JOANNA
-
¡Aaaaahhhh! –
gritó Joanna al tener otra contracción y agarró fuerte la mano de Tywin –. Me
duele mucho - << con Jaime y Cersei
no me había dolido tanto>> -.
-
Tranquila,
Joanna, aguanta – respondió su esposo y miró al maestre -. ¿No podéis darle
nada para el dolor?
-
Podríamos darle
leche de la amapola – contestó el maestre -.
-
¡Pues dádsela de
una vez! – miró Tywin furioso al maestre -.
-
Esperemos a las
doncellas que traerán las mantas, agua hirviendo y la leche de la amapola.
-
Pues… - iba a decir
Tywin-.
-
Por favor, Tywin
– empezó a hablar Joanna -. No discutas con el maestre. Él sabe más que
nosotros de traer niños al mundo y te necesito a mi lado – sonrió antes de
tener otra contracción, <<dioses,
dejadme tener a mi hijo>>-. ¡Aaaah!
-
¿Dónde están las
doncellas? – volvió a urgir Tywin cuando tocaron a la puerta y entraron las
doncellas -.
<<Por
fín>>; <<ahora Tywin estará más tranquilo y pronto podremos ver a
nuestro hijo>>; <<aunque este dolor me desgarra por dentro>>;
<<debo aguantar. Soy una Lannister y debo traer al mundo más
Lannister>>; <<seguro que cuando vea al pequeño todo dolor se
irá>>.
Las doncellas pusieron las mantas sobre la cama y el
agua hirviendo la echaron en una gran palangana. El maestre abrió el frasco de
leche y se la acercó a Joanna, que empezó a beber de él con ahínco.
<<Qué
mal sabe. Pero esto me ayudará y el niño saldrá más fácilmente>>.
El maestre puso una de las mantas tapándole las
rodillas y puso las manos por dentro y la levantó.
-
Traed el agua
caliente y empapad pañuelos y pasádselos por la frente de Lady Joanna –
entonces el maestre se dirigió a ella -. Empujad otra vez, Lady Joanna.
Ella volvió a empujar, <<un poco más, un poco más>>; <<debo
aguantar>>; <<un poco más y te veré>>. Se relajó un
instante después de empujar pero de repente notó como si le clavaran un hachazo
en la espalda y soltó un grito, al mismo tiempo que resonó un trueno con un
gran estruendo
-
¡Haga algo! –
gritó Tywin al maestre -. Déle más leche de la amapola. No puede sufrir así –
dijo mirando a su esposa y secándole el sudor -.
-
Lord Tywin, no
puedo darle más leche. Si le diera más podría ser malo para ella y el bebé
Tywin miró con odio al maestre. <<Si no naces pronto, tu padre va a matar al maestre,
pequeño>>; <<pobre mi Tywin, no se merece que le hagamos sufrir
así>>.
-
Relajate Tywin.
El maestre hace lo posible.
-
Pero Joanna… -
iba a responder Tywin pero Joanna le puso la mano en los labios -.
-
Este niño nacerá
y pronto estaremos celebrando su nacimiento con Jaime y Cersei.
El maestre metió la cabeza dentro de la manta, y
Joanna notó como metía los dedos dentro de ella. Ella dio un respingo de dolor.
<<Dioses, ayudadme. Esto no puede
ser normal. Y si yo…>>.
El maestre volvió a salir de entre las manos con cara
seria y sin mirarles a los ojos. <<Algo
va mal, dioses, algo va mal>>
-
¿Qué sucede?
¡Hablad! – urgió Tywin-.
-
El bebé…el bebé
viene al revés
<<¿Al
revés?>>; <<mi pobre niño>>; <<¿y ahora que?>>
-
Sólo quedan dos
opciones – continuó el maestre -. Puedo intentar darle la vuelta o habría que
abrir a Lady Joanna y sacarle al niño. Yo optaría por la segunda opción. Lady
Joanna podría vivir y tener más hijos.
-
¿Y el bebé? –
dijo Joanna gimiendo-.
-
El bebé
podría…verse dañado, o podría morir. Pero podréis tener más hijos.
-
No.
-
¿No? No os
entiendo mi señora.
-
El niño no puede
morir. Mi hijo no puede morir. Déle la vuelta para que pueda salir. - <<No puedo dejar que este bebé no
nazca. No puedo abandonar a uno de mis hijos e hijo de Tywin>>;
<<este niño nacerá y vivirá>>-.
-
Pero, mi señora…si
hacemos eso, podríamos salvar al niño, pero podría morir él y…vos.
-
Hágalo.
-
Pero Joanna… -
intentó decir Tywin -.
-
Pero nada, Tywin.
Nuestro hijo nacerá y vivirá y yo con él. Crecerá con nuestro amor y será como
Jaime y Cersei - <<será un
Lannister, y tendrá mi amor tanto si estoy como…>> -.
Joanna miró a los ojos de su marido con firmeza y
Tywin asintió.
-
Maestre, haga lo
que dice mi esposa y que los dioses nos protejan.
-
Pero, mi señor…
-
¡Hágalo!
El maestre asintió y puso su cabeza y manos de nuevo
bajo la manta mientras se oía la lluvia caer con gran fuerza y los truenos
sonar con intensidad.
Pobre... Jo.
ResponderEliminarOye, en el capítulo de Jaime no me ha dejado escribir comentarios :(
ropadeletras.
¿No te deja? Que raro, lo miro ahora
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