miércoles, 19 de febrero de 2014

THE WINNER TAKES IT ALL (FIC)

Bueno, dije que iba a subir el fic mañana, pero lo subo hoy que tengo tiempo. Es la misma historia del songfic pero con diálogos y algún cambio más. Espero que os guste y sólo decir que todo personaje pertenece a George R.R. Martin. Es de un posible futuro de Cersei en Vientos de Invierno
                                                                                                                                                             


THE WINNER TAKES IT ALL

Abrieron la puerta de la celda, y notó el arrastre de los pasos de las tres septas, que eran sus carceleras, que venían a buscarla para llevarla a su fin. Había jugado la carta del juicio por combate y la del amor por su igual, pero en ambas había perdido y el castigo impuesto por sus enemigos era morir decapitada ante todos. Ya no le quedaba nada.

- Lady Lannister. Debéis vestiros con la túnica gris para acudir al Septo de Baelor – dijo la hombruna Septa Unella –.

- Aún soy Alteza. Hasta que me corten la cabeza – respondió sin mirarlas a ellas y mirando con asco la túnica –. ¿No puedo vestir uno de mis vestidos?

- No, Alteza – dijo la Septa Moelle –. Debéis vestir la túnica gris de la Fe. Para expiar vuestros pecados.

¿Mis pecados? ¿Mandar matar a un rey borracho y putero y a un Septón Supremo idiota? Deberían agradecérmelo; pero no acabaste con ella y su familia y has perdido.

Se levantó y la vistieron las tres brujas, como así las llamaba, sin decirle nada. Mejor así, sino aún las mato; al menos no me van a rasurar toda de nuevo.Imaginaba la cara de su enemiga cuando la viera en el Septo, segura de su victoria y la derrota de ella. La flor de Altojardín lo tenía todo y había sido decretada inocente; ella, la Leona de la Roca, sólo la muerte. Me echaron a mi toda la culpa, pero esa de pura no tiene nada. Aunque al menos pude ocuparme de Loras sin que pareciera mi culpa. Las brujas la sacaron de la celda, subió con dificultad los escalones al no estar acostumbrada a andar en su celda y la llevaron ante la figura de la Madre.

- Alteza, ahora debéis expiar vuestros pecados ante la Madre y rezar por vuestra alma – dijo la Septa Scolera, la de grandes pechos –.

Después del maldito paseo del Septo a la Fortaleza quieren que siga rezando…

- Ya expié mis pecados con el paseo del Septo de Baelor a la Fortaleza Roja desnuda y rasurada. Creo que es suficiente – dijo la reina intentando parecer tranquila y que tenía poder sobre ellas –.

- No, alteza. Sólo expiasteis vuestros pecados de la carne que cometisteis con…

- ¡Septa Scolera! – la reprendió la Septa Unella –. No debéis hablar de ese tipo de corrupciones tan a la ligera – entonces se dirigió a la Reina –. Alteza, vos expiasteis vuestros pecados de la carne, pero no los de sangre. Y nuestro amado Septón Supremo nos ha indicado que debíais rezar a la Madre por su perdón y para que os ayude a la hora de encontraros a los dioses.

¿Para que quiero el perdón de la Madre? Ellos me han abandonado y se han puesto del lado de esa viuda negra. Que le den a los Dioses y ardan todos; pero ya es tarde y debo aceptar lo que diga ese viejo gordo santurrón y fanático; si no hubiéramos mandado a Meñique al Valle, podría haberle mandado alguna de sus putas. Se arrodilló en el suelo y empezó a rezar.

Ella rezaba en voz alta la Oración de la Madre, siguiendo las reglas de las septas, que rezaban con gran devoción. Rezan como corderos. Pero ella sólo pensaba en todos los abrazos y besos de Jaime, su segunda mitad y lo llena y segura que estaba entre ellos. Todo su mundo había girado en protegerse el uno al otro contra todo y todos, y habían construido lo que otros llamarían hogar. Pero todo se había hundido, su hogar, su casa, su amor, por culpa de "esa" y la reina más joven que le predijo Megga La Rana cuando ella tenía sólo diez años y soñaba con casarse con Rhaegar Targaryen. Todo fue bien y hasta había creado su propia estirpe con Jaime, pero desde que él lanzó al hijo de Eddard Stark de la torre y Joffrey decapitó a este, dio lugar a la maldita guerra. Apresaron a Jaime y tuvieron que aliarse con Altojardín. Luego apareció la hombruna de Tarth y la flor más bella de Altojardín y empezó a desmoronarse todo. Al final, hizo caso de Qyburn y jugó según las reglas de Poniente y sus señores, poniéndose en manos del monstruo creado por este. Fue su mayor estupidez. Aunque cometí muchas más. Debería haber jugado con mis reglas y haberla matado yo misma. No debí permitir que Joffrey matará a Eddard Stark, así no habrían venido jamás los malditos Tyrell. No debí confiar en los Kettleblack y Lancel. Y haber escuchado a esa bruja de Megga la Rana.

- Alteza, es la hora.

Se levantó maldiciendo a los tres cuervos que tenía a su lado, a la Madre y al resto de dioses. Ellos habían lanzado la moneda al aire y a pesar de que ella le devolvió el poder a la Fe, con ese Gorrión a la cabeza, la hicieron perder. No debí matar al antiguo Septon Supremo, podía haber hecho lo que hubiera querido con él. Ellos me han castigado y la han hecho ganadora a ella, a la más joven y más bella. Y ella ya no los tenía a ellos. Ni padre, ni tío, ni Joffrey, ni Tommen, ni Jaime. Aunque este se había marchado con esa medio hombre de Tarth. Caminó hacía afuera, escoltada por la Guardia de la Ciudad y los dos Guardias Reales que quedaban: Ser Meryn Trant y Ser Boros Blount. Cerró los ojos al no estar acostumbrada ya a la luz del sol. Al menos voy a morir en un buen día.

- ¡Puta! ¡Zorra! ¡Asesina, asesina! ¡Monstruo!

Oía los gritos de la gente pero no escuchaba lo que decían. Le tiraban cosas y querían golpearla. Agachó la cabeza, cosa que nunca había hecho antes, pero ese día sentía cosas que nunca había sentido, ¿miedo?¿tengo miedo?. Pero no derramo lágrimas, ella era una Lannister y los Lannister nunca lloraban delante del enemigo. Este es mi final y tú no estás conmigo. Estas con esa. ¿Te besa como yo te besaba y te mordía? ¿Te toca como yo? ¿Te gusta más ella cuando dice tu nombre o sólo lo haces para castigarme? Te necesito como no te había necesitado jamás. Ahora ya era tarde. Tenía que cumplir con las reglas. Si ganas, vives. Si pierdes, mueres.

Subió los escalones y allí estaban ellos, sus jueces. Los que decidieron su final, los que la traicionaron a ella y su familia. Tyrell, Redwyne, Tarly, el Gorrión Supremo. La gente gritaba más alto. ¿Qué sabéis todos del Juego de Tronos? Sólo miráis, sólo respiráis pero nunca venceréis. Siempre habrá alguien por encima vuestro. Siempre. Y ahí estaba ella, la Reina Joven, Margaery Tyrell sonriendo tímidamente y recordó lo que había oído hace muchos años en el bosque de Lannisport.

Te casarás con el rey. [...] Reina serás... hasta que llegue otra más joven y más bella para derribarte y apoderarse de todo lo que te es querido.

La miró a los ojos fijamente mostrándole todo su odio, por tu culpa Joffrey y Tommen están muertos. Zorra. Si le haces daño a Myrcella…Si el juego volviera a empezar, me ocuparía yo misma de ti. Cuando de repente, le vino otra frase a su cabeza.

…De oro serán sus coronas y de oro sus mortajas. Y cuando las lágrimas te ahoguen, el valonqar te rodeará el cuello blanco con las manos y te arrebatará la vida."

¿Myrcella? ¿Dónde está Myrcella? Tendría que estar aquí. ¿Le habrán hecho daño esos…? ¿...o la profecía de Megga la Rana era cierta y Myrcella también ha...muerto. Pero tendría que ver su mortaja de oro...

Iba a preguntar cuando empezó a notar que se mareaba, y cómo si estuviera en otro sitio. El Gorrión hablaba y hablaba mientras el populacho gritaba. Ella sólo intentaba mirar a su enemiga, la que le anunció Megga y que le había quitado todo lo que amaba. No reía claramente, pero la miraba con diversión y orgullo. Se sabía ganadora y se lo iba a llevar todo. ¿Ella es mi valonqar también? No puede ser. Es Tyrion. Tyrion es mi valonqar. Él es mi hermano pequeño. Prefiero que me mate ese monstruo que esta mosquita muerta . La pusieron de rodillas y el verdugo se acercó. Si volviera atrás, habría cambiado su juego y ahora sería ella la que estaría riendo.

- Myrce…lla, Myrce…lla – dijo titubeando, pero nadie le dijo nada –.

Le pusieron el cuello sobre la madera y el verdugo levantó la espada,…

Vuelve ahora mismo. Ayúdame, Sálvame. Te necesito como no te había necesitado jamás. Te quiero. Te quiero. Te quiero. Vuelve ahora mismo.

…,cuando lo vio con su dorada armadura…

Intentó hablarle. Pedirle perdón por todo lo que le había hecho. Que lo quería te quiero, te quiero te quiero. Pero ya era tarde, ya no tenía tiempo, y el verdugo bajó la espada…






                                                                 .............................

Todo estaba negro, todo olía mal. Oía ruido a lo lejos y como una luz se le iba acercando, cuando vio a tres cuervos horrendos y negros acercándosele y graznando palabras que no entendía.

- Alteza, debemos prepararos para vuestro Juicio de la Fe.

- ¿Qué? – preguntó sin entender –. ¿Qué juicio?

- Vuestro juicio de la Fe por fornicio, traición, asesinato – dijo una de las Septas – Debemos vestiros y Lord Qyburn os espera fuera.

- ¿Estoy viva? ¿Aún no ha sido el juicio? ¿Qyburn?

- Sí. Estáis viva, alteza. Y el juicio se celebrará hoy. Lord Tyrell, Redwyne y Tarly ya han mandado un carruaje y el Septón Supremo ya ocupa su asiento en el estrado. También se juzgará a la Reina Margaery hoy.

Cersei asintió y agachó la cabeza para que las septas no vieran su sonrisa.
No estoy muerta. Era una maldita pesadilla. Esa zorra de Altojardín no me ha vencido. Si pierdo, moriré. Pero si soy la ganadora…



The winner takes it all
The winner takes it all…

THE WINNER TAKES IT ALL

Buenas tardes. Hoy os colgaré un songfic (es un fic pero hilado con una canción). El songfic es sobre cierta queen que está en problemas. (si no habéis leído Daza, tened cuidado que hay SPOILER). Y la canción y título del songfic es "The Winner takes it All" de ABBA (hay una versión disco de Kylie y Danii Minogue que os gustará), que si queréis la letra en inglés o castellano para introduciros más en el songfic está en todos lados.
Espero que os guste y mañana os cuelgo el fic (que contiene más diálogos)
                                                                                                                                                                   

THE WINNER TAKES IT ALL


No quiero hablar de las cosas que hemos pasado 
Aunque me hieran, ahora son historia 
He jugado todas mis cartas y eso es lo que has hecho tú también 
Nada más que decir, no más ases que jugar 

Abrieron la puerta de la celda, y notó el arrastre de los pasos de las tres septas que eran sus carceleras, que venían a buscarla para llevarla a su fin. Había jugado la carta del juicio por combate y la del amor por su igual, pero en ambas había perdido. Ya no le quedaba nada.

El ganador se lo lleva todo, el perdedor se achica 
Ante la victoria, ese es su destino 

La vistieron las tres brujas, como así las llamaba, sin decirle nada. <<Mejor así, sino aún las mato>>.  Imaginaba la cara de su enemiga cuando la viera en el Septo, segura de su victoria y la derrota de ella. La flor de Altojardín lo tenía todo; ella, la Leona de la Roca, sólo la muerte. Las brujas la sacaron de la celda y la llevaron ante la Madre. Querían que volviera a expiar sus culpas. <<Después del maldito paseo del Septo a la Fortaleza quieren que siga rezando…>>

Estaba en tus brazos pensando que pertenecía a ellos 
Creí que tenía sentido, me construí una valla 
Me construí un hogar, pensando que sería fuerte allí 
Pero fui una tonta jugando según las reglas
 

Ella rezaba en voz alta, siguiendo las reglas de las septas. Pero pensaba en los abrazos y besos de Jaime, su segunda mitad y lo llena y segura que estaba entre ellos. Todo su mundo había girado en protegerse el uno al otro y habían construido lo que otros llamarían hogar. Pero todo se había hundido, su hogar, su casa, su amor. Al final jugó según las reglas, y fue su mayor estupidez. <<Debía haber jugado con mis reglas y haberla matado. Ya lo dijo Megga la Rana>>.

Los dioses lanzan los dados. Sus mentes tan frías como el hielo
Y alguien aquí abajo pierde a alguien querido 
El ganador se lo lleva todo, el perdedor debe derrumbarse 
Es simple y está claro, porqué debería quejarme 

Se levantó maldiciendo a la Madre y al resto de dioses. Ellos habían lanzado los dados y a pesar de que ella les devolvió el poder con ese Gorrión a la cabeza, la hicieron perder. <<No debí matar al antiguo Septon Supremo, podía haber hecho lo que hubiera querido con él. Ellos me han castigado y la han hecho ganadora a ella, a la más joven y más bella>>. Y ella ya no los tenía a ellos. Ni padre, ni tío, ni Joffrey, ni Tommen, ni Jaime. Aunque él se había marchado con <<esa medio hombre de Tarth>>. Caminó hacía afuera, escoltada por soldados de la Guardia Real.

Pero dime, ¿besa ella como yo solía besarte? 
¿Sientes lo mismo cuando ella dice tu nombre? 
En alguna parte en tu interior debes saber que te echo de menos 
Pero qué puedo decir, las reglas deben cumplirse 

Oía los gritos de la gente pero no escuchaba lo que decían. Le tiraban cosas y querían golpearla. Agachó la cabeza, cosa que nunca había hecho. Pero no lloró, ella era una Lannister. <<Este es mi final y tú no estás conmigo. Estas con esa. ¿Te besa como yo te besaba y te mordía? ¿Te toca como yo? ¿Te gusta más ella cuando dice tu nombre o sólo lo haces para castigarme? Te necesito como no te había necesitado jamás>>.  Ahora ya era tarde. Tenía que cumplir con las reglas. Si ganas, vives. Si pierdes, mueres.

Los jueces decidirán qué debo aceptar 
Los que sólo miran, nunca ganan 

Subió los escalones y allí estaban ellos, sus jueces. Los que decidieron su final, los que la traicionaron a ella y su familia. Tyrell, Redwyne, Tarly, el Gorrión Supremo. La gente gritaba más alto. <<¿Qué sabéis todos del Juego de Tronos? Sólo miráis, sólo respiráis pero nunca venceréis. Siempre habrá alguien por encima vuestro. Siempre>. Y ahí estaba ella, la Reina Joven, Margaery Tyrell sonriéndole. <<Zorra. Si el juego volviera a empezar, me ocuparía yo misma de ti>>.

El juego vuelve a empezar, un amante o un amigo 
Algo grande o algo pequeño 
El ganador se lo lleva todo 

Empezó a notar que se mareaba, y cómo si estuviera en otro sitio. El Gorrión hablaba y hablaba mientras el populacho gritaba. Ella sólo miraba a su enemiga, la que le anunció Megga la Rana y que le había quitado todo lo que amaba. Reía, se sabía ganadora y se lo iba a llevar todo. <<¿Ella es mi valonqar también?>>. La pusieron de rodillas y el verdugo se acercó. Si volviera atrás, habría cambiado su juego y ahora sería ella la que reía. Le pusieron el cuello sobre la madera y el verdugo levantó la espada, cuando lo vio con su dorada armadura…

No quiero hablar si te hace sentir triste 
Y entiendo que has venido a hacer las paces 
Te pido disculpas si te hace sentir mal 
Verme tan tensa, sin ninguna confianza en mí misma 
Ya ves.... 

Intentó hablarle. Pedirle perdón por todo lo que le había hecho. Que lo quería <<te quiero, te quiero te quiero>>. Pero ya era tarde, ya no tenía tiempo, y el verdugo bajó la espada…
Todo estaba negro, todo olía mal. Oía ruido y vio una luz y tres cuervos horrendos y negros acercándosele.
-          Alteza, debemos prepararos para vuestro Juicio de la Fe.
<<No estoy muerta. Era una maldita pesadilla. Esa zorra de Altojardín no me ha vencido. Si pierdo, moriré. Pero si soy la ganadora…>>

The winner takes it all
The winner takes it all…


jueves, 6 de febrero de 2014

EL REENCUENTRO FINAL

Buenas tardes. Hoy os traigo una historia distinta a The Lannister. Es para un Reto de Twitter de un grupo de tuiteros y versa sobre una historía de amor, porque se acerca San Valentín. Mi pareja son los San-San (más conocidos como Sansa-Sandor) porque me encantan, aunque si Sansa acabará con Tyrion, también me gustaría. Pero eso es cosa de nuestro amigo Jorgito Martin. Disclaimer: Todo pertenece a  George R. R. Martin, menos tres sujetos que son obra mía, y yo no gano absolutamente nada de ello.
Gracias a mi correctora personal de historias XD (ya sabe quién es) y espero que os guste.
                                                                                                                                                    


EL REENCUENTRO FINAL

302 AL

<<Un paso detrás de otro, vamos>>, iba diciendo la joven mientras caminaba con mucha dificultad a causa de la nieve que cubría hasta sus tobillos. Habían pasado dos años desde que comenzó el invierno. Estaba asustada, muy asustada. <<Vamos, no puedo rendirme ahora. Soy del Norte y la nieve es nuestra vida>>; <<pero a ti no te gustaba el frío y no te pareces a los norteños>>.
Había nacido en el Norte, pero desde que fue a la capital, siguiendo a su padre y un enamoramiento infantil, su mundo empezó a desaparecer. <<Nunca debí ir a Desembarco, nunca>>; <<¿por qué tuve que fijarme en aquel monstruo?>>; <<ellos destruyeron a mi familia…y yo>>. Todo lo bello y lo hermoso había destruido sus sueños de caballeros de hermosa armadura y a su familia. <<Los príncipes no existen, sólo los monstruos>>; <<debí de quedarme con Tyrion aunque fuera enano y sin nariz>>; <<era el único que se portaba bien conmigo>>; <<él y…>> - se puso colorada - << el Perro. Tenía que haberme ido con él. Y más después del beso>>. Desde que se marchó, soñaba con ese momento, <<pero me daba miedo su rostro y la rabia que veía en sus ojos. Si volviera…>>.
Escapó del Nido con poco, pero si no escapaba de allí y de su falso padre… <<y decía que quería llevarme al Norte y que era como su hija>>; <<pero a una hija no sé le hace…>>. Quería volver a Invernalia, aunque ya no quedase nada de él. Debía huir de allí, pero todos los caminos eran idénticos. <<¿Estaré más cerca del Norte? ¿O estaré dando vueltas?>>; rezaba para no estar volviendo al Nido, dónde le esperaba un matrimonio con otro monstruo y perder lo único que aún poseía en manos del hombre que traicionó a su padre. Pero lo peor  era que la cogieran y la entregaran a los Lannister.
Mientras continuaba andando, iba recordando a su familia y su vida antes de la guerra. Los echaba de menos a todos, incluso a Arya, <<Si hubiera sido más como ella y no la hubiera tratado tan mal. Si pudiera volver a verla…>>; <<está muerta, como el resto de tu familia. No te queda nada>>. De repente topó con algo y se echó hacia atrás.
-          Hola jovencita, ¿qué hace alguien como tú por aquí sola? – preguntó un hombre mayor mostrándole todos sus dientes rotos -.
-          Yo…yo… - tartamudeo Sansa <<no puedo mostrar miedo, si lo hago estoy perdida>> -.
-          Dunch, deja a la chica – dijo otra voz detrás de la joven - ¿No ves que la asustas?
-          No…no me asusta – respondió ella intentando parecer relajada -.
-          Anda, parece que la chica no te tiene miedo – volvió a decir el hombre de su espalda - ¿Y cómo se llama la chica sin miedo?
-          Ss…Alayne, Alayne – dijo y se movió a un lado quitándose la mano del sujeto -.
-          Alayne…¿dónde he oído ese nombre? ¿Tú te acuerdas Dunch?
-          Alayne…también me suena de algo, James. ¡Gorgh!¡Ven! ¿Te suena el nombre de Alayne?
<<Dioses, no debería haberle dicho ese nombre. Pero si hubiera dado mi verdadero nombre, podría haber sido mucho peor>>.
 Entonces apareció de entre los árboles un hombre que medía tanto como Hodor y que llevaba una gran espada en su cintura.
-          ¿Alayne? Alayne no es la bastarda del Lord Protector del Valle. Ofrecen mucho oro por llevarla de nuevo al Nido de Águilas.
-          Así que eres la bastarda de un Lord – dijo James haciéndole una reverencia -. Pero te has escapado – y se fue acercando a ella -.
<<No, no…no puedo dejar que me lleven de nuevo al Valle>>, pensaba mientras retrocedía poco a poco.
-          Y nosotros cómo verdaderos “caballeros” que somos, debemos llevarte a tu casa con tu padre. Ven con nosotros, te protegeremos, ¿cierto chicos? – sonrió de nuevo Dunch.
<<¡No! Estos hombres son capaces de todo. Incluso de…>>; y salió corriendo hacía el bosque, con la dificultad de la nieve caída <<¡Corre!¡Corre!>>. Se dio la vuelta y vio como el gigante llamado Gorgh le iba recortando espacio. Entonces, tropezó y cayó de rodillas. El hombre la cogió con un solo brazo y la llevó cargada a su espalda.
-          Que chica más huidiza. Hay que llevarte con tu padre inmediatamente – dijo Dunch acercándose a ella-. Seguro que nos da mucho oro…Pero antes podríamos pasar un buen rato…no creo que a tu padre le importe mucho. No puede casar a una bastarda con ningún Señor - y pasó su lengua por los labios agrietados -. James cógela, quiero ser el primero.
Alayne intentó zafarse pero la agarraron con fuerza. El viejo Dunch se acercó a ella y le quitó su capucha con fuerza y le cogió el abrigo, mientras caía su pelo moreno con…
-          ¡Soltadla! – rugió una voz rasposa detrás de los hombres -.
Sansa miró a la dirección de la voz que había hablado y vio a un hermano de un septo acercarse a ellos con la cara tapada y cojeando. <<Él sólo no va a poder con los tres. Lo van a matar por mi culpa>>.
-          Hermano, vuélvete a tu septo y déjanos llevar a la chica a su hogar – respondió James-.
-          Ella no quiere ir con vosotros y más bien le hacíais otra cosa – respondió el hombre encapuchado, provocando un escalofrío en el cuerpo de Alayne, <<esa voz me suena, pero…>>.
-          No le estamos haciendo nada malo. ¿Verdad, Alayne?
La joven se quedó helada mirando al monje y a los otros tres, que la miraban sonriendo pero con mirada intimidante.
-          Dejadla y marchaos.
-          ¿O qué nos harás, hermano? Los hermanos no luchan. Así que vete antes que te demos una buena paliza. Ja, ja, ja – rió Dunch -.
-          Soltadla ahora mismo.
-          Me estás cansando estúpido santurrón - James, se acercó al hombre, desenfundó su cuchillo y le lanzó un golpe -.
El hermano se echó a un lado y sacó de su capa una espada, que para Alayne era tan grande como la espada de su verdadero padre. James se echó hacía atrás e intentó atacarle a las rodillas, pero el monje se echó hacía atrás y lanzó su espada  contra el cuello del otro, cercenándoselo. Dunch y Gorgh empujaron a Alayne y la empujaron hacía atrás, momento en que volvió a tapar su cabello para esconder su secreto. El gigantón desenfundó su espada y se lanzó a por su enemigo con fiereza y soltando un mandoble que el encapuchado paró con dificultad echándose atrás y cojeando. <<No va a poder con él, es más fuerte y no cojea>>; <<morirá por mi culpa>>.  Los hombres siguieron repartiéndose golpes hasta que Gorgh soltó un golpe que tiró al otro al suelo y separándolo de su espada. Sonrío levantando con sus dos manos la espada por encima de su cabeza y la bajó; al mismo tiempo, el hermano se echó a un lado recogiendo su espada y soltó un tajo al estómago del otro que cayó muerto en el suelo.
<<¡Lo ha conseguido!¡Lo ha conseguido!>>; <<lucha como…>>.  El hermano se levantó y se acercó cojeando dónde Dunch que iba dando pasos atrás mirándolo con miedo.
-          ¡Lárgate de mi vista si no quieres morir tú también!
El viejo salió corriendo con dificultad mientras el monje se acercaba a Alayne lentamente. <<¿Qué me hará?>>. Debería correr. Huir. Pero no sentía miedo <<debería estar aterrada y huir, pero si quisiera dañarme, me habría dejado con esos tres. Me recuerda a alguien, pero es imposible. Él está muy lejos>>. El hombre paró.
-          ¿Estáis bien? ¿Os han hecho daño? – preguntó el hombre con voz rasposa -.
-          No…sí, estoy bien. No me han hecho daño gracias a vos, hermano.
-          No soy hermano.
-          Entonces caballero. Aunque sois mucho mejor que todos ellos.
-          Tampoco soy caballero. Sólo he querido salvaros de esos hombres porqué me recordasteis a alguien.
El corazón de Alayne empezó a latir con más fuerza. <<Es por agradecimiento. Este hombre te ha salvado…pero su voz, y su forma de luchar…>>.
-          ­Bueno, pero me habéis salvado – sonrió ella -. ¿Podría veros y saber vuestro nombre para recordar quién ha sido la persona que me ha salvado.
-          No puede ser, mi señora. No soy precisamente bello como los caballeros de los cantares. Si me vierais, huiríais.
-          Yo sólo soy una bastarda. No me importa si sois hermoso o no. Estoy harta de los falsos caballeros de hermoso rostro. Antes habría huido, ahora no. Sólo quiero ver vuestro rostro. No huiré – respondió ella agachando la cabeza para que no viera su sonrojo-.
-          De acuerdo, – asintió con duda - pero si vos me mostráis el vuestro.
-          De acuerdo.
El hombre se echó la capucha hacía atrás y ella pudo ver su rostro quemado y lleno de cicatrices en el lado izquierdo, su cabello largo y oscuro. Y las lágrimas empezaron a caerle por el rostro.
-          Mi nombre, mi nombre es San… - empezaba a decir el hombre nervioso al verla así, pero ella se lanzó a sus brazos-.
-          ¡Sandor! ¡Sandor! – gritó ella abrazándolo con fuerza mientras su capucha también cayó y mostró su cabello oscuro en las puntas y su color castaño cobrizo en sus raíces -.
Sandor Clegane se echó hacía atrás sorprendido.
-          Soy yo. Sansa. Sansa Stark- empezó ella a decir nerviosa, <<ya no se acuerda de mi. Mientras yo a él nunca lo he olvidado>>-.
-           Pajarito, ¿eres tú? ¿Qué le ha pasado a tu cabello?
-          Me lo tuve que teñir para que en el Valle no me reconocieran. Y me…hicieron bastarda.
-          ¿Quién?
-          Pe…Meñique, fue Meñique y hasta hace poco estaba en el Valle con él – dijo agachando la cabeza para que él no sé diera cuenta de su vergüenza -.
-          ¿Y ese engendro te hizo algo? ¿Te hizo daño? – respondió él poniendo sus dedos en la mandíbula de ella y levantándole el rostro con cuidado -. ¿Te tocó?
-          Él…él…no…no me hizo ese tipo de daño – negó con la cabeza y echándola hacía atrás -. Prefiero no hablar de ello – y cambiando la conversación - ¿Por qué llevas una túnica de hermano de un Septo?
-           De acuerdo, pero si me lo vuelvo a encontrar, lo despedazaré – respondió el frunciendo el ceño y apretando el puño -. He estado en un septo en el estuario del río Tridente desde que me hirieron y tu hermana se fue.
-          ¿Arya? ¡Estabas con Arya! ¿Dónde está ella? – preguntó ella esperanzada de que estuviera viva
-          Sí, sí, la mocosa Stark. No sé dónde está, se fue, me desmayé y desperté días después en el septo y ya no estaba. Han pasado dos años. Lo más seguro es que se haya ido fuera de Poniente o este muerta.
-          ¡No! Arya es fuerte y lista. Ya me gustaría ser como ella – una lágrima cayó por su rostro -. Por favor Sandor, ayúdame a buscarla. Lo más seguro es que me odie, pero en todo este tiempo me he dado cuenta de muchas cosas y es mi única familia – levantó su rostro para mirarlo a los ojos, sin el miedo que antes tenía al verlo a la cara. <<Aunque tenga la cara quemada, sigue siendo bello>> -.
-          Sí, la buscaremos aunque a mi me deteste. Pero por ti haré e iré a dónde sea. – la miró a los ojos y le sonrió -. Ya veo que has cambiado. Ahora miras mi rostro sin tenerme asco, pajarito.
-          Yo…al principio tenía miedo porque veía rabia y odio en tus ojos. Pero luego, después del beso y de que te fueras, empecé…
-          ¿Beso?
-          Sí, la noche de la Batalla del Aguasnegras, ¿no lo recuerdas? – vio que él no decía nada -. ¿O me lo imaginé? – negó con la cabeza -. Desde entonces no dejo de pensar en ello, incluso cuando estaba casada con Tyrion, y en el Valle, sólo te veía a ti – volvió a negar con más fuerza -. Olvídalo, Sandor. Sólo estoy diciendo estupideces y debes pensar que soy tonta – e intentó darse la vuelta pero él la agarró y le levantó el rostro para que lo mirara -.
-          No dices estupideces, pajarito. Yo también…Si hubieras venido conmigo cuando la Batalla del Aguasnegras, habríamos muerto ambos. Y poco a poco me he dado cuenta que…que… - empezó a balbucear nervioso. Cerró los ojos un instante y al abrirlos agachó su rostro hacía el de ella.
<<Me quiere besar. Puede ser real que él sienta por mi…>>; <<y yo quiero besarlo>>.  Se puso de puntillas y acercó sus labios a los de él, y cuando se iban a rozar estos…
-          ¡Suéltala!
Ambos se separaron y Clegane la puso detrás de él, pero pudo ver a una mujer joven, que llevaba una espada delgada en su mano izquierda.
-          ¿Quién eres tú?
-          Nadie. Pero estabas haciéndole algo a ella.
-          No le hacía nada. La he salvado de unos inútiles que querían hacerle daño y la voy a llevar a su hogar. Además, a ti qué te importa.
-          Sí. Veo que has matado a dos personas, pero podría ser que vinieran contigo, Perro.
Sansa vio que el cuerpo de Sandor se tensaba, pero la voz de esa mujer le era conocida.
-          ¿Sabes quién soy?
-          Sí, el Perro de Joffrey. Un asesino, un violador.
-          ¡Él ya no es así! – gritó Sansa desde detrás del gran cuerpo del hombre - ¡Ha cambiado!
-          Los hombres no cambian. Y este seguirá siendo un asesino de mujeres y niños por siempre – replicó la mujer -. Y quiero que pague por todo eso.
-          Pero él…
-          No, pajarito. Está mujer no aceptará nada de lo que digas. Tengo que luchar contra ella y luego volveré a tu lado – dijo Sandor sin girarse, y se dirigió a la mujer -. Quieres pelea, pues la tendrás – y le lanzó un tajo al cuello -.
La mujer se echó a un lado y evitó el golpe con rapidez y soltó su espada delgada hacía el costado izquierdo del Perro, que se echó atrás con dificultad. La desconocida se movía con gran soltura y soltaba golpes cada poco tiempo. Sandor se movía más lento a causa de su cojera y lanzaba mandobles que repelía su adversaria. Sansa estaba aterrada de que le pasara algo. <<Dioses no os lo llevéis ahora que lo he vuelto a encontrar>>; <<pero Sandor no aguantará el ritmo de ella>>. Siguieron varios choques de espadas, hasta que Clegane soltó un golpe a la cabeza de la mujer, que se agachó con agilidad e hirió con su delgada espada en la mano de la espada, que cayó y ella alejó del hombre.
-          Has perdido, Perro. Ahora te tocará morir y quiero que veas realmente quién te va a matar – dijo la mujer girando un instante su cara y poniendo sus manos en ella -.

<<¡No!¡No! ¡Lo va a matar!>> chillaba la conciencia de Sansa la cual se lanzó a donde estaba Sandor, al mismo tiempo que la mujer se daba la vuelta y lanzaba su espada y gritaba un nombre. Notó un dolor intenso en el corazón, y al mirar a la mujer vio el cabello oscuro y ojos grises de la Casa Stark y un rostro que le recordaba a cierta niña a la cual llamaba Caracaballo.
-          Arya – pronunció mientras caía al suelo  y veía como ese rostro se llenaba de sorpresa y horror.
-          ¿Sansa?
Clegane la coge en sus brazos e intenta parar la sangre que sale en su herida, mientras Arya la mira desconcertada.
-          Arya…- empieza a decir Sansa –
-          No hables, Sansa. Yo…yo no quería herirte – empezó a decir Arya mientras le cae una lágrima -. Yo quería matarlo a él, no a ti. ¿Por qué te has puesto delante?
-          Porque…porque Sandor…
-          No hables pajarito. Hay que llevarte a algún sitio dónde te curen.
-          Tranquilo – susurró ella acariciándole la parte de la cara quemada y miró a su hermana -. Él nunca me golpeó cuando Joffrey mandaba que me pegaran. Quiso llevarme fuera de Desembarco del Rey cuando la Batalla del Aguasnegras. A pesar de que todos piensen que es un monstruo, es realmente un caballero. Y porque…cofcofcof – empezó a toser -.
-          No hables, Sansa. Por favor.– dijo el Perro, mientras iba a cogerla en brazos-.
-          Sandor...déjame despedirme…
-          Hermana, no puedes morir ahora. Tendría que haber sido como tú. Una dama.
-          No, Arya. Yo soy la que siente haberte tratado fatal desde niñas. Llamarte Caracaballo cuando ahora eres realmente preciosa. Seguro que así era tía Lyanna. Quiero pediros algo…sobrevivid a esta guerra, ayudaos mutuamente. Por favor, Sandor, llévala  a Invernalia.
-          Sansa, tengo una misión – dijo Arya -. Tengo que matar a todos los que nos han hecho daño, los que han destruido Invernalia y han matado a nuestros padres y hermanos. Tienen que morir.
-          La venganza…no es buena. Pero…si debes hacerlo, hazlo por ambas – dijo Sansa  empezando a cerrar sus ojos -.
-          Lo hará pajarito. Y yo le ayudaré – respondió Clegane mirando primero a Sansa y luego a Arya -. Pero vendrás tú con nosotros y también podrás vengarte. Abre los ojos.
-          Sandor…Sandor… - abrió un instante los ojos y vio como caían lágrimas de los ojos de él- yo… te quiero – cerró los ojos y mientras iba cayendo en un sueño profundo oyó un grito desolador y luego el aullido lastimero de un lobo -.

FIN