domingo, 29 de diciembre de 2013

Capítulo 2: Tywin


TYWIN

Lord Tywin Lannister, Señor de Roca Casterly y Mano del Rey Aerys II, se encontraba dirimiendo asuntos del castillo con su castellano, sus consejeros, el maestre y el capitán de su guardia, Ser Ilyn Payne, en sus aposentos, antes de estudiar los informes y correos llegados desde Desembarco.
-          Entonces si ajustamos los gastos, tendremos suministros para poder subsistir al menos tres años más de invierno
-          Sí, Lord Tywin – respondió uno de sus consejeros -. Este invierno ya lleva ocho años y aún no han mandado ningún cuervo anunciando el fin del invierno.
-          Recemos a los dioses por su próximo fin, ellos nos escucharan – respondió el maestre -.
-          Sí, recemos – contestó Tywin, <<y esperemos que nos oigan pronto y nos protejan a todos>> -.¿Queda algún asunto más que revisar?
-          No, Lord Tywin. Por hoy está todo solucionado.
-          De acuerdo. Entonces queda por finalizada la reunión. Yo ahora me ocuparé de los asuntos de Desembarco. Podéis marchar.
-          Sí, Lord Tywin – dijeron todos y le hicieron una reverencia. Luego se dieron la vuelta y empezaron a salir, hasta que el último cerró la puerta -.
El Señor de Roca Casterly se sentó en su butaca y empezó a abrir los mensajes recibidos está mañana. Eran de Aerys, hablándole como iban las cuentas del reino y que quería visitar Roca Casterly cuando acabará el invierno, y le sugería que podría hacerse un torneo en honor a su visita.
Tywin suspiró, <<¿un torneo? Pero si aún estamos en invierno y no sabemos cuando acabará este. Además sería un gasto inmenso que tendré que sacar de algún modo sin que nadie pierda demasiado. Al menos hasta que llegue la primavera y los campos fructifiquen>>. Siguió leyendo los mensajes y frunció el ceño al ver que en todos ellos Aerys preguntaba por Joanna y su embarazo. <<Maldita sea. Sigue pensando en ella incluso después de…>>; <<pero ella está conmigo y yo la protegeré de todos los que quieran hacerle daño, incluso de ti, Aerys Targaryen>>; <<Pero no pudiste…- le respondió su conciencia->>.
 Se pasó la mano por la frente y el pelo dorado típico de la Casa Lannister. Se levantó de la butaca cansado y miró a través de la ventana como su esposa caminaba por el jardín con sus doncellas y sus hijos hacían sus tareas de espada y costura. <<Joanna cada día está más bella, y pronto me dará otro hermoso hijo, digno de la Casa Lannister, como Jaime y Cersei>>. Dejó de mirar por la ventana y volvió a sentarse para continuar leyendo los mensajes, pero sólo veía a su esposa. <<Joanna es dulce, es fuerte, tiene el carácter de un verdadero Lannister, y es lo que realmente me gusta de ella>>.  
Decidió que era mejor descansar para poder despejar la cabeza y continuar los asuntos de estado más tarde. Sólo quería ver a su esposa y tocar su abultado vientre. Salió de los aposentos y se dirigió a los jardines con una sonrisa en sus labios. Cuando estaba a punto de llegar, oyó un grito aterrador.
-          ¡Tywin!¡Tywin!
-          ¿Joanna? – volvió a oír otro grito y se dirigió corriendo a la entrada -.
Allí vio a su esposa de rodillas en el suelo con una de sus doncellas que corría hacia él.
      -   Lord Tywin, Lady Joanna está… - iba a decirle la doncella pero él paso de largo, dirigiéndose a su esposa -. 
      -     ¡Joanna!¡Joanna! – se arrodilló a su lado y vio el charco que había a sus pies -. ¿Estás de parto?
-          Sí, Tywin. El niño quiere salir ya.
-          ¡Id a llamar al maestre ahora mismo! ¡Corred ya! Llevadlo a mis aposentos – gritó Tywin fuera de sí -. ¡ID AHORA MISMO! Si le pasa algo a mi esposa os mataré con mis propias manos.
Las doncellas corrieron a buscar al maestre, mientras Tywin cogía en brazos a su esposa.
-          Tywin, creo que hay algo que va mal.
-          Tranquila Joanna, todo irá bien. Será como con Jaime y Cersei. Yo estaré a tu lado. No te pasará nada – respondió Tywin para tranquilizarla, <<dioses, protegedla a ella y al niño>>, miró hacia el jardín y vio que sus hijos miraban hacia dónde estaban ellos y se iban acercando.
Se dio la vuelta y vio que tenía a su lado a Ser Ilyn Payne.
-          No dejes que mis hijos la vean así
Ser Ilyn asintió con la cabeza, al no tener lengua y Tywin se marchó dando grandes zancadas cargando a Joanna.
-          No te pasará nada, cariño. Los dioses no permitirán que te suceda nada. Te lo juro.
Y empezó a subir los escalones hasta llegar a los aposentos. Abrió enseguida la puerta y depositó a su esposa sobre la cama. Rápidamente entró el maestre y doncellas.
-          Traed agua hirviendo y mantas – dijo a las doncellas y se dirigió a Lord Tywin -. Lord Tywin, sería mejor...
-          ¿Quéreis que salga de mis aposentos y no este junto a mi esposa? – dijo Tywin, frunciendo el ceño y mirando fijamente al maestre apretando con fuerza los dientes.
-          No…no…mi señor –respondió el maestre asustado.
-          Perfecto. Porque me voy a quedar con mi esposa hasta que nazca el niño.

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