domingo, 29 de diciembre de 2013

Capítulo 3: Jaime


JAIME

Recibió una estocada al costado izquierdo que paró con su espada de madera. El maestre de armas se giró y lanzó su espada al otro costado y Jaime dio un salto hacia atrás y se quitó de la dirección de la espada. <<Es una espada de madera. Yo quiero entrenar y luchar con autenticas espadas. Con esto jamás seré el mejor espada de los Siete Reinos que haya existido en Poniente>>. Mientras pensaba, notó un golpe en su hombro derecho.
-          ¡Au!
-          Jaime, centraos. Cuando estéis luchando debéis concentraros en vuestro enemigo.
-          Sí, maestro.
Iba a volver a entrenar, cuando miró hacia la otra parte del jardín y se encontró con unos ojos idénticos a los suyos, un rostro idéntico al suyo excepto por la longitud de su pelo. <<Cersei>>; <<ella es como yo, mi otra mitad>>; <<quiero volver a dormir con ella, hecho de menos su calor>>.  Jaime no entendía por qué los habían separado. Sólo hacían lo mismo que los perros en las perreras. <<¿Por qué no podemos hacer lo mismo que ellos?; nosotros nos amamos. Ella es mi otra mitad y yo la suya>>; <<cuando seamos mayores podremos hacer lo que queramos>>.
-          ¡Jaime! Centraos.
-          Disculpad maestre - <<debo centrarme en el entrenamiento, sino el maestre me dejará en ridículo y Cersei pensará que soy un inepto>>.
Se estaba poniendo en posición, cuando escuchó un grito que venía de dentro del castillo. Miró a su hermana que se levantó rápidamente y que discutía con la septa.
-          Jaime, ponte en posición – le repitió el maestre.
-          Pero, maestre… - volvió a oír otro chillido y oyó como llamaban a su padre y reconoció la voz -. ¡Es mi madre! – tiró la espada al suelo y corrió hacia dentro del castillo sin oír los gritos del maestre intentando pararle.
Llegó él primero a la puerta, la abrió y cruzó pero chocó contra algo duro. Intentó moverse, pero notó dos manos fuertes en sus hombros que lo echaban atrás.
-          ¡Dejadme pasar! Es mi madre, es mi madre – decía Jaime intentando quitar las manos de sus hombros -. ¡Dejadme!
Levantó la mirada y vio una cara picada y dura que negaba con la cabeza. <<Ser Ilyn Payne, al que Aerys II le cortó la lengua>>. Volvió a forcejear con él, pero no pudo. Entonces llegó Cersei que también intentó entrar pero Ser Ilyn la paró con una mano.
-          ¡Suéltame! – gritó Cersei -. No puedes impedirme entrar en mi castillo. Soy la hija de tu Señor. No nos puedes tocar ni a mí ni a mi hermano. O haré que mi padre te corte las manos.
Jaime miró a su hermana y luego al Capitán de la Guardia de su padre que seguía negando con la cabeza. Se acercaron el maestre de armas y la septa.
-          Cersei, una dama no habla así – la reprendió su septa -.
-          Nuestra madre está mal y este no nos deja pasar.
-          Cersei, ¡comportate! Ser Ilyn tendrá una buena razón – entonces se dirigió a este -. ¿Qué sucede? ¿no podemos pasar?
El hombre negó con nerviosismo.
-          ¿Lord Tywin te lo ha ordenado? – preguntó el maestre de armas-.
Ser Ilyn asintió y en ese momento cruzó una doncella con unas jarras de agua humeante y otra que llevaba mantas.
      -    El niño va a nacer – dijo Jaime y miró a su gemela -. Cersei, nuestro hermano va a nacer.
-          Sí, Jaime. Seguro que es una niña y le enseñaré a no ser una princesita blanda.
-          ¡Cersei! – la reprendió la septa de nuevo -. Toda dama debe ser gentil y afable y comportarse como una dama y una Lannister deben comportarse.
-          De acuerdo – empezó el maestre  y miró a los niños y la señora -. Lady Joanna está de parto y Lord Tywin no quiere que vayáis porque molestaríais. Así que ambos iréis a vuestros cuartos hasta que vuestro padre de la orden.
-          Bien – respondió la septa y cogió a Cersei del brazo -. Cersei, debemos ir a vuestro cuarto y esperaremos leyendo o recitando canciones.
-          ¡No! – se soltó Cersei -. Yo quiero ir con Jaime a su cuarto.
<<Quiere venir a mi cuarto. Yo quiero que venga conmigo, que podamos estar juntos>>.
-          Vuestra madre prohibió… - empezó a decir la septa-.
-          ¡Quiero ir con Jaime! Madre está teniendo a mi hermano y si no lo haces se lo diré a mi padre y te echará después de que te corten la lengua. gritó Cersei y cogió a su hermano por el brazo y tiró de él hacía las escaleras del ala del cuarto de Jaime, mientras la septa gritaba a sus espaldas.
Iban subiendo las escaleras rápidamente. Jaime notaba que su hermana le cogía con fuerza del brazo y él subía cansado pero con una sonrisa en su rostro.
-          Cersei,vas muy rápido.
-          Pero cuanto más rápido, antes podremos estar en tu cuarto – sonrió la niña y se dio la vuelta para volver a subir -.
Llegaron al cuarto y Cersei abrió la puerta. Jaime entró detrás y vio que ella se sentaba en su cama.
<<Quiere que estemos juntos como antes>>; <<y es lo que yo más quiero>>.
El joven se sentó al lado de su hermana, y habló:
-          Cersei, ¿crees que el niño tardará mucho? ¿madre no se agotará?
-          No. Ella es una Lannister y nos tuvo a los dos a la vez.
-          Pero, yo quiero ver al niño.
-          Y yo. Pero a ti te quiero mucho más.
-          ¿Por qué?
-          Porque tú eres yo y yo soy tú. Nacimos a la vez, somos idénticos. No nos podrán separar y nunca lo haremos – lo miró a los ojos y Jaime notó que se le aceleraba el corazón -. ¿Tú no sientes lo mismo?
Jaime la miró fijamente y recordó todos los momentos que habían vivido y sonrío.
-          Sí. Tú eres yo y yo soy tú. Siempre estaremos juntos.
-          Siempre - <<y cuidando de nuestro hermano o hermana>>- .

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