domingo, 29 de diciembre de 2013

Capítulo 7: Cersei


CERSEI

-          Cersei, ¿no crees que ha pasado demasiado tiempo? Deberíamos preguntar cómo están madre y el bebé – dijo Jaime -.
-          Sí – respondió Cersei segura -. Yo también quiero ver a madre y al bebé - <<aunque si estoy contigo puedo esperar un poco más>>-. Tardan demasiado y tú te mueres de ganas de verlos.
-          ¿Y tú no, Cersei? – preguntó asustado Jaime -.
-          Sí – se sonrojó -, a madre quiero verla y poder estar con ella. Al niño no lo conozco y además no es tú.
-          Cersei… - empezó a decir su hermano, pero en ese instante se abrió la puerta y apareció Lord Tywin Lannister -.
-          ¡Padre! – gritó Cersei y se lanzó a sus brazos y lo abrazó -. ¿Cómo está…? –  miró a su padre y al ver su rostro, no acabó de hacer la pregunta -. ¿Y madre? – al ver que su padre no respondía, empezó a asustarse, <<¿qué ha pasado?; <<¿por qué no me responde?; ¿por qué está así?>>-. ¿Padre? – lo cogió con más fuerza y se puso de puntillas para intentar ver algo en el rostro de su padre -.
-          ¡Basta, Cersei! – gritó Tywin cogiendo de los brazos de Cersei y echándola con brusquedad hacia atrás -. ¿Crees que ese es el comportamiento de una dama y una Lannister?
-          No…no, padre – miró asustada a su padre y fue caminando hacía atrás para ponerse al lado de Jaime; <<algo va mal, muy mal>>; <<padre nunca ha sido así>>; <<¿Qué le ha pasado a madre?>>.
-          Padre – empezó a decir su mellizo -. ¿Qué ha sucedido? Llevamos mucho esperando. ¿Ha nacido el bebé? ¿Y madre?
-          Vuestra madre ha muerto. Y vuestro hermano no creo que viva mucho más y sería lo mejor después de haberla matado – respondió de forma seca y se dio la vuelta-.
-          ¿¡Cómo!? – chilló Cersei con los ojos húmedos y furiosa -. ¡No! ¡No puede haber muerto! ¡Madre es una Lannister!
-          ¡Deja de comportarte como una niña Cersei! Tu madre ha muerto al parir “eso”
-          ¿”Eso”? – preguntó sin entender por qué llamaba así al bebé -. No te entiendo, padre.
-          No hace falta que entiendas nada. Sólo haz lo que debe hacer una dama.
-          Pero padre… - iba a seguir ella hablando pero al ver su rostro calló un instante -. ¿Podemos verla?
-          No. La están arreglando y molestaríais.
-          ¿Y al monstruo que ha matado a madre?
-          A ese haced lo que queráis. Está en su cuarto. No es hijo mío – acabó de decir y se fue -.
Cersei miró a su hermano y este a ella y fueron corriendo a la habitación del bebé. El ama de cría intentó que no entraran, pero Cersei respondió:
-          Es mío, y tú no eres más que una vaca lechera. No sé te ocurra darme órdenes o le diré a mi padre que te corte la lengua.
La mujer se fue del cuarto y Cersei se acercó a su hermano recién nacido. Lo miró y retiro la cara con asco. <<¿Esto ha matado a madre?; está cosa repulsiva, este monstruo ha matado a mi madre>>>.
-          Este monstruo ha matado a nuestra madre.
-          Cersei, es nuestro hermano
-          ¡Esto no es mi hermano! ¡No se parece en absoluto a un Lannister! ¡Míralo Jaime! Tiene el pelo oscuro, una cabeza gigante, un cuerpo pequeño, las piernas dobladas y… - se acercó al bebé y le quitó los pañales - ¡ves! Tiene una polla enana. ¡Es un enano!
El pequeño Tyrion empezó a berrear.
-          Cersei, los niños pequeños la tienen pequeña.
-          Cuando tú eras pequeño la tenías mucho más grande que esto. ¿No lo ves? Mira cómo llora, no es humano. Es un monstruo. Padre tiene razón, este no es hijo suyo.
-          ¡Cersei! Nuestra madre jamás haría algo tan despreciable.
-          Lo sé. O es eso o los dioses castigan a los Lannister porque somos mejores que todos ellos juntos – empezaron a caerle lágrimas de sus ojos y surcaban sus mejillas-.
-          ¡Cersei!
-          ¡Calla Jaime! Pareces la septa – se tapó los oídos de tanto berreo del bebé y vio como Jaime se acercaba a él-. Yo no puedo estar más aquí. Déjalo llorar a ver si se ahoga y muere. Él no tenía que haber nacido, es un asesino y un monstruo y jamás le perdonaré que haya matado a madre. Jamás.
Se dio la vuelta para salir, pero notó que el niño empezaba a relajarse mientras Jaime le decía que viviera, que él iba a cuidarlo y protegerlo y que jamás le mentiría ni fallaría.
<<Ya veremos>>.
FIN
                                                                                                                                                  

PD: En principio este es el final, pero se me ha ocurrido un epílogo, pero no sé si va a aportar mucho o no. Pero si lo quereis leer, decidme y lo hago y lo subo rápido.

Capítulo 6: Tywin


TYWIN

-          ¡Joanna! ¡Joanna! – empezó a gritar agarrando el cuerpo inerte de su esposa y zarandeándola -. ¡Despierta! ¡Despierta! ¡No me puedes abandonar! ¡No puedes dejarnos!
-          Lord Tywin…ya… no sé puede hacer nada – dijo el maestre -.
-          Joanna, Joanna – siguió moviéndola sin hacer caso a lo que le decían -.
-          Lord Tywin… - volvió a decirle el maestre, que se acercó a él y le puso la mano en su hombro -. No podemos hacer más, los dioses se la han llevado.
-          ¡Soltadme! – se dio la vuelta rápidamente el Señor de Roca Casterly, quitando con furia la mano del maestre de su hombro y agarrándolo por el cuello hasta empotrarlo contra la pared -. ¡Soy el Señor de Roca Casterly! ¡Mi esposa ha muerto! ¡Y vos que la habéis dejado morir, maldito bastardo, os arrancaré vuestra puta cabeza de imbécil! ¡La habéis dejado morir!¡A ella! – miró fijamente con rabia al otro hombre, que tenía la cara ya de color violáceo. <<Debería matarlo como una rata. Dejarle morir en las celdas. Ha matado a la única persona a la que he amado. La ha dejado morir>>. <<Maldito sea>>-.
Quitó la mano del cuello del maestre, que empezó a respirar a bocanadas mientras tosía ruidosamente y tocándose el cuello con sus delgados dedos.
Tywin se dio la vuelta para no mirarlo más.
-          Marchaos de mi vista. Deseo estar con mi esposa. Y traed a la doncella con el bebé.
-          Mi señor…el bebé debe ser lavado y comprobar que está bien…y…
-          ¡Haréis lo que os he dicho o vuestra cabeza estará clavada en una pica de la torre en menos de lo que una septa tarda en cantarle a la Madre! ¡Traed al niño!¡Ya!
-          Sí, Lord Tywin, antes debería deciros que el niño….
-          ¡No quiero oíros más! ¡FUERA!
-          Sí, mi señor – y el hombre caminó hacía la puerta y salió de ella -.
Tywin volvió a mirar a su esposa y se puso de rodillas a su lado, acariciando su rostro y su cabello.
-          Los dioses te han llevado…¡maldigo a los dioses! Tenían que protegerte. ¡Te protegieron con los gemelos! – agachó la cabeza -.¿Por qué me has abandonado, Joanna? ¿Qué voy a hacer sin ti? ¿Por qué querías tener ese niño? Podríamos haber tenido más y tú estarías viva. <<Sabes perfectamente el por qué – le respondió su conciencia>>. Como quieres que ame a alguien que te ha matado. ¿Y por qué me decías que lo quisiese fuera como fuera? – apretó sus puños y sus dientes -. ¿Cómo quieres que lo ame! ¡Jamás le perdonaré haberte matado! ¿Qué haré con Jaime y Cersei? ¿Qué harán ellos sin ti? ¡Por qué!
En ese instante tocaron a la puerta y Tywin dijo que entrará. Empezó a entrar lentamente, con la cabeza agachada mirando al suelo.
-          ¡Acercaos! ¡Acercaos! Quiero ver al bebé.
-          Sí…mi señor…pero el niño…
-          ¡El niño nada!¡Soy su padre y quiero verlo!
La doncella se acercó a su lado y le dio al bebé. El Señor de Roca Casterly lo cogió en brazos y lo miro a la cara. <<¿¡Qué es esto!?>>
-          ¿¡Dónde está mi hijo!? ¡Quítame a este engendro y trae a mi hijo!
-          Señor, es vuestro hijo.
-          ¡Esto no es un Lannister! ¡No puede ser mi hijo y de Joanna! ¡NO!
-          Lo siento…pero…es vu…vuestro hijo. Lo he tenido todo el rato conmigo y le han dado de mamar. Es vuestro hijo, aunque el pobre…es… - la doncella seguía mirando al suelo con la cara enrojecida -.
-          Esto…esto…Salid del cuarto.
-          Sí, Lord Tywin – y la doncella salió -.
-          Tú – dijo Tywin -. Tú no puedes ser mi hijo. Después de Jaime y Cersei, tú no eres un Lannister. <<Sabes bien por qué son diferentes – le dijo su conciencia>>. Tú no puedes ser hijo de mi Joanna. Tú eres un monstruo. El monstruo que ha matado a Joanna – acercó al niño hasta una cómoda y le quitó la manta que lo tapaba y el niño abrió los ojos un instante-.

Tenía un ojo verde y otro negro, algo de pelusa negra, <<no es cabello de Lannister, pero Joanna jamás me engañaría voluntariamente>>, la cabeza más grande que extremidades, piernas torcidas y una diminuta polla rosada. Le miró todo el cuerpo con cara de asco y desprecio. No podía entender que eso hubiera nacido y que los dioses hubieran matado a su esposa para darle la vida <<a ese engendro>>. El niño empezó a berrear con una voz aguda que no era normal en un niño recién nacido. Golpeó la cómoda con su puño cerrado.
-          Tú eres un monstruo y lo sabes. De que me ha servido tanto honrar a los dioses. ¡Para esto! ¡Para que mi hijo fuera así! Matar a mi esposa para que esto naciera. ¡Y ella quería que lo amase! ¡Cómo quiere que ame a la persona que la ha matado! ¡Ojalá hubiera obligado a Joanna que te hubiese perdido! ¡Ojalá me hubiera escuchado! Pero no, ella siempre tenía que discutirme, siempre, <<pero te gustaba que fuera la única que se atreviera a plantarte cara>>. No sé cómo quiere tu madre que te cuide o que te pueda mirar a la cara sin que me entre asco. Debería estampar tu cabeza contra la pared. Nadie lo lamentaría ni se atrevería a decir nada – puso su mano sobre la cabeza de Tyrion -. Tyrion, Tyrion Lannister – escupió las palabras-, no mereces llevar este apellido, no mereces vivir ni haber nacido. Te maldigo por matarla. Nunca te querré. ¡Nunca! – apretó con la mano su cabeza y el niño gritaba mucho más fuerte-.
<< Es tu hijo, él es tu hijo. Merece vivir y que lo quieran. Por favor Tywin…>>, oyó en su mente con claridad la voz de Joanna, de la única mujer a la que había amado y quitó su mano de encima la cara del niño.
-          Serás mi hijo, pero jamás te amaré ni perdonaré que hayas nacido. Así que lo mejor que podrías hacer es morirte.

Capítulo 5: Joanna


JOANNA

Joanna notó como el maestre metía sus dedos dentro de ella y empezó a notar un dolor insufrible, <<no puedo más, por favor sacad a mi hijo>>. Sintió como se le movía algo dentro de ella y el dolor aumentaba. Gritó y apretó la mano de su esposo. <<Vamos un poco más, un poco más y te veré. Tengo que tenerlo y criarlo, sino Tywin sólo…>>. El maestre siguió moviendo dentro de Joanna y ella empezó a notar debilidad, <<debe ser la leche de la amapola que por fin hace efecto>>, miraba a Tywin y veía su rostro lleno de preocupación, <<Tywin perdóname>>.  
En ese instante, sintió que algo salía de ella y que le caía algo líquido de dentro.
-          Doncellas, traed más mantas, ¡rápido! – y mirando a Joanna y Tywin, dijo -, he conseguido poner el bebé bien, pero estáis sangrando mucho. Hay que pararos la hemorragia.
<<Dioses, por favor, ayudad a mi familia>>; <<No puedo morir. ¿Quién criaría a Jaime y Cersei?, ¿y al bebé? Y Tywin, ¿qué haría Tywin? Se volverá loco y no querrá al bebé. Y con Jaime y Cersei…>>; <<por favor, no puedo abandonarlos ahora>>; <<ahora no>>.
Y, entonces, resonó un gran estruendo; era un trueno que Joanna creyó que había caído en el mismo castillo y, de repente notó como si le clavaran una espada llameante en el vientre. Ella sentía que le estaban arrancando las entrañas, <<no, no, mi niño, por favor, vive>>; y un grave chillido empezó a salir de dentro de ella y algo parecía salir de su cuerpo. <<No puedo más, estoy agotada>>.  Y oyó como algo gritaba con gran fuerza, era un llanto muy agudo, como de un niño. <<Mi niño, mi niño>>. Miró al maestre que sujetaba algo entre las mantas,  y vio en su rostro estupefacción, miedo o incluso repulsión,<<algo va mal, algo va mal>>.
-          Mi hijo – susurró ella -. Mi hijo. Quiero verlo
-          No puede ser mi señora, hay… hay que lavar limpiar al niño y… debéis descansar. Luego…po…podréis verlo – negaba sin mirarla a los ojos el maestre -. Doncella, cogedlo y limpiadlo – dijo, dándoselo a una de las doncellas, que al verlo palideció y asintió de forma autómata -.
-          Por favor…por favor…Tywin…Tywin trae al bebé – dijo Joanna intentando incorporarse, pero… - ¡Aaaaahhh! – chilló con todas sus fuerzas y sintió que algo salía de ella, <<no puedo morir, no puedo. Mis hijos, Tywin, el bebé, el bebé>>. Empezaba a estar cada vez más débil -.
-          ¡Joanna!, ¡Joanna! ¿qué te ocurre? – gritó Tywin - ¿¡Qué le pasa maestre!?
-          Está sangrando. ¡Doncellas!, ¡doncellas!, traed el agua y mantas. Que alguien vaya a buscar leche de la amapola y mis frascos. ¡Rápido! – gritó el maestre, intentando taponar la pérdida con trapos -.
<<No, no, no>>; <<no puedo abandonarlos, a mi esposo, a mis hijos, al pequeño…>>
-          ¡Tápela rápido! ¡Haga algo, desgraciado! ¡Haga algo! – le chilló Tywin intentando ayudar -. Joanna, cariño, aguanta, aguanta. Eres una Lannister, te curarás y podrás ver a nuestro hijo.
Ella miró a su esposo y vio que caían lágrimas de su rostro.
-          Tywin…Tywin…júrame…júrame
-          Shh…Joanna, no hables. Debes recuperar fuerzas -  respondió él con miedo en su rostro -.
-          Tywin… por favor…cuida de ellos…cuidalos…
-          No. No los voy a cuidar porque los cuidaremos los dos. Y les enseñaremos a ser auténticos Lannister.
-          No…Tywin, por favor…júrame que lo querrás. Quiérelo a él, sea como sea. Quiere al pequeño…al pequeño… - cerró los ojos un instante y volvió a entreabrirlos -. Tyrion, llámale Tyrion. Y quiérelo, a pesar de que yo no este.
-          ¡Tú vas a estar con él! ¡Te prohíbo que mueras! ¡No puedes morir! ¡Tienes que estar con los niños, verlos crecer!
-          Tywin…no puedes prohibirme nada…ni a mí…ni a los dioses. Cuida de Jaime, Cersei, y por favor, ama a Tyrion, ámalo a pesar de mi muerte. Ámalo aunque sea diferente. Quiérelo.
-          ¡No! ¡No! ¡Les prohíbo a los dioses que te lleven! ¡Te prohíbo a ti que te mueras! Por favor, Joanna, por favor…no me abandones, no nos abandones. Tenías que haber perdido el niño, ese niño no tenía que haber nacido.
-          Es tu hijo, él es tu hijo. Merece vivir y que lo quieran. Por favor Tywin… - sintió que le pesaba la cabeza y cerró los ojos, <<Júramelo Tywin, por favor, júramelo y cuídalos a los tres, aunque…>>.
-          Joanna, no me dejes, abre los ojos por favor. Háblame, háblame. ¡Maldita sea!
-          Tywin – susurró ella -  cuida de nuestros hijos…y hazlos dignos hijos de la Roca…Jú…rame… que lo amarás…Te quiero, Tywin... – y sintió que todo su cuerpo se relajaba y empezó a dejar de oír las otras voces -.

Capítulo 4: Joanna


JOANNA


-          ¡Aaaaahhhh! – gritó Joanna al tener otra contracción y agarró fuerte la mano de Tywin –. Me duele mucho - << con Jaime y Cersei no me había dolido tanto>> -.
-          Tranquila, Joanna, aguanta – respondió su esposo y miró al maestre -. ¿No podéis darle nada para el dolor?
-          Podríamos darle leche de la amapola – contestó el maestre -.
-          ¡Pues dádsela de una vez! – miró Tywin furioso al maestre -.
-          Esperemos a las doncellas que traerán las mantas, agua hirviendo y la leche de la amapola.
-          Pues… - iba a decir Tywin-.
-          Por favor, Tywin – empezó a hablar Joanna -. No discutas con el maestre. Él sabe más que nosotros de traer niños al mundo y te necesito a mi lado – sonrió antes de tener otra contracción, <<dioses, dejadme tener a mi hijo>>­-. ¡Aaaah!
-          ¿Dónde están las doncellas? – volvió a urgir Tywin cuando tocaron a la puerta y entraron las doncellas -.
<<Por fín>>; <<ahora Tywin estará más tranquilo y pronto podremos ver a nuestro hijo>>; <<aunque este dolor me desgarra por dentro>>; <<debo aguantar. Soy una Lannister y debo traer al mundo más Lannister>>; <<seguro que cuando vea al pequeño todo dolor se irá>>.

Las doncellas pusieron las mantas sobre la cama y el agua hirviendo la echaron en una gran palangana. El maestre abrió el frasco de leche y se la acercó a Joanna, que empezó a beber de él con ahínco.

<<Qué mal sabe. Pero esto me ayudará y el niño saldrá más fácilmente>>.

El maestre puso una de las mantas tapándole las rodillas y puso las manos por dentro y la levantó.
-          Traed el agua caliente y empapad pañuelos y pasádselos por la frente de Lady Joanna – entonces el maestre se dirigió a ella -. Empujad otra vez, Lady Joanna.
Ella volvió a empujar, <<un poco más, un poco más>>; <<debo aguantar>>; <<un poco más y te veré>>. Se relajó un instante después de empujar pero de repente notó como si le clavaran un hachazo en la espalda y soltó un grito, al mismo tiempo que resonó un trueno con un gran estruendo
-          ¡Haga algo! – gritó Tywin al maestre -. Déle más leche de la amapola. No puede sufrir así – dijo mirando a su esposa y secándole el sudor -.
-          Lord Tywin, no puedo darle más leche. Si le diera más podría ser malo para ella y el bebé
Tywin miró con odio al maestre. <<Si no naces pronto, tu padre va a matar al maestre, pequeño>>; <<pobre mi Tywin, no se merece que le hagamos sufrir así>>.
-          Relajate Tywin. El maestre hace lo posible.
-          Pero Joanna… - iba a responder Tywin pero Joanna le puso la mano en los labios -.
-          Este niño nacerá y pronto estaremos celebrando su nacimiento con Jaime y Cersei.
El maestre metió la cabeza dentro de la manta, y Joanna notó como metía los dedos dentro de ella. Ella dio un respingo de dolor. <<Dioses, ayudadme. Esto no puede ser normal. Y si yo…>>.
­El maestre volvió a salir de entre las manos con cara seria y sin mirarles a los ojos. <<Algo va mal, dioses, algo va mal>>
-          ¿Qué sucede? ¡Hablad! – urgió Tywin-.
-          El bebé…el bebé viene al revés
<<¿Al revés?>>; <<mi pobre niño>>; <<¿y ahora que?>>
-          Sólo quedan dos opciones – continuó el maestre -. Puedo intentar darle la vuelta o habría que abrir a Lady Joanna y sacarle al niño. Yo optaría por la segunda opción. Lady Joanna podría vivir y tener más hijos.
-          ¿Y el bebé? – dijo Joanna gimiendo-.
-          El bebé podría…verse dañado, o podría morir. Pero podréis tener más hijos.
-          No.
-          ¿No? No os entiendo mi señora.
-          El niño no puede morir. Mi hijo no puede morir. Déle la vuelta para que pueda salir. - <<No puedo dejar que este bebé no nazca. No puedo abandonar a uno de mis hijos e hijo de Tywin>>; <<este niño nacerá y vivirá>>-.
-          Pero, mi señora…si hacemos eso, podríamos salvar al niño, pero podría morir él y…vos.
-          Hágalo.
-          Pero Joanna… - intentó decir Tywin -.
-          Pero nada, Tywin. Nuestro hijo nacerá y vivirá y yo con él. Crecerá con nuestro amor y será como Jaime y Cersei - <<será un Lannister, y tendrá mi amor tanto si estoy como…>> -.
Joanna miró a los ojos de su marido con firmeza y Tywin asintió.
-          Maestre, haga lo que dice mi esposa y que los dioses nos protejan.
-          Pero, mi señor…
-          ¡Hágalo!
El maestre asintió y puso su cabeza y manos de nuevo bajo la manta mientras se oía la lluvia caer con gran fuerza y los truenos sonar con intensidad.

Capítulo 3: Jaime


JAIME

Recibió una estocada al costado izquierdo que paró con su espada de madera. El maestre de armas se giró y lanzó su espada al otro costado y Jaime dio un salto hacia atrás y se quitó de la dirección de la espada. <<Es una espada de madera. Yo quiero entrenar y luchar con autenticas espadas. Con esto jamás seré el mejor espada de los Siete Reinos que haya existido en Poniente>>. Mientras pensaba, notó un golpe en su hombro derecho.
-          ¡Au!
-          Jaime, centraos. Cuando estéis luchando debéis concentraros en vuestro enemigo.
-          Sí, maestro.
Iba a volver a entrenar, cuando miró hacia la otra parte del jardín y se encontró con unos ojos idénticos a los suyos, un rostro idéntico al suyo excepto por la longitud de su pelo. <<Cersei>>; <<ella es como yo, mi otra mitad>>; <<quiero volver a dormir con ella, hecho de menos su calor>>.  Jaime no entendía por qué los habían separado. Sólo hacían lo mismo que los perros en las perreras. <<¿Por qué no podemos hacer lo mismo que ellos?; nosotros nos amamos. Ella es mi otra mitad y yo la suya>>; <<cuando seamos mayores podremos hacer lo que queramos>>.
-          ¡Jaime! Centraos.
-          Disculpad maestre - <<debo centrarme en el entrenamiento, sino el maestre me dejará en ridículo y Cersei pensará que soy un inepto>>.
Se estaba poniendo en posición, cuando escuchó un grito que venía de dentro del castillo. Miró a su hermana que se levantó rápidamente y que discutía con la septa.
-          Jaime, ponte en posición – le repitió el maestre.
-          Pero, maestre… - volvió a oír otro chillido y oyó como llamaban a su padre y reconoció la voz -. ¡Es mi madre! – tiró la espada al suelo y corrió hacia dentro del castillo sin oír los gritos del maestre intentando pararle.
Llegó él primero a la puerta, la abrió y cruzó pero chocó contra algo duro. Intentó moverse, pero notó dos manos fuertes en sus hombros que lo echaban atrás.
-          ¡Dejadme pasar! Es mi madre, es mi madre – decía Jaime intentando quitar las manos de sus hombros -. ¡Dejadme!
Levantó la mirada y vio una cara picada y dura que negaba con la cabeza. <<Ser Ilyn Payne, al que Aerys II le cortó la lengua>>. Volvió a forcejear con él, pero no pudo. Entonces llegó Cersei que también intentó entrar pero Ser Ilyn la paró con una mano.
-          ¡Suéltame! – gritó Cersei -. No puedes impedirme entrar en mi castillo. Soy la hija de tu Señor. No nos puedes tocar ni a mí ni a mi hermano. O haré que mi padre te corte las manos.
Jaime miró a su hermana y luego al Capitán de la Guardia de su padre que seguía negando con la cabeza. Se acercaron el maestre de armas y la septa.
-          Cersei, una dama no habla así – la reprendió su septa -.
-          Nuestra madre está mal y este no nos deja pasar.
-          Cersei, ¡comportate! Ser Ilyn tendrá una buena razón – entonces se dirigió a este -. ¿Qué sucede? ¿no podemos pasar?
El hombre negó con nerviosismo.
-          ¿Lord Tywin te lo ha ordenado? – preguntó el maestre de armas-.
Ser Ilyn asintió y en ese momento cruzó una doncella con unas jarras de agua humeante y otra que llevaba mantas.
      -    El niño va a nacer – dijo Jaime y miró a su gemela -. Cersei, nuestro hermano va a nacer.
-          Sí, Jaime. Seguro que es una niña y le enseñaré a no ser una princesita blanda.
-          ¡Cersei! – la reprendió la septa de nuevo -. Toda dama debe ser gentil y afable y comportarse como una dama y una Lannister deben comportarse.
-          De acuerdo – empezó el maestre  y miró a los niños y la señora -. Lady Joanna está de parto y Lord Tywin no quiere que vayáis porque molestaríais. Así que ambos iréis a vuestros cuartos hasta que vuestro padre de la orden.
-          Bien – respondió la septa y cogió a Cersei del brazo -. Cersei, debemos ir a vuestro cuarto y esperaremos leyendo o recitando canciones.
-          ¡No! – se soltó Cersei -. Yo quiero ir con Jaime a su cuarto.
<<Quiere venir a mi cuarto. Yo quiero que venga conmigo, que podamos estar juntos>>.
-          Vuestra madre prohibió… - empezó a decir la septa-.
-          ¡Quiero ir con Jaime! Madre está teniendo a mi hermano y si no lo haces se lo diré a mi padre y te echará después de que te corten la lengua. gritó Cersei y cogió a su hermano por el brazo y tiró de él hacía las escaleras del ala del cuarto de Jaime, mientras la septa gritaba a sus espaldas.
Iban subiendo las escaleras rápidamente. Jaime notaba que su hermana le cogía con fuerza del brazo y él subía cansado pero con una sonrisa en su rostro.
-          Cersei,vas muy rápido.
-          Pero cuanto más rápido, antes podremos estar en tu cuarto – sonrió la niña y se dio la vuelta para volver a subir -.
Llegaron al cuarto y Cersei abrió la puerta. Jaime entró detrás y vio que ella se sentaba en su cama.
<<Quiere que estemos juntos como antes>>; <<y es lo que yo más quiero>>.
El joven se sentó al lado de su hermana, y habló:
-          Cersei, ¿crees que el niño tardará mucho? ¿madre no se agotará?
-          No. Ella es una Lannister y nos tuvo a los dos a la vez.
-          Pero, yo quiero ver al niño.
-          Y yo. Pero a ti te quiero mucho más.
-          ¿Por qué?
-          Porque tú eres yo y yo soy tú. Nacimos a la vez, somos idénticos. No nos podrán separar y nunca lo haremos – lo miró a los ojos y Jaime notó que se le aceleraba el corazón -. ¿Tú no sientes lo mismo?
Jaime la miró fijamente y recordó todos los momentos que habían vivido y sonrío.
-          Sí. Tú eres yo y yo soy tú. Siempre estaremos juntos.
-          Siempre - <<y cuidando de nuestro hermano o hermana>>- .

Capítulo 2: Tywin


TYWIN

Lord Tywin Lannister, Señor de Roca Casterly y Mano del Rey Aerys II, se encontraba dirimiendo asuntos del castillo con su castellano, sus consejeros, el maestre y el capitán de su guardia, Ser Ilyn Payne, en sus aposentos, antes de estudiar los informes y correos llegados desde Desembarco.
-          Entonces si ajustamos los gastos, tendremos suministros para poder subsistir al menos tres años más de invierno
-          Sí, Lord Tywin – respondió uno de sus consejeros -. Este invierno ya lleva ocho años y aún no han mandado ningún cuervo anunciando el fin del invierno.
-          Recemos a los dioses por su próximo fin, ellos nos escucharan – respondió el maestre -.
-          Sí, recemos – contestó Tywin, <<y esperemos que nos oigan pronto y nos protejan a todos>> -.¿Queda algún asunto más que revisar?
-          No, Lord Tywin. Por hoy está todo solucionado.
-          De acuerdo. Entonces queda por finalizada la reunión. Yo ahora me ocuparé de los asuntos de Desembarco. Podéis marchar.
-          Sí, Lord Tywin – dijeron todos y le hicieron una reverencia. Luego se dieron la vuelta y empezaron a salir, hasta que el último cerró la puerta -.
El Señor de Roca Casterly se sentó en su butaca y empezó a abrir los mensajes recibidos está mañana. Eran de Aerys, hablándole como iban las cuentas del reino y que quería visitar Roca Casterly cuando acabará el invierno, y le sugería que podría hacerse un torneo en honor a su visita.
Tywin suspiró, <<¿un torneo? Pero si aún estamos en invierno y no sabemos cuando acabará este. Además sería un gasto inmenso que tendré que sacar de algún modo sin que nadie pierda demasiado. Al menos hasta que llegue la primavera y los campos fructifiquen>>. Siguió leyendo los mensajes y frunció el ceño al ver que en todos ellos Aerys preguntaba por Joanna y su embarazo. <<Maldita sea. Sigue pensando en ella incluso después de…>>; <<pero ella está conmigo y yo la protegeré de todos los que quieran hacerle daño, incluso de ti, Aerys Targaryen>>; <<Pero no pudiste…- le respondió su conciencia->>.
 Se pasó la mano por la frente y el pelo dorado típico de la Casa Lannister. Se levantó de la butaca cansado y miró a través de la ventana como su esposa caminaba por el jardín con sus doncellas y sus hijos hacían sus tareas de espada y costura. <<Joanna cada día está más bella, y pronto me dará otro hermoso hijo, digno de la Casa Lannister, como Jaime y Cersei>>. Dejó de mirar por la ventana y volvió a sentarse para continuar leyendo los mensajes, pero sólo veía a su esposa. <<Joanna es dulce, es fuerte, tiene el carácter de un verdadero Lannister, y es lo que realmente me gusta de ella>>.  
Decidió que era mejor descansar para poder despejar la cabeza y continuar los asuntos de estado más tarde. Sólo quería ver a su esposa y tocar su abultado vientre. Salió de los aposentos y se dirigió a los jardines con una sonrisa en sus labios. Cuando estaba a punto de llegar, oyó un grito aterrador.
-          ¡Tywin!¡Tywin!
-          ¿Joanna? – volvió a oír otro grito y se dirigió corriendo a la entrada -.
Allí vio a su esposa de rodillas en el suelo con una de sus doncellas que corría hacia él.
      -   Lord Tywin, Lady Joanna está… - iba a decirle la doncella pero él paso de largo, dirigiéndose a su esposa -. 
      -     ¡Joanna!¡Joanna! – se arrodilló a su lado y vio el charco que había a sus pies -. ¿Estás de parto?
-          Sí, Tywin. El niño quiere salir ya.
-          ¡Id a llamar al maestre ahora mismo! ¡Corred ya! Llevadlo a mis aposentos – gritó Tywin fuera de sí -. ¡ID AHORA MISMO! Si le pasa algo a mi esposa os mataré con mis propias manos.
Las doncellas corrieron a buscar al maestre, mientras Tywin cogía en brazos a su esposa.
-          Tywin, creo que hay algo que va mal.
-          Tranquila Joanna, todo irá bien. Será como con Jaime y Cersei. Yo estaré a tu lado. No te pasará nada – respondió Tywin para tranquilizarla, <<dioses, protegedla a ella y al niño>>, miró hacia el jardín y vio que sus hijos miraban hacia dónde estaban ellos y se iban acercando.
Se dio la vuelta y vio que tenía a su lado a Ser Ilyn Payne.
-          No dejes que mis hijos la vean así
Ser Ilyn asintió con la cabeza, al no tener lengua y Tywin se marchó dando grandes zancadas cargando a Joanna.
-          No te pasará nada, cariño. Los dioses no permitirán que te suceda nada. Te lo juro.
Y empezó a subir los escalones hasta llegar a los aposentos. Abrió enseguida la puerta y depositó a su esposa sobre la cama. Rápidamente entró el maestre y doncellas.
-          Traed agua hirviendo y mantas – dijo a las doncellas y se dirigió a Lord Tywin -. Lord Tywin, sería mejor...
-          ¿Quéreis que salga de mis aposentos y no este junto a mi esposa? – dijo Tywin, frunciendo el ceño y mirando fijamente al maestre apretando con fuerza los dientes.
-          No…no…mi señor –respondió el maestre asustado.
-          Perfecto. Porque me voy a quedar con mi esposa hasta que nazca el niño.