JAIME
Recibió
una estocada al costado izquierdo que paró con su espada de madera. El maestre
de armas se giró y lanzó su espada al otro costado y Jaime dio un salto hacia
atrás y se quitó de la dirección de la espada. <<Es una espada de madera. Yo quiero entrenar y luchar con
autenticas espadas. Con esto jamás seré el mejor espada de los Siete Reinos que
haya existido en Poniente>>. Mientras pensaba, notó un golpe en su
hombro derecho.
-
¡Au!
-
Jaime, centraos.
Cuando estéis luchando debéis concentraros en vuestro enemigo.
-
Sí, maestro.
Iba
a volver a entrenar, cuando miró hacia la otra parte del jardín y se encontró
con unos ojos idénticos a los suyos, un rostro idéntico al suyo excepto por la
longitud de su pelo. <<Cersei>>;
<<ella es como yo, mi otra mitad>>; <<quiero volver a dormir
con ella, hecho de menos su calor>>. Jaime no entendía por qué los habían separado.
Sólo hacían lo mismo que los perros en las perreras. <<¿Por qué no podemos hacer lo mismo que ellos?; nosotros nos
amamos. Ella es mi otra mitad y yo la suya>>; <<cuando seamos
mayores podremos hacer lo que queramos>>.
-
¡Jaime! Centraos.
-
Disculpad maestre
- <<debo centrarme en el entrenamiento,
sino el maestre me dejará en ridículo y Cersei pensará que soy un
inepto>>.
Se estaba poniendo en posición, cuando escuchó un
grito que venía de dentro del castillo. Miró a su hermana que se levantó
rápidamente y que discutía con la septa.
-
Jaime, ponte en
posición – le repitió el maestre.
-
Pero, maestre… -
volvió a oír otro chillido y oyó como llamaban a su padre y reconoció la voz -.
¡Es mi madre! – tiró la espada al suelo y corrió hacia dentro del castillo sin
oír los gritos del maestre intentando pararle.
Llegó él primero a la puerta, la abrió y cruzó pero
chocó contra algo duro. Intentó moverse, pero notó dos manos fuertes en sus
hombros que lo echaban atrás.
-
¡Dejadme pasar!
Es mi madre, es mi madre – decía Jaime intentando quitar las manos de sus
hombros -. ¡Dejadme!
Levantó la mirada y vio una cara picada y dura que
negaba con la cabeza. <<Ser Ilyn
Payne, al que Aerys II le cortó la lengua>>. Volvió a forcejear con
él, pero no pudo. Entonces llegó Cersei que también intentó entrar pero Ser
Ilyn la paró con una mano.
-
¡Suéltame! –
gritó Cersei -. No puedes impedirme entrar en mi castillo. Soy la hija de tu Señor.
No nos puedes tocar ni a mí ni a mi hermano. O haré que mi padre te corte las
manos.
Jaime miró a su hermana y luego al Capitán de la Guardia de su padre que
seguía negando con la cabeza. Se acercaron el maestre de armas y la septa.
-
Cersei, una dama
no habla así – la reprendió su septa -.
-
Nuestra madre
está mal y este no nos deja pasar.
-
Cersei,
¡comportate! Ser Ilyn tendrá una buena razón – entonces se dirigió a este -.
¿Qué sucede? ¿no podemos pasar?
El hombre negó con nerviosismo.
-
¿Lord Tywin te lo
ha ordenado? – preguntó el maestre de armas-.
Ser Ilyn asintió y en ese momento cruzó una doncella
con unas jarras de agua humeante y otra que llevaba mantas.
- El niño va a nacer – dijo Jaime y miró a su
gemela -. Cersei, nuestro hermano va a nacer.
-
Sí, Jaime. Seguro
que es una niña y le enseñaré a no ser una princesita blanda.
-
¡Cersei! – la
reprendió la septa de nuevo -. Toda dama debe ser gentil y afable y comportarse
como una dama y una Lannister deben comportarse.
-
De acuerdo –
empezó el maestre y miró a los niños y
la señora -. Lady Joanna está de parto y Lord Tywin no quiere que vayáis porque
molestaríais. Así que ambos iréis a vuestros cuartos hasta que vuestro padre de
la orden.
-
Bien – respondió
la septa y cogió a Cersei del brazo -. Cersei, debemos ir a vuestro cuarto y
esperaremos leyendo o recitando canciones.
-
¡No! – se soltó
Cersei -. Yo quiero ir con Jaime a su cuarto.
<<Quiere
venir a mi cuarto. Yo quiero que venga conmigo, que podamos estar juntos>>.
-
Vuestra madre
prohibió… - empezó a decir la septa-.
-
¡Quiero ir con
Jaime! Madre está teniendo a mi hermano y si no lo haces se lo diré a mi padre
y te echará después de que te corten la lengua. gritó Cersei y cogió a su
hermano por el brazo y tiró de él hacía las escaleras del ala del cuarto de
Jaime, mientras la septa gritaba a sus espaldas.
Iban subiendo las escaleras rápidamente. Jaime notaba
que su hermana le cogía con fuerza del brazo y él subía cansado pero con una
sonrisa en su rostro.
-
Cersei,vas muy
rápido.
-
Pero cuanto más
rápido, antes podremos estar en tu cuarto – sonrió la niña y se dio la vuelta
para volver a subir -.
Llegaron al cuarto y Cersei abrió la puerta. Jaime
entró detrás y vio que ella se sentaba en su cama.
<<Quiere
que estemos juntos como antes>>; <<y es lo que yo más
quiero>>.
El joven se sentó al lado de su hermana, y habló:
-
Cersei, ¿crees
que el niño tardará mucho? ¿madre no se agotará?
-
No. Ella es una
Lannister y nos tuvo a los dos a la vez.
-
Pero, yo quiero
ver al niño.
-
Y yo. Pero a ti
te quiero mucho más.
-
¿Por qué?
-
Porque tú eres yo
y yo soy tú. Nacimos a la vez, somos idénticos. No nos podrán separar y nunca
lo haremos – lo miró a los ojos y Jaime notó que se le aceleraba el corazón -.
¿Tú no sientes lo mismo?
Jaime la miró fijamente y recordó todos los momentos
que habían vivido y sonrío.
-
Sí. Tú eres yo y
yo soy tú. Siempre estaremos juntos.
-
Siempre - <<y cuidando de nuestro hermano o
hermana>>- .
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