sábado, 25 de enero de 2014

EPÍLOGO: TYRION


EPÍLOGO

TYRION

16 años después

Tyrion se encontraba leyendo de nuevo el libro sobre dragones y la dinastía Targaryen que tanto le encantaba cuando era más niño y que había conseguido que no cayera en la hoguera. Soñaba en  tiempos pasados con montar a Balerion o Meraxes, o incluso a los enanos dragones que habían antes de extinguirse, y recorrer todo Poniente. <<Eso es un sueño, Tyrion>>; <<los dragones dejaron de existir hace más de 100 años>> <<los sueños, sueños son>>. Pero Tyrion sabía que eso jamás pasaría. Él sólo era el hijo enano y monstruoso de Lord Tywin Lannister, Señor de Roca Casterly y el hermano de la hermosa Reina de Poniente, Cersei Lannister y del Guardia Real, Jaime Lannister.
Leyó varias páginas hasta llegar dónde faltaban las últimas, que estaban rasgadas. <<¿Qué habría en esas páginas>>; <<son las del reinado del Rey Loco>>; <<¿quién habrá rasgado estás páginas y por qué?>>.
Saltó de la silla en la que estaba sentado y fue hacía la pequeña escalera que le hacía llegar a todas las estanterías de la biblioteca. Empezó a subir los escalones y cuando llegó arriba del todo miró hacía abajo. Le encantaba mirar desde lo alto de la escalera y por un instante sentirse grande y mirar de las alturas, poder mirar todo desde lo alto y no tener que levantar su pequeño cuello para mirar hacía arriba. Dejó el libro en su sitio cuando oyó la puerta abrirse, y miró como entraba el anciano maestre.
-          Tyrion, vuestro padre desea hablar con vos.
El enano miró al maestre un instante y cómo este tenía que levantar la cabeza para verlo. Sonrío un instante sintiéndose como un hombre normal. <<Así debería haber sido y no lo que soy>>.
-          ¿Qué desea mi buen amado padre? – dijo con voz dulce Tyrion, tapando cualquier tipo de mal intención-.
-          Sólo me ha dicho que desea hablar con vos. Seguramente querrá daros un regalo por vuestro día del nombre. Felicidades, joven Tyrion – dijo el hombre haciendo una pequeña reverencia con la cabeza -. Bajad enseguida e id presto a verlo.
-          Sí, ahora bajo – respondió el joven y empezó a descender, cuando recordó algo y volvió a mirar al maestre -. Sabéis que he aprendido una nueva forma de bajar las escaleras. ¿Queréis que os lo enseñe?
-          Tyrion, bajad ahora mismo y no juguéis. Ya tenéis dieciséis días del nombre y sois un Lannister. Comportaos.
-          De acuerdo maestre – respondió él dando de nuevo la espalda al hombre, el cuál no vio la sonrisa que hizo Tyrion, <<ya veremos>> -. Soy un Lannister, y los Lannister…
En ese instante puso los pies a los lados de la escalera y se dejo caer con las manos agarrando los soportes de esta a gran velocidad y soltando un grito de alegría, mientras el maestre soltó un chillido de pánico. Llegó al suelo sonriendo y se limpio el jubón mirando la cara horrorizada del otro hombre.
-          ¡Joven Tyrion! Sí vuestro padre os viera, montaría en cólera. Podría haberos pasado algo.
-          Pero no ha pasado nada, maestre. Además no creo que a mi padre le hubiera importado mucho quedarse con un hijo menos.
-          ¡Tyrion! No digáis eso. Vuestro padre y vuestros hermanos se preocuparían y llorarían si os pasará algo. Sois su hijo y hermano y un Lannister.
-          Sí. Mi hermano puede que se apenará. Mi padre y mi hermana…ains – suspiró riendo -, ellos lo sentirían tanto como cuando tienen que ir al retrete, pero al vaciarse se olvidarían por completo de mi.
-          ¡Tyrion! No podéis hablar así de vuestro padre y vuestra hermana. Son el Señor de Roca Casterly y la Reina de Poniente. Merecen vuestro respeto. Ellos os han cuidado después…después…
-          Después de que matará a mi madre al nacer, lo sé – se puso serio Tyrion, <<¿ella me hubiera querido?>> -. Sí, ellos no paran de recordarme con su “cariño” ese momento. Y nacer con un ojo de diferente color, las piernas torcidas y la altura de los perros de la perrera les ha ayudado a amarme más. Si hubiera nacido como Jaime las cosas hubieran sido muy diferentes – hizo un chascarrillo con su boca y una gañota horrenda se vislumbro en su rostro – Sí, mi familia y el resto del mundo aman a Tyrion Lannister – se dio la vuelta y se dirigió a los aposentos de su padre anadeando -.


<<Pero Jaime si te quiere y nunca te ha fallado. Además te dijo la verdad sobre ella…>>; <<ella tampoco me quiso, sólo era un cliente más de ella; una prueba más del poder de Tywin Lannister>>; <<era mi esposa, pero me mintió>>; <<pero aún pienso en ella y en lo bien que me trataba>>;
 <<Tysha>>.
Llegó a los aposentos de su padre y entró sin tocar a la puerta. Lord Tywin Lannister estaba sentado en su despacho leyendo los mensajes que habrían traído los cuervos. <<Puede que haya llegado algo de Jaime felicitándome>>. Vio como su padre levantó la vista y lo miraba con sus ojos verdes fijamente sin ningún tipo de sentimiento y con el rostro serio, como si mirase a un ladrón.
-          Tyrion, no te he oído tocar la puerta.
-          Mmm…, no he tocado. El maestre me dijo que viniera a veros enseguida y creí que no haría falta… - empezó a decir Tyrion hasta que su padre levantó la mano -.
-          Sí, sí… de acuerdo. Hoy es tu decimosexto día del nombre y como padre tuyo debo darte un regalo.
-          Sí. Pero los otros años no lo has hecho.
-          Pero creo que con este regalo aprenderás ciertas cosas…
-          ¿Y qué es? – interrumpió Tyrion ladeando su cabeza y mirando con una sonrisa a su padre, <<y sí por fin me permite conocer el mundo o incluso me muestra que siente algo hacia mi>> -. ¿Me dejarás viajar por Poniente y más allá como el tío Gerion? ¿O me pondrás un maestro para saber luchar como el tío Tygett? ¿O me regalarás un caballo nuevo? ¿O una moza de las tabernas para que pase un rato? No, no…espera. Me regalarás Roca Casterly y tú te irás a un septo – seguía riendo Tyrion mientras el rostro de su padre se iba poniendo más taciturno y fruncía el ceño -. No, no me lo digas…¡Podré ir a Desembarco del Rey como bufón de Cersei! Se me dan…
-          ¡TYRION! – levantó la voz su padre y lo miró fijamente con el rostro enrojecido -. Déjate tus payasadas para alguien que tenga el tiempo suficiente para aguantarlas. No vas a viajar a ningún sitio como tu tío Gerion.
-          Pero podría ir a buscarlo y traer ambos Rugido, y conocer el mundo, las mujeres…
-          ¡NO! Tu tío está muerte y crees que permitiría que deshonrarás más a la Casa Lannister como ya lo has hecho con las putas, el vino, el juego y tus perversiones. Ya tuve suficiente con que te casarás con una de ellas.
-          Tysha, se llamaba Tysha y yo no sabía que era puta – respondió el joven con la cara seria, <<ni siquiera sabe su nombre>>-.
-          Cómo se llamará ya da igual. El asunto fue solucionado y no manchaste mucho nuestro nombre.
-          Sí solucionarlo es que permitieras a todo tu ejército violarla a cambio de una moneda de plata, lo solucionaste muy bien, padre – dijo la última palabra como si escupiera -.
-          ¿Y qué querías que hiciera? ¿Qué permitiera que una puta fuera miembro de los Lannister? Además sólo hizo lo que solía hacer antes.
-          Sí, pero… - intentó volver a responder Tyrion-.
-          Pero nada. No tengo tiempo para conversar cosas ya hechas. Tú regalo no será ni un viaje, ni putas, ni caballos, ni maestre de armas. No creo ni que puedas coger una espada. Y ni mucho menos voy a permitir que vayas a Desembarco del Rey para que hagas payasadas avergonzando a tus hermanos y a toda nuestra casa. ¿Qué crees que pensaría toda la corte si te viera haciendo el mono? No, no, eso nunca.
-          Pero yo quiero ir a ver a Jaime.
-          Jaime es un Guardia Real y no tiene tiempo para cuidar de ti. Él debe cuidar al Rey Robert y a tu hermana.
-          A mi hermana ya la cuida bien, incluso más de lo que debería – dijo Tyrion con una sonrisa sarcástica recordando los rumores que circulaban, <<lo siento Jaime>> -. Entonces, si no es nada de lo que deseo. ¿Cuál es mi regalo?
-          Irás a buscar a los limpiadores de las cañerías de Roca Casterly y le pedirás sus instrumentos y limpiarás todas las cañerías hasta que salga oro de ellas.
-          Pero si las cañerías ya son de oro gracias a ti y lo que …
-          ¡TYRION! Irás y limpiarás las cañerías sin rechistar.
-          ¿Por qué? ¿Por qué yo? – preguntó sin entender porque su padre era así con él - Soy tu hijo. Un Lannister. Un león de Roca Casterly. Eso sería más vergonzoso que hacer el payaso en la Corte. ¿Por qué no me tratas como a Cersei y Jaime? - <<por qué no me puedes querer como a mis hermanos?>>; <<¿Por qué soy enano?>>
-          ¿Por qué? Y aún te lo preguntas. Tú…- Tywin se levantó de la mesa y acercó su cara llena de rabia al rostro de su hijp -. Tú mataste a tu madre.
-          Sí, murió al tenerme. Pero seguro que ella habría querido que sintieras algo de amor a vuestro hijo pequeño, aunque fuera como yo – vio como el rostro de su padre dudaba un instante,  -. Soy tu hijo.
-          Mi hijo… – respondió apretando los dientes su padre -. Tú no puedes ser mi hijo, tú nunca serás un auténtico Lannister.
-          Entonces ¿qué soy? ¿quién es mi padre? ¿o madre tuvo…?
-          ¡CÁLLATE! Ni se te ocurra hablar de tu madre de esa forma. Estoy cansado de ti y tengo cosas que hacer más importantes. Así que sal y limpia toda la mierda de las cañerías de toda Roca Casterly porque si no lo haces, olvidaré que llevas mi apellido y te castigaré como si fueras un vil ladrón. Ahora, levántate y sal de aquí – y Lord Tywin Lannister se dio la vuelta y se dirigió a la ventana.
Tyrion miró a la espalda de su padre con tristeza, pero ya había recibido tratos iguales o peores de parte de su padre y su hermana. <<Si no me quiere, es su problema>>; <<soy un Lannister y él no puede hacer nada>>; <<no necesito su amor>>.  Saltó de la silla y se dirigió a la puerta pero antes de salir, se giró recordando algo.
-          ¿Cuál es la lección que debo aprender limpiando la mierda de toda Roca Casterly?
-          Humildad. Humildad y cumplir las ordenes que se te den, sean las que sean.
-          ¿Humildad? – sonrió Tyrion, <<¿la misma que tienes tú, padre?>> -
El joven abrió la puerta, <<limpiaré las cañerías de Roca Casterly, hasta puede que encuentre el oro que cagas cada día y haga una fortuna que luego me gastaré en todas las putas de Lannisport, para que sepan bien quién es el hijo de Tywin Lannister y…>>.

-          Un Lannister siempre paga sus deudas, padre. Siempre – susurró y salió de allí-.

PD: Esto en principio es el final de la historia, pero hay gente que me ha pedido que la continue y no sé la verdad si continuarla. Si os gusta lo que leéis y queréis que haga mas capítulos ya me diréis algo, sino cambiaré de historia o me tomaré un descanso o dejaré de destrozar al bien amado George Corre Como EL Viento Martin. Que paséis buena tarde.