domingo, 29 de diciembre de 2013

Capítulo 5: Joanna


JOANNA

Joanna notó como el maestre metía sus dedos dentro de ella y empezó a notar un dolor insufrible, <<no puedo más, por favor sacad a mi hijo>>. Sintió como se le movía algo dentro de ella y el dolor aumentaba. Gritó y apretó la mano de su esposo. <<Vamos un poco más, un poco más y te veré. Tengo que tenerlo y criarlo, sino Tywin sólo…>>. El maestre siguió moviendo dentro de Joanna y ella empezó a notar debilidad, <<debe ser la leche de la amapola que por fin hace efecto>>, miraba a Tywin y veía su rostro lleno de preocupación, <<Tywin perdóname>>.  
En ese instante, sintió que algo salía de ella y que le caía algo líquido de dentro.
-          Doncellas, traed más mantas, ¡rápido! – y mirando a Joanna y Tywin, dijo -, he conseguido poner el bebé bien, pero estáis sangrando mucho. Hay que pararos la hemorragia.
<<Dioses, por favor, ayudad a mi familia>>; <<No puedo morir. ¿Quién criaría a Jaime y Cersei?, ¿y al bebé? Y Tywin, ¿qué haría Tywin? Se volverá loco y no querrá al bebé. Y con Jaime y Cersei…>>; <<por favor, no puedo abandonarlos ahora>>; <<ahora no>>.
Y, entonces, resonó un gran estruendo; era un trueno que Joanna creyó que había caído en el mismo castillo y, de repente notó como si le clavaran una espada llameante en el vientre. Ella sentía que le estaban arrancando las entrañas, <<no, no, mi niño, por favor, vive>>; y un grave chillido empezó a salir de dentro de ella y algo parecía salir de su cuerpo. <<No puedo más, estoy agotada>>.  Y oyó como algo gritaba con gran fuerza, era un llanto muy agudo, como de un niño. <<Mi niño, mi niño>>. Miró al maestre que sujetaba algo entre las mantas,  y vio en su rostro estupefacción, miedo o incluso repulsión,<<algo va mal, algo va mal>>.
-          Mi hijo – susurró ella -. Mi hijo. Quiero verlo
-          No puede ser mi señora, hay… hay que lavar limpiar al niño y… debéis descansar. Luego…po…podréis verlo – negaba sin mirarla a los ojos el maestre -. Doncella, cogedlo y limpiadlo – dijo, dándoselo a una de las doncellas, que al verlo palideció y asintió de forma autómata -.
-          Por favor…por favor…Tywin…Tywin trae al bebé – dijo Joanna intentando incorporarse, pero… - ¡Aaaaahhh! – chilló con todas sus fuerzas y sintió que algo salía de ella, <<no puedo morir, no puedo. Mis hijos, Tywin, el bebé, el bebé>>. Empezaba a estar cada vez más débil -.
-          ¡Joanna!, ¡Joanna! ¿qué te ocurre? – gritó Tywin - ¿¡Qué le pasa maestre!?
-          Está sangrando. ¡Doncellas!, ¡doncellas!, traed el agua y mantas. Que alguien vaya a buscar leche de la amapola y mis frascos. ¡Rápido! – gritó el maestre, intentando taponar la pérdida con trapos -.
<<No, no, no>>; <<no puedo abandonarlos, a mi esposo, a mis hijos, al pequeño…>>
-          ¡Tápela rápido! ¡Haga algo, desgraciado! ¡Haga algo! – le chilló Tywin intentando ayudar -. Joanna, cariño, aguanta, aguanta. Eres una Lannister, te curarás y podrás ver a nuestro hijo.
Ella miró a su esposo y vio que caían lágrimas de su rostro.
-          Tywin…Tywin…júrame…júrame
-          Shh…Joanna, no hables. Debes recuperar fuerzas -  respondió él con miedo en su rostro -.
-          Tywin… por favor…cuida de ellos…cuidalos…
-          No. No los voy a cuidar porque los cuidaremos los dos. Y les enseñaremos a ser auténticos Lannister.
-          No…Tywin, por favor…júrame que lo querrás. Quiérelo a él, sea como sea. Quiere al pequeño…al pequeño… - cerró los ojos un instante y volvió a entreabrirlos -. Tyrion, llámale Tyrion. Y quiérelo, a pesar de que yo no este.
-          ¡Tú vas a estar con él! ¡Te prohíbo que mueras! ¡No puedes morir! ¡Tienes que estar con los niños, verlos crecer!
-          Tywin…no puedes prohibirme nada…ni a mí…ni a los dioses. Cuida de Jaime, Cersei, y por favor, ama a Tyrion, ámalo a pesar de mi muerte. Ámalo aunque sea diferente. Quiérelo.
-          ¡No! ¡No! ¡Les prohíbo a los dioses que te lleven! ¡Te prohíbo a ti que te mueras! Por favor, Joanna, por favor…no me abandones, no nos abandones. Tenías que haber perdido el niño, ese niño no tenía que haber nacido.
-          Es tu hijo, él es tu hijo. Merece vivir y que lo quieran. Por favor Tywin… - sintió que le pesaba la cabeza y cerró los ojos, <<Júramelo Tywin, por favor, júramelo y cuídalos a los tres, aunque…>>.
-          Joanna, no me dejes, abre los ojos por favor. Háblame, háblame. ¡Maldita sea!
-          Tywin – susurró ella -  cuida de nuestros hijos…y hazlos dignos hijos de la Roca…Jú…rame… que lo amarás…Te quiero, Tywin... – y sintió que todo su cuerpo se relajaba y empezó a dejar de oír las otras voces -.

2 comentarios:

  1. Le prohibo a los dioses que me dejes... Me encanta.

    ropadeletras.

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    1. Es muy Cersei, pero Tywin cabreado es capaz de decirlo. Me alegra mucho que te guste!

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