull, daba un giro rápido, agachándose y echando su espada hacia atrás,
clavando esta en el estomago de Mark Ryswell. Ser Whent iba retrocediendo a los
ataques de los norteños, que le lanzaban estocadas a la vez al cuello y a la
ingle para que se desangrara.
Volvió a ver a Ser Arthur como se rascaba los ojos y cuando
finalizo, Stark le lanzó un golpe a dos manos, hacia el costado izquierdo del
Guardia, este lo paró, pero Ned le lanzó otro golpe al otro costado, que su
contrario paró con un salto atrás y lanzando a Albor al lado descubierto del
norteño, quién tuvo que retirarse hacía atrás, pero notó un pequeño dolor en el
costado y vio su jubón con un pequeño desgarrón. <<No puedo descuidarme, sino estaré muerto>>; <<no
puedo quejarme ni sentir dolor>>.
Sólo se oía el ruido del viento, el entrechocar de las
espadas y la respiración alterada de los combatientes.
Ser Arthur volvió a atacarlo con golpes a ambos costados, que
hicieron que Ned tuviera que retroceder varios pasos, parándolos todos con
Hielo, e intentando que no se le pegara al cuerpo. <<Es demasiado bueno para mi. Pero no debo desfallecer por el
bien de mi hermana, de Invernalia y del Reino>>. La Espada del
Amanecer lanzó una estocada hacia el cuello, que Lord Stark paró desplazando la
espada de su enemigo y lanzó un tajo hacía el estomago del Guardia, pero este
retrocedió de un salto y volvió a ponerse en guardia.
Mientras tanto, Ser Oswell Whent había recuperado terreno
respecto a sus dos combatientes norteños e iba bloqueando sus golpes (primero
uno y luego el otro) y soltándoles él estocadas a las partes del cuerpo que el
jubón, la cota de malla, el ristre y el simple yelmo que llevaban no conseguían
proteger. Ethan Glover dirigió una estocada al cuello del Guardia Real, este lo
paro fácilmente y esperó el ataque de Martyn Cassel, pero volvió a recibir dos
estocadas rápidas y con un grito de rabia por parte de Glover, y cuando frenó
el segundo golpe notó como se le lanzaba encima otra espada a su cuello
directamente. Tiró su cuello hacia un lado, arrastrando su cuerpo con él y,
entonces, vio todo el tronco descubierto de su enemigo y golpeó con todas sus
fuerzas con la espada a Martyn Cassel, notando como se rompía su jubón, la cota
de malla y la carne. Arrancó la espada y el norteño cayó al suelo escupiendo
sangre de su boca y lo tocó ya muerto.
Ser Gerold Hightower y Theo Wull se repartían golpes de
espada al pecho y los costados y no retrocedían ni un milímetro de sus posiciones.
Eddard Stark y Ser
Arthur Dayne iban moviéndose de un costado a otro para evitar que el contrario
encontrará el lugar por dónde clavar la espada. Ser Arthur iba lanzando
estocadas, pero se retiraba inmediatamente al ver que Ned al instante cubría la
posición. <<¿Qué deben de estar
haciendo Howland Reed y William Dustin?>>; <<¿habría más hombres
dentro de la torre?>>. Entonces el Señor de Invernalia dio un paso
hacía delante y con Hielo a dos manos lanzó un espadazo hacia la cabeza de su
enemigo, el cual la paró poniendo a Albor en horizontal e intentando que la
espada no bajara más y lo matara. Ned apretó con todas sus fuerzas hacía abajo para que la otra espada
se rompiera o Ser Arthur se cansara y poder matarlo, pero el otro hombre
mantenía la posición sin dejar que las espadas bajaran, <<¿cómo quiero romper Albor? Es imposible y Ser Arthur es el mejor
caballero, pero debo luchar por mi familia>>. Sacó la espada al ver
que era imposible atacar al Guardia de esa forma y retrocedió para volver a
adelantarse con un golpe lateral. Ser Dayne paró el golpe y contraatacó
lanzando una estocada hacia el otro costado, que Ned esquivó y retrocedió.
En ese instante, se oyó un grito… y un caballero blanco
estaba arrodillado en el suelo. Era Ser Oswell Whent que tenía la espada
norteña clavada en su cuello, separando un trozo del resto del cuerpo. Se había
confiado al quedarle un único enemigo y atacando a Theo Wull a los lados y
luego a la ingle, su espada fue desplazada y que lo echó hacia atrás y dejó la
zona del cuello que el yelmo no protege desprotegida y el norteño descargó su
espada y toda su fuerza allí.
El norteño sonrió y sacó la espada del cuello de su enemigo,
que cayó al suelo y fue dónde estaba Ser Gerold Hightower luchando contra Theo
Wull y lanzó su espada ensangrentada hacia la sobaquera izquierda, pero el Toro
Blanco desvió el golpe con su espada y luego atacó al otro norteño, dando un
salto adelante echándose a un lado, pero fue repelido.
Ser Arthur volvió a atacar a Ned con varias estocadas a los
lados y a la cara, pero fueron parados por Hielo, y Eddard intentó contraatacar
pero Ser Arthur no paraba de enviar un golpe detrás de otro, los cuales iba
parando con dificultad. <<No puedo
perder. Quiero conocer a mi hijo y a Cat. Y volver a Invernalia con
Lyanna>>.
Mientras La Espada del Amanecer y el Señor de Invernalia se
cruzaban golpes, los norteños iban golpeando a Ser Gerold Hightower, pero no lo
hacían moverse de su sitio. Pero de repente, el Toro Blanco empezó a retroceder
y Wull y Glover iban descargando golpes hacia el torso y las rodillas del Lord
Comandante, cuando este, dio un giro con una rápidez impropia de su edad y
descargó con furia su espada, con sus dos manos, cercenando el cuello de Theo
Wull y antes de que Ethan Glover pudiera reaccionar, Hightower volvió a darse
un giro hacia el otro lado y clavó su espada en el vientre de este, empujando
hasta que esta salió por su espalda. El norteño empezó a sangrar por la boca,
con los ojos desorbitados e intentando quitarse la espada con sus manos. El Comandante
sacó su espada del cuerpo y este cayó de rodillas al suelo, mirando a su
enemigo con los ojos pidiendo clemencia. Entonces Gerold volvió a clavar su
espada en el corazón y Glover murió al instante.
En ese justo momento, salieron William Dustin y Howland Reed,
con sus rostros completamente blancos y muy perturbados.
<<¿Qué ha pasado? ¿Y Lyanna? ¿Por qué tienen ese rostro? ¿Está
muerta?>>; estaba pensando en
todo ello, cuando vio de refilón que le venía la espada de Ser Arthur a la
altura del pecho, entonces dio un salto para atrás pero trastabilló y cayó al
suelo. Desde allí, vio como Dustin se lanzaba con su espada desenvainada hacía
Ser Gerold Hightower y clavaba la espada en el pecho del hombre y saliéndole
por la espalda, cuyo jubón blanco empezó a ponerse rojo y se volvió a oir como
otra espada se desgarraba un jubón y Ser William Dustin cayó al suelo con la
espada del Toro Blanco en su bajo vientre, intentando quitársela. Lo consiguió,
pero entonces empezó a salir la sangre de su cuerpo a chorro. El Lord
Comandante también cayó de rodillas, con la mirada perdida. <<Sabe que va a morir>>;
<<y yo también>>. Vio cómo Ser Arthur levantó su espada,
agarrándola con las dos manos, por encima de su cabeza y mirándolo con lástima
a los ojos, dijo:
- - Lo
siento mucho Lord Stark, pero debo cumplir con el juramento al príncipe
Rhaegar.
Entonces empezó a descender la espada y…
………………………….
<<Dioses, hay que
avisar a Lord Eddard>>; <<tiene que verla antes que sea…>>; pensó el pequeño lacustre mientras bajaba las
escaleras corriendo detrás de William Dustin que lo hacía más rápido que él, al
tener las piernas más largas. Howland mientras descendía recordaba aquel lejano
Torneo de Harrenhal, dónde los Stark lo ayudaron a poder vencer a los señores
de los escuderos que se habían metido con él por ser un lacustre de Aguasgrises
y ese día juró que protegería a los Stark y les estaría en deuda hasta el fin
de sus días. Llegaron hasta la puerta y salieron afuera. Entonces vio como el Lord Comandante
clavaba su espada en el cuerpo de Ethan Glover y este caía de rodillas, y que
Eddard Stark estaba teniendo muchos problemas con Ser Arthur, <<sólo quedamos nosotros tres y si
Eddard muere, nosotros moriremos muy fácilmente. Debe ver a su
hermana>>. Miró a Lord Dustin
como desenvainaba su espada e iba a por el Toro Blanco, que había dado el golpe
de muerte a Glover para que muriera sin sufrir más, <<es un
caballero y Dustin no podrá con él si no lo coge por detrás>>;
<<pero atacar a un hombre por su espalda no es de caballero>>. Dustin caminó hacía Gerold
Hightower y cuando este empezó a darse la vuelta, corrió y clavó su espada
hasta el fondo. Lord Reed oyó un ruido y vio como caía al suelo Lord Stark y
que La Espada del Amanecer levantaba su espada por encima de su cabeza para
clavarla en su enemigo.
<<¡No!>>;
<<no puedo permitir que maten a mi señor>>; <<no puedo
permitir que esto acabe así>>; <<¿pero qué puedo hacer>>. Vio que Dustin cayó al suelo con la espada del
Toro clavada en su bajo vientre; <<sólo
quedo yo>; <<no puedo fallarles ahora, después de todo>>. Desenvainó
la espada pequeña que llevaba, que realmente no era una espada, y corrió con
todas sus fuerzas hacia Ser Arthur Dayne, cuando este empezó a descender su
espada contra Ned Stark y…
……………………
…Ned cerró los ojos, <<perdonáme Lyanna>>; <<perdonáme Cat e hijo
mio>>; oyó como se clavaba la
espada y que agujereaba la cota de malla y llegaba a la carne. Pero no sintió
dolor, y eso le extrañó, porque cuando lo hirió Dayne, había sentido dolor.
Abrió los ojos y vio a La Espada del Amanecer de
rodillas en el suelo, manteniéndose con Albor en su mano, con los ojos
desorbitados, mirando la espada pequeña que tenía clavada en el costado derecho
y también vio a Howland Reed enfrente de él, con la mano ensangrentada. <<Howland Reed me ha salvado>>.
- - Lord Stark, ¿estáis bien? – preguntó el lacustre agachándose
a su lado y dándole la mano para ayudarlo a levantarse.
- - Sí, sólo tengo un pequeño corte en un costado, pero estoy
bien – respondió cogiendo la mano de su compañero y se levantó -. Gracias, Lord
Reed. Me habéis salvado la vida. Estoy en deuda con vos.
- - No lo estáis, mi señor. Soy vuestro vasallo y debo protegeros
con mi vida. Además vos y vuestra hermana hicisteis mucho más por mi.
Entonces miraron a Ser Arthur Dayne y vieron que
estaba en el suelo desangrándose después de haberse arrancado la pequeña
espada. Ned se puso a su lado e intentó tapar la herida con sus manos, pero el
Guardia Real le decía que no con la cabeza y abriendo la boca, dijo:
- - No…Albor…Ashara…Campoestrella – dijo mirándolo fijamente a
los ojos de Eddard.
- - ¿Quereis que le lleve vuestra espada a vuestra hermana Ashara
a Campoestrella? – respondió Lord Stark entendiendo lo que le pedia.
Ser Arthur asintió con la cabeza. El norteño se
levantó y cogió a Albor en sus manos, <<pesa
poco>>; <<esta espada debe quedar con sus dueños>>. Se giró a Howland Reed y preguntó con
ansiedad, dándole la espada:
- - ¿Dónde está Lyanna?
- - Está arriba del todo – respondió el lacustre cogiendo la
espada y al ver que Lord Stark corría hacía la torre intentó pararlo -. Pero
ella…ella…
El Señor de Invernalia no escuchó lo que dijo su
hombre y subia los escalones de la torre de dos en dos. <<Tranquila Lyanna, estoy cerca>>; <<te protegeré de
todos>>; <<incluso de Robert>>. Llegó al piso superior y vio una puerta al
fondo abierta.
- - ¡Lyanna! – gritó Eddard y caminó rápidamente hacía esa puerta
y entró a un cuarto.
Y allí vio, lo que llevaba meses viendo en miles de
personas, nobles y aldeanos, hombres y mujeres, niños y ancianos, que había visto hoy en sus hombres y en la
Guardia Real, y que era la cosa más normal para cualquier guerrero, pero para
él era el mayor pesar…
Sangre.