lunes, 22 de septiembre de 2014

Las Dos Reinas

DISCLAIMER: Todo personaje pertenece a George R.R. Martin y yo no soy nadie a su lado. No gano nada con ello, sólo usar sus personajes como fetiches.
"Esta historia participa en el Tercer Amigo Invisible del foro Alas Negras, Palabras Negras"
COMENTARIOS IMPORTANTES DE LA AUTORA DEL BLOG: antes de leer la historia, sólo voy a dejar unos puntos que pueden provocar duda:
1. Está historia es para un amigo invisible de un foro y la primera petición de mi amigo invisible era un AU (Universo alternativo) dónde los personajes de una saga pueden mezclarse con personajes/lugares/etc. de otra saga.
2. Lo sucedido es sólo algo imaginario que podría haber pasado si Joffrey y Sansa se hubieran casado y un montón de carambolas ( Stannis pierde y muere en Aguasnegras; Robb y el Norte caen, etc.).
3. La escena de casi el final (de Sansa y Cersei), es petición del amigo invisible, yo no creo en ello (bueno, sí lo creo, pero con Cersei y otra)
4. He estado a punto de escribir Cersei con "y"
5. Todo personaje/nombres perteneciente a Suzanne Collins, es de ella, aunque sea una malvada mata niñas adorables..eso, que no gano nada con ello. Y bueno, espero que os guste.
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Desembarco del Rey. Año I de la Victoria

Las doncellas le anudaban el vestido al máximo y notaba que se quedaba sin aire. <<Me han vuelto a crecer los pechos>>; <<Joffrey querrá tocarme más>>; <<Y hacer que haga esas cosas...>> Negó con la cabeza intentando no recordar.
 - Majestad, ¿os hago daño? - preguntó una de las mujeres dejando los lazos-.
La joven se quedo parada hasta que recordó que ahora era una de las reinas de Poniente.
 - No, no, ya está bien así - intentó sonreír-. Todo está bien, dejadme un instante a solas.
Las doncellas hicieron una reverencia y salieron. La reina lanzó un suspiro e intentó aguantar las lágrimas.
<<¿Por qué los dioses le hicieron ganar la guerra a Joffrey?>>. Había pasado un año desde que las tropas de Stannis, con él a su cabeza, habían caído durante el asedio de Desembarco del Rey. Desde entonces todos los acontecimientos pasaron muy rápido: caída de Rocadragón, traición y derrota de las tropas norteñas, la muerte de la princesa Targaryen. << ¿Y por qué no se casó con Margaery Tyrell, cuando su familia se alió con los Lannister?>>; <<para verte y hacerte llorar, niña tonta>>; <<Y hoy tendré que sonreír y saludar mientras mi hermano y mi madre serán los tribunos o penitentes en los malditos Juegos de la Victoria de Joffrey. Morirán, sólo puede sobrevivir uno. Y aunque sobrevivieran, Joffrey buscaría otra forma de matarlos y disfrutar>>; <<ojalá participará yo y que me matasen. Así no tendría que aguantar a Joffrey. Debí haberme ido con...>>.
 - Palomita, ¿aún sigues aquí? - oyó detrás suyo y dio un respingo -.
 - Ya...ya voy, majestad - dijo sin levantar la mirada -.
 - Apresúrate, tienes que mostrarte ante el populacho. Ya sabes que a Joffrey no le gusta que le hagan esperar. Y mírame a la cara, niña. No me gusta hablar con cabezas - respondió la reina de rubia cabellera-.
La nueva reina levantó la cabeza y miró a su suegra. Llevaba un vestido rosa carmesí con los extremos en dorado y leones tejidos. Lo acompañaba con un broche de oro con forma de cabeza de león.
 - Vamos palomita.
Las dos salieron del cuarto y se dirigieron hacía la muralla.
 - Debes hacer lo que te diga Joffrey, sea lo que sea. Y si tu familia muere hoy, que es lo más probable, ni se te ocurra llorar ni poner caras. Ahora eres la Reina de Los Siete Reinos y la reina de Joffrey.
 - Pero son mi familia.
 - Son traidores a tu rey y esposo, recuerdalo. Y nunca se lo digas a Joffrey. Si quieres conservar tu cabeza, no le enfades, es muy susceptible.
 - No...no, pero siempre está enfadado conmigo y no sé que hacer. Además me hace hacer...
 - Haz lo que te dije en la Torre de Maegor cuando Stannis nos atacó.
 - Pero yo...no...no sé que... cómo...
 - ¿Nadie te lo ha explicado? - sonrió Cersei burlona -. ¿Tu madre? ¿Tu septa? - negó con la cabeza y movió la mano con desdén -. No, las viejas esas sólo enseñan estupideces como lloriquear o coser - entonces se paró y bufó -. Creó que tendré que hacer algo, aunque no me apetezca lo más mínimo.
Sansa se quedó asombrada sin saber si era una trampa o qué significaba ello. Cuando iba a decir algo...
 - ¡Sansa! ¡Sansa! Ven aquí - la llamó Joffrey moviendo los brazos-. Mira cuanta gente ha venido a ver mis Juegos. ¡Ven!
La joven se acercó hacia el rey notando la mirada de Cersei a su espalda. Llegó dónde estaba el rey y la cogió del brazo y tiró de ella hasta dónde estaba todo el pueblo esperándoles. Al verlos, la gente gritaba y señalaba.
 - ¡Viva el rey Joffrey! ¡Viva la reina!
 - ¡Mira, Sansa! - exclamó Joffrey con una gran sonrisa en esos labios gruesos que tanto odiaba Sansa -. Mi pueblo me quiere. Quieren a su rey y los Juegos que voy a hacer. La gente con la sangre se excita. Puede que hasta hoy te haga un vientre - bravuconeó -. Te gustaría, ¿verdad?
Sansa lo miró aterrorizada y sin saber que decir. <<Miente, si no te hará daño>>; <<pero soy muy mala mintiendo>>. Lo volvió a mirar y vio que empezaba a enfadarse. <<¡Dí algo!>>.
 - No, sí...sí, mi señor. Haré lo que vos deseéis.
Joffrey ladeó la cabeza y la miró con cara de asco y la agarró más fuerte del brazo.
 - Sí, seguro. Pronto van a salir tu hermano y tu madre a luchar en mis juegos. ¿Te gustaría que ganará uno de ellos y se salvará? ¿Y qué me mataran? ¿Crees que debería tener misericordia contra quién se levantó contra mí y quiso matarme?
Sansa se sonrojó y agachó la cabeza <<No te equivoques>>. 
 - No, mi señor. No quiero que os maten. Ellos fueron traidores y deben ser castigados. Yo no puedo juzgar los actos de mi rey.
 - No, si no quieres acabar el año que viene de tribuno. Además, aunque ganase uno de ellos, no... - la miró y al ver el rostro de la joven sonrío -. Cómo dices, los traidores deben ser castigados.
<<Los matará aunque ganen. Lo haría él mismo si no fuera un cobarde. La reina tenía razón>>.
Joffrey hizo un gesto con la cabeza y las puertas se abrieron. Empezaron a salir guardias de la ciudad y empujaron a la gente para hacer espacio hacía el Septo de Baelor. Entonces se oyeron los ruidos de las ruedas y salieron carretas con los tribunos atados con cadenas. Sansa dio un respingo y sus ojos se agrandaron al reconocer a dos de las personas que iban en la primera carreta. <<Madre. Robb. ¿Qué os han hecho?>>. A su madre le habían cortado su pelo que tanto le encantaba a Sansa y Robb tenía una mirada de rabia que nunca había visto y al mismo tiempo mirando al infinito. Llegaron todas las carretas y sacaron a los tribunos de ellas. Sansa estaba paralizada al tener a su familia tan cerca y no poder hacer nada por ellos. <<Debí tirar a Joffrey cuando me enseñó la cabeza de padre en la pica>>. Todos llevaban puestos como unos sacos y unos jubones medio rotos.
El rey se adelanto unos pasos y empezó a decir con una sonrisa en sus labios y bravuconeando:
 - Querido pueblo de Desembarco del Rey. Hoy hace un año de mi gran victoria contra las tropas de mi tío Stannis, que fue el principio de la victoria absoluta. Hoy celebramos ese día con los I Juegos de la Victoria, o cómo yo prefiero llamarlos, los Juegos del Hambre. Del hambre de estos traidores que hoy... - continuó hablando Joff pero la joven reina ya no le escuchaba porque le ardían los ojos y notaba cómo las lagrimas luchaban por salir.
 - No llores, eres la reina. Ellos ahora no son tu familia - dijo una voz familiar y a su lado vio un vestido carmesí con leones -. La Reina de los Siete Reinos no puede llorar delante del populacho.
 - Yo no quería ser reina así.
 - ¿No querías casarte con Joffrey? Yo recuerdo que en Invernalia estabas encantada - sonrió-.
 - Antes de que le cortara la cabeza a mi padre.
 - Cállate, niña tonta. ¿O quieres que Joffrey te haga jugar con tu familia y los demás traidores.
 - Sí, así podría estar con todos ellos.
 - Shh. Ahora eres la reina de Joffrey y si sabes jugar bien al juego de tronos podrás vivir bien. Incluso podrías conseguir que el carácter de Joffrey no fuera tan...tan...
 - Cuándo uno de los tribunos haya muerto, tocarán las campanas del Septo y el cádaver será traído aquí... - continuaba diciendo Joffrey -.
 - Los monstruos nunca cambian - respondió Sansa mirando hacía delante cómo si no hubiera nadie -.
 - Maldita niña tonta. ¿Quieres morir? - dijo Cersei aguantando su furia y la agarró por la mano con fuerza -. No sé por qué te aconsejo. Debería dejar que mi hijo te matará. No sé por qué se casó contigo y no con la zorra florecilla de Altojardín casada con mi hermano.
 - Porque quiere verme sufrir, quiere hacerme daño. Eso es lo que hacen los monstruos o los enfermos. Eso es lo que pasa cuando la sangre no se mezcla - respondió la joven mirando a la otra reina con rabia y soltando su mano -.
 - ¡Sansa! ¡Sansa! ¡Ven! - dijo el rey sin darse la vuelta -.
La reina Stark se acercó a su esposo y se puso a su lado.
 - Ahora van a leerse los nombres de todos los tribunos que hoy van a jugar - y levantó las manos al cielo y la gente lo vitoreo-.
Empezaron a leerse los nombres de los tribunos. Todos eran norteños y de las familias que se habían aliado con Stannis.
 - ¡Mira, Sansa! - le gritaba Joffrey y señaló a una joven con el dedo -. ¡Mira! Esa es Katniss Karstark. Ha mordido a tres de mis guardias y a uno lo ha matado. Dicen que es una fiera. ¿Los Karstark y los Stark no eráis familia?
Sansa miró a la chica. Era joven, algo mayor que ella. De pelo marrón oscuro y piel morena, cosa extraña en el norte. No podía verle los ojos pero parecían oscuros. Tenía una mirada fiera, de superviviente.
 - Sí. Ambas casas provenimos de los Primeros Hombres.
 - Pues no os pareceis en nada, ja ja ja - río el Baratheon mientras Sansa intentaba aguantar la rabia y las ganas de tirar a Joffrey de las murallas -.
 - Robb Stark y Lady Catelyn Stark - dijo el pregonero -.
Sansa los miró. Estaban demacrados,de haber descansado poco. <<¿Qué torturas les habrá hecho Joffrey?>>. Cómo si hubieran escuchado sus pensamientos, Robb y Catelyn miraron hacía la muralla y se encontraron sus miradas. Sansa notó las lagrimas caer y ellos intentaron sonreír para relajarla. Le dijeron algo, pero con el ruido de la gente no llegó a entenderles. Cuando todos fueron liberados, Joffrey volvió a hablar.
 - Y ahora, todos estos traidores lucharán por su vida entre ellos y contra varios de los mejores hombres de la guardia de la ciudad, liderados por mi primo Cato Lannister. Sólo puede quedar uno y ese será liberado y perdonado. El resto morirá. Este es el castigo justo contra quién se alza a su rey - y levantando el brazo izquierdo, dijo -. Y ahora quedan inaugurados los primeros Juegos del Hambre y de mi victoria en Capitolio-Desembarco del Rey. ¡Que empiecen! ¡Lucha o muerte! ¡Lucha o muerte! - bajó el brazo, mientras la gente gritaba lo mismo que él y los tribunos salieron al principio al paso pero al ver que no les atacaban los guardias, empezaron a correr, saliendo del Septo de Baelor. Joff hizo un gesto a su primo Cato y este empezó a andar por dónde habían corrido los tribunos. La gente empezaba a salir para ver más de cerca los juegos-.
 - Qué, Sansa. ¿Te ha gustado mi discurso? Digno de un rey.
 - Sí, majestad. Digno de vos. ¿Qué es Capitolio?
 - Es como quiero llamar ahora a Desembarco del  Rey - la miró cómo si hablará con una niña pequeña-. La gran capital de mi inmenso reino. No es tan difícil, aunque con lo tonta que eres no lo habrías entendido si no te lo digo yo.
 - Sí, majestad. Yo soy tonta y no llego a vuestro nivel - respondió ella agachando la cabeza, pero se atrevió a preguntar -. ¿Quién creéis que ganará?
 - Mi guardia, obviamente. ¿O qué? Esperas que gane tu hermano o tu madre. ¿Una mujer? Las mujeres sólo servís para provocar dolor de cabeza. Ja ja ja - se burló Joff y luego la miró con odio y apretando los dientes-. Si esperas que tu madre y tu hermano vivan aunque ganen mis juegos del hambre, te equivocas. Ellos morirán sí o sí y tú serás la primera en ver sus cabezas - al ver el rostro palidecido de Sansa volvió a reír-. ¿No te encuentras bien, querida? O tenías esperanzas. Ilusa. Y preparate esta noche, porque te iré a visitar y te haré una barriga.
 - Joffrey - dijo Cersei -. Deja llevarme a Sansa a sus aposentos, esto puede durar mucho.
 -¿Por qué? Quiero que se quede aquí y vea llegar los cadáveres de su familia y vea cómo les corto la cabeza - dijo enfadado Joffrey mirando a su madre -. ¿O es que con la edad, las mujeres aguantáis menos? ja ja ja
 - No, Joffrey - observó a su hijo poniéndose furiosa -. Además, ¿no querías visitar a Sansa está noche? Si está aquí todo el día, no podrá prepararse para ti, hijo. ¿Y querrás que te espere con ganas, no?
 - Sí...- dijo el rey sin entender mucho -. Está vez tienes razón, madre. Sansa puedes irte a preparar. Cuando traigan a tu familia ya te avisaré para que te despidas de ellos. Madre, preparamela bien - se dio la vuelta y se dirigió al otro lado de la muralla -.
 - Vamos, palomita. Vamos - le dijo la reina madre a la joven reina, pero está no se movía -. Venga, niña tonta. O quieres que vuelva Joffrey y esto vaya a peor - volvió a decirle y tiró de ella-.
Se metieron dentro de la Fortaleza y Cersei la soltó sin mirarla y siguió andando. Sansa la siguió cuando oyó las campanas del Septo de Baelor repicar. <<Alguien ha muerto. ¿Madre? ¿Robb?>> pensó Sansa parando en seco.
 - Palomita, camina. El que ha muerto no es de tu familia. Los tuyos por desgracia son más difíciles de matar - ordenó la Reina mayor a la joven y Sansa continuó caminando -.
Siguieron andando, subiendo y bajando escaleras.
 - Majestad, por aquí no se va a los aposentos de su majestad el rey - dijo la reina loba -.
 - Ay, niña. No vamos al cuarto de Joffrey, vamos al mío. Allí podré explicarte mejor las cosas.
Siguieron caminando hasta llegar al cuarto. Una doncella las esperaba.
 - Mandad traer una jarra de vino del Rejo y dos copas - dijo la reina de dorada cabellera sin mirar a la doncella y abrió la puerta-.
Entraron las dos reinas y cerraron la puerta.
 - A ver, palomita. Siéntate en esa silla - le dijo Cersei -.
La joven se sentó y la otra reina se sentó enfrente.
 - Vamos a ver, Sansa. ¿Qué sabes sobre satisfacer a un hombre? - dijo la Lannister mirándola a los ojos directamente -.
Sansa se puso colorada y no sabía que decir de lo sorprendida que estaba. <<¿Qué le digo? ¿Cómo quiere que le responda algo? Pero si no le respondo nada. me llamará tonta y se meterá conmigo>>. 
 - Yo...eeh...yo - empezó a decir pero la reina Lannister levantó su mano -.
 - No hace falta que digas nada. Con tu cara roja y ese tartamudear de niña tonta y púdica, me lo has dicho todo - resopló -. No entiendo que narices os enseñan las septas del norte. Bueno, seguramente lo mismo que el resto de septas. Coser, parir, aguantar a tu esposo mientras él se va de putas, lloriquear y rezar - iba diciendo poniendo caras de repulsión-. Mi septa Saranella decía que si rezaba a los dioses ellos me oirían. Sólo les recé cuando murió mi madre para que me la devolvieran y no me hicieron caso. Lo que realmente deberían enseñar a las niñas es a usar una espada como a los chicos. Si a mi me hubieran enseñado a usarla, sería mejor que Jaime.
 - Sí, majestad - respondió Sansa sorprendida con las palabras de la otra reina -.
 - No me des la razón como a Joffrey, niña - dijo Cersei y la  cogió por la barbilla y la miró enfadada -. Si no aprendes a tratar a tu esposo como nos toca a todas tratar a los nuestros y abrirnos de piernas, no durarás mucho y acabarás el año que viene corriendo como penitente en los Juegos de Joffrey y muriendo. Y tu querido Norte acabará siendo completamente de Joffrey, aunque ya es de él al estar casado contigo y tus hermanos muertos o a punto de serlo.
<<Arya aún vive. o puede que este tirada en cualquier sitio muerta. Pero ella era la fuerte>>.
 - Ay, palomita. Tu madre debía haberte explicado esto, ¿o quería esperar al encamamiento para decírtelo? Esto no es un cuento de Florian y Jonquil o tus amados caballeros bondadosos y gentiles. Encamarte es sucio y algunas tienen la suerte de disfrutar. Pero si no es el caso hay que aguantar y rezar para que te haga un vientre y así conseguir que no te toque hasta que saques al niño. Y cuanto antes aprendas, te irá mucho mejor.
 - ¿Y que debo hacer? Yo no sé que hacer. Joffrey me pide que le haga cosas que son muy raras y quiere que me abra de piernas para darme con la...
En ese instante tocaron a la puerta y volvieron a sonar las campanas.
 - Debe ser el vino. Adelante.
Se abrió la puerta y entró una joven doncella de Sansa con el vino. Hizo una reverencia mirando al suelo. Se acercó a una mesilla y puso el vino y se puso a echarlo en las copas. Se lo llevó a las reinas pero se le cayeron las copas al suelo, Se arrodillo para limpiar el vino del suelo.
 - ¡Maldita inútil! Ese vino es un regalo de los Redwyne a tu rey. Sabrá de esto - dijo la reina rubia furiosa -.
La joven doncella no dijo nada pero la miró con pánico. Sansa puso la mano en su hombro para intentar tranquilizarla, pero la chica se asustó y cayó al suelo.
 - Tranquila. No pasa nada. Déjalo todo como está y déjanos. El rey no sabrá de esto, te lo prometo.
La doncella asintió y se levantó con la mirada hacía abajo.
 - ¿Cuál es tu nombre? - preguntó al no recordar su nombre -,
Pero la joven no dijo nada, y se mantuvo con la cabeza agachada.
 - Ya no puede hablar - dijo la Lannister y se dirigió a la doncella -. Vete y no vuelvas a tirar el vino jamás.
La joven se marchó a paso raudo. Sonaron las campanas.
 - Esa doncella podía hablar. Algunas veces hablaba del Dominio. ¿Cómo es que ya no puede hablar? - preguntó Sansa, pero al ver la cara de Cersei y como le giró la cara, empezó a pensar lo peor -. ¿Qué le ha sucedido? No le habréis...
 - Hablaba demasiado, y Joffrey la oyó cacarear y cuchichear cosas y él decidió castigarla - le dijo Cersei incómoda -.
 - Pero ¡cortarle la lengua! Sólo es una doncella, no pudo haber dicho nada que provoque eso.
 - ¡Deja de gritar, niña!Le dije a Joffrey que la castigara dejándola en una celda unos cuantos días, pero mi hijo tenía otra opinión.
 - Pero...¿es qué Joffrey va a matar o mutilar a todos los que estén a mi alrededor?
 - Sansa...Joffrey siempre ha sido un poco difícil. Pero si aprendes a tratarlo y lo satisfaces, puede que tú consigas que sea más...calmado.
 - ¡Yo no quiero tratar a ese monstruo! ¡Debería estar muerto! ¡Es un monstruo! ¡Un monstruo!
La bofetada le llegó al rostro sin que la viera venir y le giró la cabeza. Notó las lágrimas en sus ojos y como Cersei la agarraba de los hombros.
 - ¡Maldita niña estúpida! ¡Cállate! ¿Quieres morir cómo lo van a hacer tu madre y tu hermano? - dijo la reina rubia soltándola y acercándose a la jarra de vino para servirse una copa -. No sé por qué intento ayudarte. Debería haber obligado a Joffrey a casarse con la puta de Altojardín y que fuera la maldita reina más joven y bella y esperar mi momento para mandar a Maggy... Olvídalo - y se bebió la copa de vino-.
Sansa la miró extrañada <<¿reina más joven y bella?>>; <<¿Maggy?>>.
 - Sansa, puedes odiar a Joffrey y desear que se muera. Yo lo hice con Robert. Pero eres su esposa y debes responderle cómo tal. ¿Lo entiendes, niña?
 - Sí.
 - ¿Alguna vez has besado a alguien? ¿Te has...tocado?
<<He besado al Perro>>.
 - No, no.
 - Entiendo - se sirvió otra copa -. Lo que debes hacer es tocar a tu esposo. Ayudarle a quitarse la ropa. Lo que hacía tu madre con tu padre. Luego debes hacer todo lo que te diga. Y al ir a la cama, debes dejarte hacer lo que sea y aparentar que disfrutas. Bebe algo de vino, o imagina que es tu adorado Caballero de las Flores, aunque a él le gusten otras cosas antinaturales... Intenta ayudar a Joffrey pero sin que se dé cuenta. El mejor arma de una mujer está entre sus piernas, pero luego queda la lengua. Y si sabes usarla bien, no te pasará nada. ¿Entiendes?
Sansa se puso sonrosada al oír esas palabras.
 - Eeeh...sí, majestad.
 - Bueno. Ahora habrá que hacer que cojas un poco de experiencia - dijo Cersei, mientras se tomaba de nuevo una copa de vino -. Ven, palomita. Acércate a mi.
Sansa dudó un instante. <<¿Querrá volver a pegarme?>>; <<pero si no lo hago es capaz de hacerlo>>; << pero yo también soy reina, debería respetarme>>. Decidió levantarse y acercarse.
 - Muy bien, palomita. Lo primero es saber dar un beso - y acercó la reina rubia sus labios hacía los de Sansa hasta que se juntaron -.
<<¿Qué hace?>>; <<¿Pero...pero...?>>; <<es un truco>>; <<o una trampa>>, pensó Sansa y se separó abruptamente echándose hacía atrás.
 - Majestad, ¿qué hacéis? Esto está mal, yo soy fiel a mi rey y esposo y además somos dos mujeres.
 - Ay, ya lo sé niña. Pero no vamos a usar a un hombre para que te enseñe. Si se enterase Joffrey te mataría y traería a otra estúpida niña para ser reina. ¿Crees que a mi me gusta besar a una chica? Dónde éste Jai... Pero alguien te tiene que enseñar. Piensa que es por tu bien - cogió la jarra de vino y llenó una copa -. Bebe. El alcohol ayuda y tú como eres tan así...te emborrachará. El borracho de Robert en nuestro encamamiento pensaba que se follaba a tu tía muerta, así que piensa que soy un caballero - al ver que Sansa no cogía la copa-. Coge la copa y bebe. ¡Ahora!
Sansa la cogió y dio un sorbo.
 - Bebe más. La copa entera.
La Stark bebió todo el vino.Volvieron a sonar las campanas del Septo de Baelor.
 - Muy bien, palomita - dijo Cersei mientras que se servía otra copa y se la bebía -. Voy a darte otro beso, pero está vez tienes que abrir la boca.
 - ¿La boca? Por.. qué
 - Deja de preguntar. Tú hazlo y punto. Si aprendes, Joffrey no te hará tanto daño.
<<Joffrey me seguirá haciendo daño igualmente>>. 
Cersei se acercó de nuevo a ella y junto sus labios con los de Sansa. La joven volvió a sentirse  incómoda pero recordó abrir la boca y notó cómo la lengua de la reina Lannister tocaba la suya. La Stark notaba cada vez más calor por todo su cuerpo y un cosquilleo en el estómago.
 - ¡Sansa! ¡Sansa! - se oyeron gritos afuera y los pasos de alguien acercándose -.
La leona de Lannister se separó rápidamente echando hacia atrás a Sansa en el instante en el que se abría la puerta y entra Joffrey al cuarto.
 - ¡Sansa! - dijo Joffrey con una gran sonrisa y exaltado. Al ver a las dos mujeres silenciosas y con las mejillas ruborizadas, se quedó extrañado -. ¿Sucede algo, Sansa?
 - No, no, majestad. No sucede nada. ¿Qué deseáis?
 - Bueno - dijo pero al recordar la razón por la que había venido volvió a sonreír y mirar a Sansa con malicia-. Vengo, porque mi primo Cato Lannister ha cazado a tu hermano y lo ha matado. Quiero que vengas a ver cómo le corto el cuello a ese traidor.
Sansa tragó saliva y se quedó completamente blanca. <<Robb, tú no>>, pensó la chica intentando controlar sus lágrimas.
 - Sansa, ¿es qué no estás contenta con lo que he conseguido? ¿O quieres defender a ese traidor que me quería quitar mi trono? - dijo el rey enfadándose-. ¿O quieres acabar como él?
 - Nnn...no...no. Mi hermano era un traidor. Mi familia son traidores y vos lo que habéis hecho es justicia. La justicia del verdadero rey de los Siete Reinos - respondió Sansa mientras miraba a Joffrey y a Cersei -.
 - Hijo, tu esposa jamás te traicionaría. Sabe bien que no debe hacerlo. Estaba dándole una charla para lo que tenéis que hacer esta noche y creo que estará muy receptiva - dijo Cersei mirando fijamente a Sansa -.
 - Bien, bien, madre. Eso espero. Debo hacerle un heredero - respondió Joff sin darse cuenta de la mirada anterior -. Vamos, Sansa, ven a ver a tu hermano - dijo y la agarró del brazo sacándola afuera -.
                                                                           FIN






domingo, 16 de marzo de 2014

DOMERIC BOLTON


Hola, este es un fic sobre un personaje secundario que era para un Reto. He elegido a Domeric Bolton porque es un personaje poco conocido pero que interactua con dos bastante importantes: Roose y Ramsay Bolton. Espero que os guste.

                                                                                                                                               

DOMERIC BOLTON

297 AL

Los cascos del caballo pisaban bajo la hierba y las hojas del camino crujían a través del bosque. El joven tenía cabello negro, de ojos azul claro pálido y piel blanca como la nieve, pero no tanto como la de su padre.
<<Padre>>; << padre me ha dicho que no viniera, pero si es mi hermano, debo conocerlo>>.  
Hacía poco, al regresar a Fuerte Terror después de servir como escudero a Lord Redfort en el Valle de Arryn, había oído a las sirvientas cuchichear sobre un bastardo que había tenido su padre hace bastante tiempo y que parecía que traía problemas. Inmediatamente fue a hablar con su padre, Lord Roose Bolton. Éste le dijo que era cierto, pero que no debía preocuparse por un simple bastardo que había sido fruto de una “Primera Noche” y que no vería jamás. El joven le respondió que quería conocer a ese hermano aunque fuera un bastardo, porque también tenía sangre Bolton y, aunque no lo dijo, siempre había querido un hermano. En el Valle había estado con los hijos de Lord Redfort que habían sido como sus hermanos, pero no eran su sangre. No eran norteños. Preguntó a su padre dónde se encontraba.
Su padre le respondió susurrando que no debía ir, que podría encontrarse con bandidos o que las cosas no son tan fáciles, que a veces la sangre no era igual para todos y podría no ser lo que Domeric esperase. A pesar de los intentos de su padre, el joven le repitió manteniéndose tranquilo que iría, que era su hermano, que éste era un Bolton también a pesar de ser un bastardo y que quería ayudarlo si tenía alguna necesidad. Roose le dijo dónde se encontraba ese hermano y se dio la vuelta.
<<Ramsay tiene todo lo que necesita. Tiene un tutor que le enseña y le entretiene con cosas y caza. Además lo que él desea no se lo puedes dar tú…>>, dijo su padre en tono bajo y Domeric se fue sin escuchar bien la última palabra que decía su padre.
Salió a la mañana siguiente oyendo gritos cómo de mujeres, pero el castellano le respondió que se estaba desollando a unas prostitutas que habían hablado de más y habían creado problemas la noche anterior.
Ahora se encontraba cerca del lugar dónde se encontraría su hermano, vistiendo su jubón negro con el hombre desollado de la Casa Bolton. Llevaba consigo un libro de historia sobre la Conquista de Aegon el Conquistador y sus hermanas, su libro de historia favorito y que esperaba que le gustase a su hermano.
Aceleró un poco su montura para no llegar muy tarde porque luego debía volver de nuevo a Fuerte Terror. Llegó a un pequeño molino que parecía que ya no funcionaba y que estaba a punto de derruirse. Se fue acercando y vio que había cerdos y gallinas. Bajó de su caballo y se acercó al molino y a la puerta de madera podrida. Tocó a la puerta y esperó.
Entonces se abrió la puerta con dificultad y vio a un chico un poco más bajo que él que lo miraba con unos ojos azul claro pálido, típico de la Casa Bolton, pero era feo de apariencia carnosa, con grandes labios en forma de gusanos y cabello largo. Le sonreía como si hubiera estado esperándolo.
-          ¿Tú debes ser mi hermano Domeric, no? – preguntó éste, sonriendo más al ver la sorpresa en Domeric –.
-          Sí. ¿Cómo sabéis quien soy? ¿Tú eres Ramsay?
-          Por tú…vuestro jubón. Perdonadme por haberos tratado de tú – agachó la cabeza –. Sólo soy un simple bastardo que se toma atribuciones con su medio hermano.
-          No, no. Tranquilo Ramsay, te entiendo, puedes tutearme – respondió Domeric, <<parece amable>>–.
-          Bueno, bueno – volvió a sonreír Ramsay –. Entra, entra, estoy haciendo la comida con Hediondo y no puedo dejar en la puerta al futuro Señor de Fuerte Terror – soltó una carcajada  –. Si quieres, puedes comer con nosotros – se hizo a un lado para dejarlo pasar –.
-          Gracias – sonrió Domeric, <<no sé por qué padre no quería que viniera>> –. Será un honor comer contigo, Ramsay.
Entró en el molino. Era pequeño, con las cosas amontonadas y con mucho polvo.
-          Disculpa cómo está todo, no hemos tenido tiempo para poder arreglarlo – dijo el de carnosos labios –.
Domeric siguió a su hermano hacía la cocina, dónde había una mesa con dos cubiertos puestos y, en una esquina, un hombre con ropas andrajosas estaba remenando una olla.
-          ¡Hediondo! Deja la olla y ven a saludar a mi hermano Domeric.
Hediondo se dio la vuelta y se acercó a los otros dos. Domeric empezó a notar un gran hedor, <<ahora entiendo que se llame Hediondo>>,  pero sonrió.
-          Mi señor – dijo el hombre haciendo una reverencia y con una sonrisa –. Es un honor que alguien de la Casa Bolton venga a visitarnos. ¿Cómo se encuentra Lord Roose?
-          Bien, mi padre se encuentra bien. ¿Vos sois el tutor de Ramsay?
-          Sí, soy yo. Le he educado en la destreza marcial y me he ocupado de él desde que tenía doce años.
-          Sí, Hediondo es el mejor tutor que podría haber tenido para ser un bastardo. Pero, dejemos de charlar. Hediondo, ¿ya está la comida hecha?
-          Sí, sí. Tengo una sopa de rábanos y col muy buena. Espere mi señor, ahora le pongo un cubierto y el mejor plato que tenemos – y fue hacia una estantería –.
-          Ramsay, ¿tu madre no está aquí?
-          No – agachó la cabeza pero su hermano vio tristeza en su cara  –. Ella murió hace tiempo. Hediondo es mi única familia… y ahora tú. Pero olvidemos los malos momentos – sonrió -. Hediondo ya ha puesto tu cubierto. Siéntate. Yo te daré el plato.
Domeric se sentó en una silla con polvo y Ramsay cogió el plato y fue hacía la olla. << Ha tenido una vida muy difícil y vive en este molino que un día de estos caerá. No debería estar aquí. También es un Bolton, pero madre jamás permitiría que viviera en Fuerte Terror. Sería una humillación para ella. Pero quiero ayudar a Ramsay>>.
Ramsay le puso de nuevo el plato lleno de sopa y fue a llenar su cuenco y el de Hediondo. Luego de ponerlos, éstos se sentaron.
-          Come, hermano. La sopa de Hediondo es la mejor de los Siete Reinos.
-          Sí, sí – dijo Domeric y se puso una cucharada en la boca, <<está dulce>> –. Está muy buena. Muy dulce.
-          Sí, es el toque especial de Hediondo – respondió Ramsay tomando una cucharada –.
-          Pues realmente está buena – volvió a tomar otra cucharada –. Ramsay, yo estoy aquí por…
-          Porque querías conocer al bastardo de tu padre, que siempre será un Nieve. Por lástima hacia el pobre bastardo… - dijo Ramsay, pero agachó la cabeza –. Perdona, Domeric. Lo he dicho sin pensar. Pero crecer cómo un bastardo, sin padre y con una madre que no podía con el cuidado del molino y de mi. He sido muy cruel contigo, tú has venido a verme, cuando no tenías ninguna obligación por la que venir.
-          Ramsay…he venido porque quiero conocerte y que mantengamos una relación de hermanos, seas bastardo o no. Siempre he deseado tener un hermano y ahora lo tengo – sonrió Domeric –.
-          Gracias…hermano – volvió a levantar la cabeza Ramsay y sonrió con sus labios de gusano –. ¿Puedo llamarte así?
-          Claro Ramsay - <<parece muy bueno y no está enfadado por ser un bastardo. Podría hablar con padre para que le ayude más o le busque un sitio mejor que este>> –.
Continuaron comiendo hasta finalizar los tres. Entonces Domeric dijo que debía irse a Fuerte Terror pero que volvería a visitarlo. Le dio su libro favorito de historia de Poniente, que Ramsay cogió con alegría y gozo y los hermanos se despidieron con un fuerte abrazo.
Mientras iba volviendo del molino, repentinamente recordó la última palabra que había dicho su padre:
<<vivo>>
-          No puede ser – dijo el joven Bolton en voz alta –. Padre se equivoca. Ramsay es un buen chico, no lo veo capaz de hacerme daño. Ha sido muy amable conmigo, si quisiese hacerme daño, me lo habría hecho. No, padre se equivoca.


Siguió cabalgando al galope, mientras empezaba a sentir un débil dolor en su estómago.

FIN

miércoles, 19 de febrero de 2014

THE WINNER TAKES IT ALL (FIC)

Bueno, dije que iba a subir el fic mañana, pero lo subo hoy que tengo tiempo. Es la misma historia del songfic pero con diálogos y algún cambio más. Espero que os guste y sólo decir que todo personaje pertenece a George R.R. Martin. Es de un posible futuro de Cersei en Vientos de Invierno
                                                                                                                                                             


THE WINNER TAKES IT ALL

Abrieron la puerta de la celda, y notó el arrastre de los pasos de las tres septas, que eran sus carceleras, que venían a buscarla para llevarla a su fin. Había jugado la carta del juicio por combate y la del amor por su igual, pero en ambas había perdido y el castigo impuesto por sus enemigos era morir decapitada ante todos. Ya no le quedaba nada.

- Lady Lannister. Debéis vestiros con la túnica gris para acudir al Septo de Baelor – dijo la hombruna Septa Unella –.

- Aún soy Alteza. Hasta que me corten la cabeza – respondió sin mirarlas a ellas y mirando con asco la túnica –. ¿No puedo vestir uno de mis vestidos?

- No, Alteza – dijo la Septa Moelle –. Debéis vestir la túnica gris de la Fe. Para expiar vuestros pecados.

¿Mis pecados? ¿Mandar matar a un rey borracho y putero y a un Septón Supremo idiota? Deberían agradecérmelo; pero no acabaste con ella y su familia y has perdido.

Se levantó y la vistieron las tres brujas, como así las llamaba, sin decirle nada. Mejor así, sino aún las mato; al menos no me van a rasurar toda de nuevo.Imaginaba la cara de su enemiga cuando la viera en el Septo, segura de su victoria y la derrota de ella. La flor de Altojardín lo tenía todo y había sido decretada inocente; ella, la Leona de la Roca, sólo la muerte. Me echaron a mi toda la culpa, pero esa de pura no tiene nada. Aunque al menos pude ocuparme de Loras sin que pareciera mi culpa. Las brujas la sacaron de la celda, subió con dificultad los escalones al no estar acostumbrada a andar en su celda y la llevaron ante la figura de la Madre.

- Alteza, ahora debéis expiar vuestros pecados ante la Madre y rezar por vuestra alma – dijo la Septa Scolera, la de grandes pechos –.

Después del maldito paseo del Septo a la Fortaleza quieren que siga rezando…

- Ya expié mis pecados con el paseo del Septo de Baelor a la Fortaleza Roja desnuda y rasurada. Creo que es suficiente – dijo la reina intentando parecer tranquila y que tenía poder sobre ellas –.

- No, alteza. Sólo expiasteis vuestros pecados de la carne que cometisteis con…

- ¡Septa Scolera! – la reprendió la Septa Unella –. No debéis hablar de ese tipo de corrupciones tan a la ligera – entonces se dirigió a la Reina –. Alteza, vos expiasteis vuestros pecados de la carne, pero no los de sangre. Y nuestro amado Septón Supremo nos ha indicado que debíais rezar a la Madre por su perdón y para que os ayude a la hora de encontraros a los dioses.

¿Para que quiero el perdón de la Madre? Ellos me han abandonado y se han puesto del lado de esa viuda negra. Que le den a los Dioses y ardan todos; pero ya es tarde y debo aceptar lo que diga ese viejo gordo santurrón y fanático; si no hubiéramos mandado a Meñique al Valle, podría haberle mandado alguna de sus putas. Se arrodilló en el suelo y empezó a rezar.

Ella rezaba en voz alta la Oración de la Madre, siguiendo las reglas de las septas, que rezaban con gran devoción. Rezan como corderos. Pero ella sólo pensaba en todos los abrazos y besos de Jaime, su segunda mitad y lo llena y segura que estaba entre ellos. Todo su mundo había girado en protegerse el uno al otro contra todo y todos, y habían construido lo que otros llamarían hogar. Pero todo se había hundido, su hogar, su casa, su amor, por culpa de "esa" y la reina más joven que le predijo Megga La Rana cuando ella tenía sólo diez años y soñaba con casarse con Rhaegar Targaryen. Todo fue bien y hasta había creado su propia estirpe con Jaime, pero desde que él lanzó al hijo de Eddard Stark de la torre y Joffrey decapitó a este, dio lugar a la maldita guerra. Apresaron a Jaime y tuvieron que aliarse con Altojardín. Luego apareció la hombruna de Tarth y la flor más bella de Altojardín y empezó a desmoronarse todo. Al final, hizo caso de Qyburn y jugó según las reglas de Poniente y sus señores, poniéndose en manos del monstruo creado por este. Fue su mayor estupidez. Aunque cometí muchas más. Debería haber jugado con mis reglas y haberla matado yo misma. No debí permitir que Joffrey matará a Eddard Stark, así no habrían venido jamás los malditos Tyrell. No debí confiar en los Kettleblack y Lancel. Y haber escuchado a esa bruja de Megga la Rana.

- Alteza, es la hora.

Se levantó maldiciendo a los tres cuervos que tenía a su lado, a la Madre y al resto de dioses. Ellos habían lanzado la moneda al aire y a pesar de que ella le devolvió el poder a la Fe, con ese Gorrión a la cabeza, la hicieron perder. No debí matar al antiguo Septon Supremo, podía haber hecho lo que hubiera querido con él. Ellos me han castigado y la han hecho ganadora a ella, a la más joven y más bella. Y ella ya no los tenía a ellos. Ni padre, ni tío, ni Joffrey, ni Tommen, ni Jaime. Aunque este se había marchado con esa medio hombre de Tarth. Caminó hacía afuera, escoltada por la Guardia de la Ciudad y los dos Guardias Reales que quedaban: Ser Meryn Trant y Ser Boros Blount. Cerró los ojos al no estar acostumbrada ya a la luz del sol. Al menos voy a morir en un buen día.

- ¡Puta! ¡Zorra! ¡Asesina, asesina! ¡Monstruo!

Oía los gritos de la gente pero no escuchaba lo que decían. Le tiraban cosas y querían golpearla. Agachó la cabeza, cosa que nunca había hecho antes, pero ese día sentía cosas que nunca había sentido, ¿miedo?¿tengo miedo?. Pero no derramo lágrimas, ella era una Lannister y los Lannister nunca lloraban delante del enemigo. Este es mi final y tú no estás conmigo. Estas con esa. ¿Te besa como yo te besaba y te mordía? ¿Te toca como yo? ¿Te gusta más ella cuando dice tu nombre o sólo lo haces para castigarme? Te necesito como no te había necesitado jamás. Ahora ya era tarde. Tenía que cumplir con las reglas. Si ganas, vives. Si pierdes, mueres.

Subió los escalones y allí estaban ellos, sus jueces. Los que decidieron su final, los que la traicionaron a ella y su familia. Tyrell, Redwyne, Tarly, el Gorrión Supremo. La gente gritaba más alto. ¿Qué sabéis todos del Juego de Tronos? Sólo miráis, sólo respiráis pero nunca venceréis. Siempre habrá alguien por encima vuestro. Siempre. Y ahí estaba ella, la Reina Joven, Margaery Tyrell sonriendo tímidamente y recordó lo que había oído hace muchos años en el bosque de Lannisport.

Te casarás con el rey. [...] Reina serás... hasta que llegue otra más joven y más bella para derribarte y apoderarse de todo lo que te es querido.

La miró a los ojos fijamente mostrándole todo su odio, por tu culpa Joffrey y Tommen están muertos. Zorra. Si le haces daño a Myrcella…Si el juego volviera a empezar, me ocuparía yo misma de ti. Cuando de repente, le vino otra frase a su cabeza.

…De oro serán sus coronas y de oro sus mortajas. Y cuando las lágrimas te ahoguen, el valonqar te rodeará el cuello blanco con las manos y te arrebatará la vida."

¿Myrcella? ¿Dónde está Myrcella? Tendría que estar aquí. ¿Le habrán hecho daño esos…? ¿...o la profecía de Megga la Rana era cierta y Myrcella también ha...muerto. Pero tendría que ver su mortaja de oro...

Iba a preguntar cuando empezó a notar que se mareaba, y cómo si estuviera en otro sitio. El Gorrión hablaba y hablaba mientras el populacho gritaba. Ella sólo intentaba mirar a su enemiga, la que le anunció Megga y que le había quitado todo lo que amaba. No reía claramente, pero la miraba con diversión y orgullo. Se sabía ganadora y se lo iba a llevar todo. ¿Ella es mi valonqar también? No puede ser. Es Tyrion. Tyrion es mi valonqar. Él es mi hermano pequeño. Prefiero que me mate ese monstruo que esta mosquita muerta . La pusieron de rodillas y el verdugo se acercó. Si volviera atrás, habría cambiado su juego y ahora sería ella la que estaría riendo.

- Myrce…lla, Myrce…lla – dijo titubeando, pero nadie le dijo nada –.

Le pusieron el cuello sobre la madera y el verdugo levantó la espada,…

Vuelve ahora mismo. Ayúdame, Sálvame. Te necesito como no te había necesitado jamás. Te quiero. Te quiero. Te quiero. Vuelve ahora mismo.

…,cuando lo vio con su dorada armadura…

Intentó hablarle. Pedirle perdón por todo lo que le había hecho. Que lo quería te quiero, te quiero te quiero. Pero ya era tarde, ya no tenía tiempo, y el verdugo bajó la espada…






                                                                 .............................

Todo estaba negro, todo olía mal. Oía ruido a lo lejos y como una luz se le iba acercando, cuando vio a tres cuervos horrendos y negros acercándosele y graznando palabras que no entendía.

- Alteza, debemos prepararos para vuestro Juicio de la Fe.

- ¿Qué? – preguntó sin entender –. ¿Qué juicio?

- Vuestro juicio de la Fe por fornicio, traición, asesinato – dijo una de las Septas – Debemos vestiros y Lord Qyburn os espera fuera.

- ¿Estoy viva? ¿Aún no ha sido el juicio? ¿Qyburn?

- Sí. Estáis viva, alteza. Y el juicio se celebrará hoy. Lord Tyrell, Redwyne y Tarly ya han mandado un carruaje y el Septón Supremo ya ocupa su asiento en el estrado. También se juzgará a la Reina Margaery hoy.

Cersei asintió y agachó la cabeza para que las septas no vieran su sonrisa.
No estoy muerta. Era una maldita pesadilla. Esa zorra de Altojardín no me ha vencido. Si pierdo, moriré. Pero si soy la ganadora…



The winner takes it all
The winner takes it all…

THE WINNER TAKES IT ALL

Buenas tardes. Hoy os colgaré un songfic (es un fic pero hilado con una canción). El songfic es sobre cierta queen que está en problemas. (si no habéis leído Daza, tened cuidado que hay SPOILER). Y la canción y título del songfic es "The Winner takes it All" de ABBA (hay una versión disco de Kylie y Danii Minogue que os gustará), que si queréis la letra en inglés o castellano para introduciros más en el songfic está en todos lados.
Espero que os guste y mañana os cuelgo el fic (que contiene más diálogos)
                                                                                                                                                                   

THE WINNER TAKES IT ALL


No quiero hablar de las cosas que hemos pasado 
Aunque me hieran, ahora son historia 
He jugado todas mis cartas y eso es lo que has hecho tú también 
Nada más que decir, no más ases que jugar 

Abrieron la puerta de la celda, y notó el arrastre de los pasos de las tres septas que eran sus carceleras, que venían a buscarla para llevarla a su fin. Había jugado la carta del juicio por combate y la del amor por su igual, pero en ambas había perdido. Ya no le quedaba nada.

El ganador se lo lleva todo, el perdedor se achica 
Ante la victoria, ese es su destino 

La vistieron las tres brujas, como así las llamaba, sin decirle nada. <<Mejor así, sino aún las mato>>.  Imaginaba la cara de su enemiga cuando la viera en el Septo, segura de su victoria y la derrota de ella. La flor de Altojardín lo tenía todo; ella, la Leona de la Roca, sólo la muerte. Las brujas la sacaron de la celda y la llevaron ante la Madre. Querían que volviera a expiar sus culpas. <<Después del maldito paseo del Septo a la Fortaleza quieren que siga rezando…>>

Estaba en tus brazos pensando que pertenecía a ellos 
Creí que tenía sentido, me construí una valla 
Me construí un hogar, pensando que sería fuerte allí 
Pero fui una tonta jugando según las reglas
 

Ella rezaba en voz alta, siguiendo las reglas de las septas. Pero pensaba en los abrazos y besos de Jaime, su segunda mitad y lo llena y segura que estaba entre ellos. Todo su mundo había girado en protegerse el uno al otro y habían construido lo que otros llamarían hogar. Pero todo se había hundido, su hogar, su casa, su amor. Al final jugó según las reglas, y fue su mayor estupidez. <<Debía haber jugado con mis reglas y haberla matado. Ya lo dijo Megga la Rana>>.

Los dioses lanzan los dados. Sus mentes tan frías como el hielo
Y alguien aquí abajo pierde a alguien querido 
El ganador se lo lleva todo, el perdedor debe derrumbarse 
Es simple y está claro, porqué debería quejarme 

Se levantó maldiciendo a la Madre y al resto de dioses. Ellos habían lanzado los dados y a pesar de que ella les devolvió el poder con ese Gorrión a la cabeza, la hicieron perder. <<No debí matar al antiguo Septon Supremo, podía haber hecho lo que hubiera querido con él. Ellos me han castigado y la han hecho ganadora a ella, a la más joven y más bella>>. Y ella ya no los tenía a ellos. Ni padre, ni tío, ni Joffrey, ni Tommen, ni Jaime. Aunque él se había marchado con <<esa medio hombre de Tarth>>. Caminó hacía afuera, escoltada por soldados de la Guardia Real.

Pero dime, ¿besa ella como yo solía besarte? 
¿Sientes lo mismo cuando ella dice tu nombre? 
En alguna parte en tu interior debes saber que te echo de menos 
Pero qué puedo decir, las reglas deben cumplirse 

Oía los gritos de la gente pero no escuchaba lo que decían. Le tiraban cosas y querían golpearla. Agachó la cabeza, cosa que nunca había hecho. Pero no lloró, ella era una Lannister. <<Este es mi final y tú no estás conmigo. Estas con esa. ¿Te besa como yo te besaba y te mordía? ¿Te toca como yo? ¿Te gusta más ella cuando dice tu nombre o sólo lo haces para castigarme? Te necesito como no te había necesitado jamás>>.  Ahora ya era tarde. Tenía que cumplir con las reglas. Si ganas, vives. Si pierdes, mueres.

Los jueces decidirán qué debo aceptar 
Los que sólo miran, nunca ganan 

Subió los escalones y allí estaban ellos, sus jueces. Los que decidieron su final, los que la traicionaron a ella y su familia. Tyrell, Redwyne, Tarly, el Gorrión Supremo. La gente gritaba más alto. <<¿Qué sabéis todos del Juego de Tronos? Sólo miráis, sólo respiráis pero nunca venceréis. Siempre habrá alguien por encima vuestro. Siempre>. Y ahí estaba ella, la Reina Joven, Margaery Tyrell sonriéndole. <<Zorra. Si el juego volviera a empezar, me ocuparía yo misma de ti>>.

El juego vuelve a empezar, un amante o un amigo 
Algo grande o algo pequeño 
El ganador se lo lleva todo 

Empezó a notar que se mareaba, y cómo si estuviera en otro sitio. El Gorrión hablaba y hablaba mientras el populacho gritaba. Ella sólo miraba a su enemiga, la que le anunció Megga la Rana y que le había quitado todo lo que amaba. Reía, se sabía ganadora y se lo iba a llevar todo. <<¿Ella es mi valonqar también?>>. La pusieron de rodillas y el verdugo se acercó. Si volviera atrás, habría cambiado su juego y ahora sería ella la que reía. Le pusieron el cuello sobre la madera y el verdugo levantó la espada, cuando lo vio con su dorada armadura…

No quiero hablar si te hace sentir triste 
Y entiendo que has venido a hacer las paces 
Te pido disculpas si te hace sentir mal 
Verme tan tensa, sin ninguna confianza en mí misma 
Ya ves.... 

Intentó hablarle. Pedirle perdón por todo lo que le había hecho. Que lo quería <<te quiero, te quiero te quiero>>. Pero ya era tarde, ya no tenía tiempo, y el verdugo bajó la espada…
Todo estaba negro, todo olía mal. Oía ruido y vio una luz y tres cuervos horrendos y negros acercándosele.
-          Alteza, debemos prepararos para vuestro Juicio de la Fe.
<<No estoy muerta. Era una maldita pesadilla. Esa zorra de Altojardín no me ha vencido. Si pierdo, moriré. Pero si soy la ganadora…>>

The winner takes it all
The winner takes it all…


jueves, 6 de febrero de 2014

EL REENCUENTRO FINAL

Buenas tardes. Hoy os traigo una historia distinta a The Lannister. Es para un Reto de Twitter de un grupo de tuiteros y versa sobre una historía de amor, porque se acerca San Valentín. Mi pareja son los San-San (más conocidos como Sansa-Sandor) porque me encantan, aunque si Sansa acabará con Tyrion, también me gustaría. Pero eso es cosa de nuestro amigo Jorgito Martin. Disclaimer: Todo pertenece a  George R. R. Martin, menos tres sujetos que son obra mía, y yo no gano absolutamente nada de ello.
Gracias a mi correctora personal de historias XD (ya sabe quién es) y espero que os guste.
                                                                                                                                                    


EL REENCUENTRO FINAL

302 AL

<<Un paso detrás de otro, vamos>>, iba diciendo la joven mientras caminaba con mucha dificultad a causa de la nieve que cubría hasta sus tobillos. Habían pasado dos años desde que comenzó el invierno. Estaba asustada, muy asustada. <<Vamos, no puedo rendirme ahora. Soy del Norte y la nieve es nuestra vida>>; <<pero a ti no te gustaba el frío y no te pareces a los norteños>>.
Había nacido en el Norte, pero desde que fue a la capital, siguiendo a su padre y un enamoramiento infantil, su mundo empezó a desaparecer. <<Nunca debí ir a Desembarco, nunca>>; <<¿por qué tuve que fijarme en aquel monstruo?>>; <<ellos destruyeron a mi familia…y yo>>. Todo lo bello y lo hermoso había destruido sus sueños de caballeros de hermosa armadura y a su familia. <<Los príncipes no existen, sólo los monstruos>>; <<debí de quedarme con Tyrion aunque fuera enano y sin nariz>>; <<era el único que se portaba bien conmigo>>; <<él y…>> - se puso colorada - << el Perro. Tenía que haberme ido con él. Y más después del beso>>. Desde que se marchó, soñaba con ese momento, <<pero me daba miedo su rostro y la rabia que veía en sus ojos. Si volviera…>>.
Escapó del Nido con poco, pero si no escapaba de allí y de su falso padre… <<y decía que quería llevarme al Norte y que era como su hija>>; <<pero a una hija no sé le hace…>>. Quería volver a Invernalia, aunque ya no quedase nada de él. Debía huir de allí, pero todos los caminos eran idénticos. <<¿Estaré más cerca del Norte? ¿O estaré dando vueltas?>>; rezaba para no estar volviendo al Nido, dónde le esperaba un matrimonio con otro monstruo y perder lo único que aún poseía en manos del hombre que traicionó a su padre. Pero lo peor  era que la cogieran y la entregaran a los Lannister.
Mientras continuaba andando, iba recordando a su familia y su vida antes de la guerra. Los echaba de menos a todos, incluso a Arya, <<Si hubiera sido más como ella y no la hubiera tratado tan mal. Si pudiera volver a verla…>>; <<está muerta, como el resto de tu familia. No te queda nada>>. De repente topó con algo y se echó hacia atrás.
-          Hola jovencita, ¿qué hace alguien como tú por aquí sola? – preguntó un hombre mayor mostrándole todos sus dientes rotos -.
-          Yo…yo… - tartamudeo Sansa <<no puedo mostrar miedo, si lo hago estoy perdida>> -.
-          Dunch, deja a la chica – dijo otra voz detrás de la joven - ¿No ves que la asustas?
-          No…no me asusta – respondió ella intentando parecer relajada -.
-          Anda, parece que la chica no te tiene miedo – volvió a decir el hombre de su espalda - ¿Y cómo se llama la chica sin miedo?
-          Ss…Alayne, Alayne – dijo y se movió a un lado quitándose la mano del sujeto -.
-          Alayne…¿dónde he oído ese nombre? ¿Tú te acuerdas Dunch?
-          Alayne…también me suena de algo, James. ¡Gorgh!¡Ven! ¿Te suena el nombre de Alayne?
<<Dioses, no debería haberle dicho ese nombre. Pero si hubiera dado mi verdadero nombre, podría haber sido mucho peor>>.
 Entonces apareció de entre los árboles un hombre que medía tanto como Hodor y que llevaba una gran espada en su cintura.
-          ¿Alayne? Alayne no es la bastarda del Lord Protector del Valle. Ofrecen mucho oro por llevarla de nuevo al Nido de Águilas.
-          Así que eres la bastarda de un Lord – dijo James haciéndole una reverencia -. Pero te has escapado – y se fue acercando a ella -.
<<No, no…no puedo dejar que me lleven de nuevo al Valle>>, pensaba mientras retrocedía poco a poco.
-          Y nosotros cómo verdaderos “caballeros” que somos, debemos llevarte a tu casa con tu padre. Ven con nosotros, te protegeremos, ¿cierto chicos? – sonrió de nuevo Dunch.
<<¡No! Estos hombres son capaces de todo. Incluso de…>>; y salió corriendo hacía el bosque, con la dificultad de la nieve caída <<¡Corre!¡Corre!>>. Se dio la vuelta y vio como el gigante llamado Gorgh le iba recortando espacio. Entonces, tropezó y cayó de rodillas. El hombre la cogió con un solo brazo y la llevó cargada a su espalda.
-          Que chica más huidiza. Hay que llevarte con tu padre inmediatamente – dijo Dunch acercándose a ella-. Seguro que nos da mucho oro…Pero antes podríamos pasar un buen rato…no creo que a tu padre le importe mucho. No puede casar a una bastarda con ningún Señor - y pasó su lengua por los labios agrietados -. James cógela, quiero ser el primero.
Alayne intentó zafarse pero la agarraron con fuerza. El viejo Dunch se acercó a ella y le quitó su capucha con fuerza y le cogió el abrigo, mientras caía su pelo moreno con…
-          ¡Soltadla! – rugió una voz rasposa detrás de los hombres -.
Sansa miró a la dirección de la voz que había hablado y vio a un hermano de un septo acercarse a ellos con la cara tapada y cojeando. <<Él sólo no va a poder con los tres. Lo van a matar por mi culpa>>.
-          Hermano, vuélvete a tu septo y déjanos llevar a la chica a su hogar – respondió James-.
-          Ella no quiere ir con vosotros y más bien le hacíais otra cosa – respondió el hombre encapuchado, provocando un escalofrío en el cuerpo de Alayne, <<esa voz me suena, pero…>>.
-          No le estamos haciendo nada malo. ¿Verdad, Alayne?
La joven se quedó helada mirando al monje y a los otros tres, que la miraban sonriendo pero con mirada intimidante.
-          Dejadla y marchaos.
-          ¿O qué nos harás, hermano? Los hermanos no luchan. Así que vete antes que te demos una buena paliza. Ja, ja, ja – rió Dunch -.
-          Soltadla ahora mismo.
-          Me estás cansando estúpido santurrón - James, se acercó al hombre, desenfundó su cuchillo y le lanzó un golpe -.
El hermano se echó a un lado y sacó de su capa una espada, que para Alayne era tan grande como la espada de su verdadero padre. James se echó hacía atrás e intentó atacarle a las rodillas, pero el monje se echó hacía atrás y lanzó su espada  contra el cuello del otro, cercenándoselo. Dunch y Gorgh empujaron a Alayne y la empujaron hacía atrás, momento en que volvió a tapar su cabello para esconder su secreto. El gigantón desenfundó su espada y se lanzó a por su enemigo con fiereza y soltando un mandoble que el encapuchado paró con dificultad echándose atrás y cojeando. <<No va a poder con él, es más fuerte y no cojea>>; <<morirá por mi culpa>>.  Los hombres siguieron repartiéndose golpes hasta que Gorgh soltó un golpe que tiró al otro al suelo y separándolo de su espada. Sonrío levantando con sus dos manos la espada por encima de su cabeza y la bajó; al mismo tiempo, el hermano se echó a un lado recogiendo su espada y soltó un tajo al estómago del otro que cayó muerto en el suelo.
<<¡Lo ha conseguido!¡Lo ha conseguido!>>; <<lucha como…>>.  El hermano se levantó y se acercó cojeando dónde Dunch que iba dando pasos atrás mirándolo con miedo.
-          ¡Lárgate de mi vista si no quieres morir tú también!
El viejo salió corriendo con dificultad mientras el monje se acercaba a Alayne lentamente. <<¿Qué me hará?>>. Debería correr. Huir. Pero no sentía miedo <<debería estar aterrada y huir, pero si quisiera dañarme, me habría dejado con esos tres. Me recuerda a alguien, pero es imposible. Él está muy lejos>>. El hombre paró.
-          ¿Estáis bien? ¿Os han hecho daño? – preguntó el hombre con voz rasposa -.
-          No…sí, estoy bien. No me han hecho daño gracias a vos, hermano.
-          No soy hermano.
-          Entonces caballero. Aunque sois mucho mejor que todos ellos.
-          Tampoco soy caballero. Sólo he querido salvaros de esos hombres porqué me recordasteis a alguien.
El corazón de Alayne empezó a latir con más fuerza. <<Es por agradecimiento. Este hombre te ha salvado…pero su voz, y su forma de luchar…>>.
-          ­Bueno, pero me habéis salvado – sonrió ella -. ¿Podría veros y saber vuestro nombre para recordar quién ha sido la persona que me ha salvado.
-          No puede ser, mi señora. No soy precisamente bello como los caballeros de los cantares. Si me vierais, huiríais.
-          Yo sólo soy una bastarda. No me importa si sois hermoso o no. Estoy harta de los falsos caballeros de hermoso rostro. Antes habría huido, ahora no. Sólo quiero ver vuestro rostro. No huiré – respondió ella agachando la cabeza para que no viera su sonrojo-.
-          De acuerdo, – asintió con duda - pero si vos me mostráis el vuestro.
-          De acuerdo.
El hombre se echó la capucha hacía atrás y ella pudo ver su rostro quemado y lleno de cicatrices en el lado izquierdo, su cabello largo y oscuro. Y las lágrimas empezaron a caerle por el rostro.
-          Mi nombre, mi nombre es San… - empezaba a decir el hombre nervioso al verla así, pero ella se lanzó a sus brazos-.
-          ¡Sandor! ¡Sandor! – gritó ella abrazándolo con fuerza mientras su capucha también cayó y mostró su cabello oscuro en las puntas y su color castaño cobrizo en sus raíces -.
Sandor Clegane se echó hacía atrás sorprendido.
-          Soy yo. Sansa. Sansa Stark- empezó ella a decir nerviosa, <<ya no se acuerda de mi. Mientras yo a él nunca lo he olvidado>>-.
-           Pajarito, ¿eres tú? ¿Qué le ha pasado a tu cabello?
-          Me lo tuve que teñir para que en el Valle no me reconocieran. Y me…hicieron bastarda.
-          ¿Quién?
-          Pe…Meñique, fue Meñique y hasta hace poco estaba en el Valle con él – dijo agachando la cabeza para que él no sé diera cuenta de su vergüenza -.
-          ¿Y ese engendro te hizo algo? ¿Te hizo daño? – respondió él poniendo sus dedos en la mandíbula de ella y levantándole el rostro con cuidado -. ¿Te tocó?
-          Él…él…no…no me hizo ese tipo de daño – negó con la cabeza y echándola hacía atrás -. Prefiero no hablar de ello – y cambiando la conversación - ¿Por qué llevas una túnica de hermano de un Septo?
-           De acuerdo, pero si me lo vuelvo a encontrar, lo despedazaré – respondió el frunciendo el ceño y apretando el puño -. He estado en un septo en el estuario del río Tridente desde que me hirieron y tu hermana se fue.
-          ¿Arya? ¡Estabas con Arya! ¿Dónde está ella? – preguntó ella esperanzada de que estuviera viva
-          Sí, sí, la mocosa Stark. No sé dónde está, se fue, me desmayé y desperté días después en el septo y ya no estaba. Han pasado dos años. Lo más seguro es que se haya ido fuera de Poniente o este muerta.
-          ¡No! Arya es fuerte y lista. Ya me gustaría ser como ella – una lágrima cayó por su rostro -. Por favor Sandor, ayúdame a buscarla. Lo más seguro es que me odie, pero en todo este tiempo me he dado cuenta de muchas cosas y es mi única familia – levantó su rostro para mirarlo a los ojos, sin el miedo que antes tenía al verlo a la cara. <<Aunque tenga la cara quemada, sigue siendo bello>> -.
-          Sí, la buscaremos aunque a mi me deteste. Pero por ti haré e iré a dónde sea. – la miró a los ojos y le sonrió -. Ya veo que has cambiado. Ahora miras mi rostro sin tenerme asco, pajarito.
-          Yo…al principio tenía miedo porque veía rabia y odio en tus ojos. Pero luego, después del beso y de que te fueras, empecé…
-          ¿Beso?
-          Sí, la noche de la Batalla del Aguasnegras, ¿no lo recuerdas? – vio que él no decía nada -. ¿O me lo imaginé? – negó con la cabeza -. Desde entonces no dejo de pensar en ello, incluso cuando estaba casada con Tyrion, y en el Valle, sólo te veía a ti – volvió a negar con más fuerza -. Olvídalo, Sandor. Sólo estoy diciendo estupideces y debes pensar que soy tonta – e intentó darse la vuelta pero él la agarró y le levantó el rostro para que lo mirara -.
-          No dices estupideces, pajarito. Yo también…Si hubieras venido conmigo cuando la Batalla del Aguasnegras, habríamos muerto ambos. Y poco a poco me he dado cuenta que…que… - empezó a balbucear nervioso. Cerró los ojos un instante y al abrirlos agachó su rostro hacía el de ella.
<<Me quiere besar. Puede ser real que él sienta por mi…>>; <<y yo quiero besarlo>>.  Se puso de puntillas y acercó sus labios a los de él, y cuando se iban a rozar estos…
-          ¡Suéltala!
Ambos se separaron y Clegane la puso detrás de él, pero pudo ver a una mujer joven, que llevaba una espada delgada en su mano izquierda.
-          ¿Quién eres tú?
-          Nadie. Pero estabas haciéndole algo a ella.
-          No le hacía nada. La he salvado de unos inútiles que querían hacerle daño y la voy a llevar a su hogar. Además, a ti qué te importa.
-          Sí. Veo que has matado a dos personas, pero podría ser que vinieran contigo, Perro.
Sansa vio que el cuerpo de Sandor se tensaba, pero la voz de esa mujer le era conocida.
-          ¿Sabes quién soy?
-          Sí, el Perro de Joffrey. Un asesino, un violador.
-          ¡Él ya no es así! – gritó Sansa desde detrás del gran cuerpo del hombre - ¡Ha cambiado!
-          Los hombres no cambian. Y este seguirá siendo un asesino de mujeres y niños por siempre – replicó la mujer -. Y quiero que pague por todo eso.
-          Pero él…
-          No, pajarito. Está mujer no aceptará nada de lo que digas. Tengo que luchar contra ella y luego volveré a tu lado – dijo Sandor sin girarse, y se dirigió a la mujer -. Quieres pelea, pues la tendrás – y le lanzó un tajo al cuello -.
La mujer se echó a un lado y evitó el golpe con rapidez y soltó su espada delgada hacía el costado izquierdo del Perro, que se echó atrás con dificultad. La desconocida se movía con gran soltura y soltaba golpes cada poco tiempo. Sandor se movía más lento a causa de su cojera y lanzaba mandobles que repelía su adversaria. Sansa estaba aterrada de que le pasara algo. <<Dioses no os lo llevéis ahora que lo he vuelto a encontrar>>; <<pero Sandor no aguantará el ritmo de ella>>. Siguieron varios choques de espadas, hasta que Clegane soltó un golpe a la cabeza de la mujer, que se agachó con agilidad e hirió con su delgada espada en la mano de la espada, que cayó y ella alejó del hombre.
-          Has perdido, Perro. Ahora te tocará morir y quiero que veas realmente quién te va a matar – dijo la mujer girando un instante su cara y poniendo sus manos en ella -.

<<¡No!¡No! ¡Lo va a matar!>> chillaba la conciencia de Sansa la cual se lanzó a donde estaba Sandor, al mismo tiempo que la mujer se daba la vuelta y lanzaba su espada y gritaba un nombre. Notó un dolor intenso en el corazón, y al mirar a la mujer vio el cabello oscuro y ojos grises de la Casa Stark y un rostro que le recordaba a cierta niña a la cual llamaba Caracaballo.
-          Arya – pronunció mientras caía al suelo  y veía como ese rostro se llenaba de sorpresa y horror.
-          ¿Sansa?
Clegane la coge en sus brazos e intenta parar la sangre que sale en su herida, mientras Arya la mira desconcertada.
-          Arya…- empieza a decir Sansa –
-          No hables, Sansa. Yo…yo no quería herirte – empezó a decir Arya mientras le cae una lágrima -. Yo quería matarlo a él, no a ti. ¿Por qué te has puesto delante?
-          Porque…porque Sandor…
-          No hables pajarito. Hay que llevarte a algún sitio dónde te curen.
-          Tranquilo – susurró ella acariciándole la parte de la cara quemada y miró a su hermana -. Él nunca me golpeó cuando Joffrey mandaba que me pegaran. Quiso llevarme fuera de Desembarco del Rey cuando la Batalla del Aguasnegras. A pesar de que todos piensen que es un monstruo, es realmente un caballero. Y porque…cofcofcof – empezó a toser -.
-          No hables, Sansa. Por favor.– dijo el Perro, mientras iba a cogerla en brazos-.
-          Sandor...déjame despedirme…
-          Hermana, no puedes morir ahora. Tendría que haber sido como tú. Una dama.
-          No, Arya. Yo soy la que siente haberte tratado fatal desde niñas. Llamarte Caracaballo cuando ahora eres realmente preciosa. Seguro que así era tía Lyanna. Quiero pediros algo…sobrevivid a esta guerra, ayudaos mutuamente. Por favor, Sandor, llévala  a Invernalia.
-          Sansa, tengo una misión – dijo Arya -. Tengo que matar a todos los que nos han hecho daño, los que han destruido Invernalia y han matado a nuestros padres y hermanos. Tienen que morir.
-          La venganza…no es buena. Pero…si debes hacerlo, hazlo por ambas – dijo Sansa  empezando a cerrar sus ojos -.
-          Lo hará pajarito. Y yo le ayudaré – respondió Clegane mirando primero a Sansa y luego a Arya -. Pero vendrás tú con nosotros y también podrás vengarte. Abre los ojos.
-          Sandor…Sandor… - abrió un instante los ojos y vio como caían lágrimas de los ojos de él- yo… te quiero – cerró los ojos y mientras iba cayendo en un sueño profundo oyó un grito desolador y luego el aullido lastimero de un lobo -.

FIN