JOANNA
Joanna notó como el maestre metía sus dedos dentro de
ella y empezó a notar un dolor insufrible, <<no
puedo más, por favor sacad a mi hijo>>. Sintió como se le movía algo
dentro de ella y el dolor aumentaba. Gritó y apretó la mano de su esposo. <<Vamos un poco más, un poco más y te
veré. Tengo que tenerlo y criarlo, sino Tywin sólo…>>. El maestre
siguió moviendo dentro de Joanna y ella empezó a notar debilidad, <<debe ser la leche de la amapola que
por fin hace efecto>>, miraba a Tywin y veía su rostro lleno de
preocupación, <<Tywin perdóname>>.
En ese instante, sintió que algo salía de ella y que
le caía algo líquido de dentro.
-
Doncellas, traed
más mantas, ¡rápido! – y mirando a Joanna y Tywin, dijo -, he conseguido poner
el bebé bien, pero estáis sangrando mucho. Hay que pararos la hemorragia.
<<Dioses,
por favor, ayudad a mi familia>>; <<No puedo morir. ¿Quién criaría
a Jaime y Cersei?, ¿y al bebé? Y Tywin, ¿qué haría Tywin? Se volverá loco y no
querrá al bebé. Y con Jaime y Cersei…>>; <<por favor, no puedo
abandonarlos ahora>>; <<ahora no>>.
Y, entonces, resonó un gran estruendo; era un trueno
que Joanna creyó que había caído en el mismo castillo y, de repente notó como
si le clavaran una espada llameante en el vientre. Ella sentía que le estaban
arrancando las entrañas, <<no, no,
mi niño, por favor, vive>>; y un grave chillido empezó a salir de
dentro de ella y algo parecía salir de su cuerpo. <<No puedo más, estoy agotada>>. Y oyó como algo gritaba con gran fuerza, era
un llanto muy agudo, como de un niño. <<Mi
niño, mi niño>>. Miró al maestre que sujetaba algo entre las mantas, y
vio en su rostro estupefacción, miedo o incluso repulsión,<<algo va mal, algo va mal>>.
-
Mi hijo – susurró
ella -. Mi hijo. Quiero verlo
-
No puede ser mi
señora, hay… hay que lavar limpiar al niño y… debéis descansar.
Luego…po…podréis verlo – negaba sin mirarla a los ojos el maestre -. Doncella,
cogedlo y limpiadlo – dijo, dándoselo a una de las doncellas, que al verlo
palideció y asintió de forma autómata -.
-
Por favor…por
favor…Tywin…Tywin trae al bebé – dijo Joanna intentando incorporarse, pero… -
¡Aaaaahhh! – chilló con todas sus fuerzas y sintió que algo salía de ella, <<no puedo morir, no puedo. Mis hijos,
Tywin, el bebé, el bebé>>. Empezaba a estar cada vez más débil -.
-
¡Joanna!,
¡Joanna! ¿qué te ocurre? – gritó Tywin - ¿¡Qué le pasa maestre!?
-
Está sangrando.
¡Doncellas!, ¡doncellas!, traed el agua y mantas. Que alguien vaya a buscar
leche de la amapola y mis frascos. ¡Rápido! – gritó el maestre, intentando
taponar la pérdida con trapos -.
<<No,
no, no>>; <<no puedo abandonarlos, a mi esposo, a mis hijos, al
pequeño…>>
-
¡Tápela rápido!
¡Haga algo, desgraciado! ¡Haga algo! – le chilló Tywin intentando ayudar -.
Joanna, cariño, aguanta, aguanta. Eres una Lannister, te curarás y podrás ver a
nuestro hijo.
Ella miró a su esposo y vio que caían lágrimas de su
rostro.
-
Tywin…Tywin…júrame…júrame
-
Shh…Joanna, no
hables. Debes recuperar fuerzas -
respondió él con miedo en su rostro -.
-
Tywin… por
favor…cuida de ellos…cuidalos…
-
No. No los voy a
cuidar porque los cuidaremos los dos. Y les enseñaremos a ser auténticos
Lannister.
-
No…Tywin, por
favor…júrame que lo querrás. Quiérelo a él, sea como sea. Quiere al pequeño…al
pequeño… - cerró los ojos un instante y volvió a entreabrirlos -. Tyrion,
llámale Tyrion. Y quiérelo, a pesar de que yo no este.
-
¡Tú vas a estar
con él! ¡Te prohíbo que mueras! ¡No puedes morir! ¡Tienes que estar con los
niños, verlos crecer!
-
Tywin…no puedes
prohibirme nada…ni a mí…ni a los dioses. Cuida de Jaime, Cersei, y por favor,
ama a Tyrion, ámalo a pesar de mi muerte. Ámalo aunque sea diferente. Quiérelo.
-
¡No! ¡No! ¡Les
prohíbo a los dioses que te lleven! ¡Te prohíbo a ti que te mueras! Por favor,
Joanna, por favor…no me abandones, no nos abandones. Tenías que haber perdido
el niño, ese niño no tenía que haber nacido.
-
Es tu hijo, él es
tu hijo. Merece vivir y que lo quieran. Por favor Tywin… - sintió que le pesaba
la cabeza y cerró los ojos, <<Júramelo
Tywin, por favor, júramelo y cuídalos a los tres, aunque…>>.
-
Joanna, no me
dejes, abre los ojos por favor. Háblame, háblame. ¡Maldita sea!
-
Tywin – susurró
ella - cuida de nuestros hijos…y hazlos
dignos hijos de la Roca…Jú…rame…
que lo amarás…Te quiero, Tywin... – y sintió que todo su cuerpo se relajaba y empezó a dejar
de oír las otras voces -.
Le prohibo a los dioses que me dejes... Me encanta.
ResponderEliminarropadeletras.
Es muy Cersei, pero Tywin cabreado es capaz de decirlo. Me alegra mucho que te guste!
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