Buenas tardes. Este fic trata sobre Stannis, el asedio a Bastión y a quién conoce. Se lo dedico a mi corrector de errores sobre Stannis @Lord_Stannis (gracias por arreglarme el desastre que tenía hecho). También al FanGirlTeam de Twitter, que están muy locas pero se leen mis fics corriendo y me hacen reír; y a las maestras Meñiquistas de Fics que me inspiran ideas de fics y que yo disfruto de los suyos (ya iréis viendo como aparecen cierto tic que os gustará XD). Bueno, todo personaje pertenece a George R.R. Martin (más conocido como "Gordito cabrón acaba ya") y yo no gano absolutamente nada con ello. DIsfrutad de la lectura.
EL VENADO Y LA
CEBOLLA
Noche fría y casi cerrada, sólo se veían pequeñas estrellas
en el cielo. Desde la torre de Bastión de Tormentas, se encontraba Stannis
Baratheon, hermano del nuevo rey, Robert I, que llevaba encerrado en ese
castillo desde hacía casi un año sufriendo el asedio de los Tyrell y Redwyne,
que aún luchaban del lado del antiguo rey, Aerys II. Los asediadores habían
cerrado los caminos para que no llegara comida ni agua.
<<Si es que
Robert se ha acordado de nosotros>>.
Y por el Mar Angosto, al principio recibieron suministros
hasta que las naves de Redwyne cerraron la entrada por la Bahía de los
Naufragios y todo barco que se acercaba era hundido o asaltado. Así que hace
dos meses se acabaron las provisiones que dejo Robert hace un año y los
animales de campo ya los habían matado. Tuvieron que empezar a matar a los
caballos y ahora estaban con las ratas.
<<Ratas>>;
<<con ratas no viviremos mucho>>; <<si se acaban las ratas y
Robert y sus “amigos” no vienen o envían algo…>>; pensaba Stannis apretando los dientes. <<Ni comida ni hombres>>;
<<Robert no me ha dejado nada, me ha dejado aquí para que muera a mí y a
Renly, que es un niño>>.
Tenía una guarnición de quinientos hombres hace un año, pero
por la falta de comida, enfermedades venéreas y comer cosas en mal estado; sólo
le quedaban cien hombres. <<Si los
Tyrell atacan, no podré defender mi castillo>>, pensaba Stannis, que
sería el Señor de Bastión de Tormenta cuando acabase este asedio <<si vivo, Robert debe darme Bastión.
Soy el hermano mayor y podré cuidar mejor a Renly. Este será su hogar o Robert
podría darle Rocadragón cuando se la conquiste a los Targaryen, si no lo ha
hecho ya>>. En ese momento notó pasos detrás de él, se giró y vio a
un soldado que se acercaba raudo y le hacía una reverencia de cabeza.
- - ¿Qué
sucede? – pregunta él serio <<¿qué
más falta por ocurrir?>> -.
- - Lord
Stannis…no quedan más ratas para poder comer – respondió el soldado nervioso -.
- - Entiendo
– asintió Stannis, apretando los dientes -. ¿Habéis buscado en todos los lados
del castillo?
- - Sí,
Lord Baratheon. Además… - respondió el soldado agachando la cabeza -.
- - Además
¿qué? ¿qué sucede? – inquirió Stannis poniéndose más nervioso -.
- - Al
enterarse algunos soldados que no quedaban más ratas ni nada para alimentarlos han
matado a gente del pueblo para…para comérselos.
- - ¿¡Comérselos!?
– dijo furioso Lord Baratheon, apretando los puños poniendo los nudillos
blancos y frunciendo el ceño intentando asimilar la noticia -. ¡Nosotros no
somos salvajes! No comemos personas. ¿Dónde están esos hombres?
- - Los
hemos capturado y están reducidos. ¿Qué castigo queréis que se les imparta?
- - Deben
morir. Lo que han hecho es una atrocidad. Nosotros no somos animales. Debe hacerse justicia y el castigo por matar a
otras personas es la muerte. Marchad y avisad al maestre, al castellano y a los
comandantes para reunirnos en el salón principal – respondió Stannis y se dio
la vuelta -. Colgadlos y dejad sus cuerpos colgando, para que cualquiera que se
le ocurra cometer ese crimen atroz, sepa cuál es su castigo.
- - Sí,
señor – dijo el soldado
Oyó los pasos alejándose. Y miró el campamento de los Tyrell
del cual se oía la música y los gritos de los soldados, el chocar de las copas
de cerveza e incluso se veían hombres bailando, <<estos malditos están haciendo fiestas todas las noches mientras
nosotros comemos ratas. Pero ellos son miles y nosotros cien sin contar a la
gente del pueblo. Saben que si no abrimos el castillo, moriremos de hambre
todos y ellos no perderán ni un hombre>>. Pensaba en todo ello
mientras olía el cerdo que estaban asando en el campamento enemigo. <<Si Robert no viene o manda
provisiones o un puñetero ejército, no aguantaremos más de una semana. Pero
Robert ahora tiene su trono y prefiere estar con sus amigos. Cómo Eddard Stark
y Jon Arryn. No puedo regalarles Bastión de Tormentas, mi hogar, ni a Tyrell ni
a Redwyne, debo luchar>>. Pensaba en todos ellos, con sus dientes
traqueteando y frunciendo el ceño e intentando mantenerse serio y cabal,
mientras que no muy lejos de allí…
………………..
Desde su baranda de velas negras, un hombre llevaba su bodega
llena de cebollas y pescado en salazón. Tenía una misión difícil, pero era el
mejor contrabandista de los Siete reinos. Pero por salvar la vida de personas
honradas que pasaban hambre en Bastión de Tormentas, por ayudar a los hombres de Robert, que parecía
que iba a ser mucho mejor rey de Poniente que el Rey Loco y porque la causa era
justa, y por la adrenalina que le subía por toda la sangre de burlar a los
navíos de Redwyne, considerados los mejores de Poniente, en sus mismas narices.
<<Debo llegar pronto sino puede que
sea muy tarde para toda la gente de Bastión>>.
No había podido ir antes por culpa de que la marea estaba
baja y para entrar por dónde no le vieran los Redwyne y debajo del castillo,
necesitaba marea alta. Esa noche había marea alta y viento a favor que para
atravesar la Bahía de los Naufragios era una bendición de los dioses, porque
esa Bahía cumplía perfectamente su nombre. Además, con las pocas estrellas que
iluminaban la noche casi cerrada, era casi invisible. Empezó a girar su nave
hacía estribor y pasó a pocos metros de una nave Redwyne, la cual tenía varios
vigías, pero miraban hacía la entrada principal de la bahía y no percataron a
Davos. Viajaba sólo, sus hombres le habían dicho que debía llevar a alguno de
ellos, pero respondió <<debo ir
sólo. Si somos más de uno, los vigías podrían verlo. Además necesito el máximo
espacio posible para poder cargar más cebollas y pescado>>.
A su vista se fue viendo más claro en acantilado calcáreo en
el que se alzaba Bastión de Tormentas y paso entre dos navíos enemigos en los
cuales se oían acordes de música, <<están
despistados, no me verán de ninguna manera>>; <<ahora toca el túnel
del acantilado>>. Volvió a poner el timón recto y fue surcando a buena
velocidad hacía el difícil túnel que salía de las entrañas de las rocas que
aguantaban Bastión. Más de una vez, cuando hacía contrabando, las barcas tuvieron
daños, se hundieron y él y sus hombres hubieron de volver a la Betha Negra a
nado o pidiendo otra barca a sus compradores. Pero está noche pensaba cruzar el
túnel sin importarle si la nave aguantaría o no y si lo cogían preso o no,
quería salvar a la gente de Bastión de Tormentas pasase lo que pasase y sin
haberlos conocido jamás. Era un hombre de honor, aunque todos los hombres “con
honor” lo llamaban contrabandista, sabandija, escoria marina y más cosas
desagradables, <<y la mayoría de
ellos hacen cosas mucho peores que las mías. Yo mantengo a mi esposa, hijos y a
mis hombres>>.
Se fue acercando al túnel, y cogió los remos para tener más
control de la nave. Empezó a remar a contracorriente para disminuir la
velocidad de entrada del navío hasta que quedó quieto a pocos metros de la
entrada. Entonces comenzó a remar con cuidado y se fue acercando hasta cruzar
está. No se oía nada, sólo el movimiento del agua con los remos de Davos, pero
de repente, se oyó algo que chocaba contra el lado derecho de la proa, <<una roca>>, e hizo girar
la baranda a la izquierda. Miró si la nave se llenaba de agua por culpa del
golpe, pero el suelo estaba seco. Siguió y fue vislumbrando una pequeña luz que
fue haciéndose más clara hasta la entrada subterránea al castillo con unas
rejas gruesas. Allí había un soldado apuntándolo con una flecha y dos con sus
espadas desenvainadas. <<Ahora debo
convencerlos que vengo para ayudarlos>>.
- - ¡Alto!
– gritó uno de los hombres de la espada desenvainada -. Soltad los remos y
bajad.
Davos soltó los remos, se levantó y saltó para bajar del
barco.
- - ¿Qué
hacéis aquí? ¿Sois un traidor de los Redwyne?
- dijo el mismo soldado y se acercó hasta poner su espada en el cuello
de Davos-.
- - No
soy un enemigo – empezó el contrabandista, <<debo
medir mis palabras, sino me matarán y puede que ni miren la baranda>> -. Traigo
comida, cebollas y pescado.
- - ¿Y
cómo sé que no mentís y es todo una trampa?
- - No
lo sabéis. Pero podéis subir a mi baranda y abrir las cajas que hay en las
bodegas. Hay alimentos para todos.
- - ¿Cómo
os llamáis? – preguntó el guardia y le hizo una señal al otro soldado que
llevaba espada. Este se acercó a la baranda y subió a ella -. Si decís la verdad,
¿cómo habéis cruzado entre todos los navíos Redwyne sin ser visto? Nadie lo ha
logrado en más de nueve ciclos de luna llena. Sólo habéis podido hacerlo si
sois uno de ellos – apretó la espada contra su cuello -.
- - Soy
marino, he nacido en el mar. Vivo en el mar y mi hogar está lejos. Un buen
marino sabe que para no ser visto es mejor una noche cerrada o surcar por dónde
las estrellas no lo iluminen, además hoy hay marea alta y es cuando se puede
entrar por este túnel con posibilidades de no morir. En alguno de los navíos
parecía que hubiera fiesta – lo miró a los ojos sin mostrar miedo.
- - ¡Malditos
perros! Celebran que nos morimos de hambre. ¿Y por qué queréis ayudarnos?
Podríais haber dejado que muriéramos de hambre – lo mira fijamente -. Conocéis
muy bien el mar, cosa que sólo pueden hacer los verdaderos marineros o los
contrabandistas. ¿Habéis venido a robarnos lo poco que nos queda? ¿Quién sois?
¿Cuál es vuestro nombre? Si no habláis, moriréis.
- - ¡Godfryd!
¡Lernd!– gritó el soldado que estaba en la baranda y salió de la bodega con una
caja -. ¡Es pescado en salazón! La bodega está llena de cajas con pescado y
cebolla – les mostró el pescado -. Con lo que hay, podremos alimentarnos.
- - Baja,
Waldyr – dijo a su compañero el soldado que estaba con su espada en el cuello
de Davos y miró a este -. Vos, decid quién sois. Es vuestra última oportunidad.
- - Mi
nombre es Davos.
- - ¿Davos?
¿El mayor contrabandista del Mar Angosto? Jaja, y ¿por qué el mayor
contrabandista de Poniente vendría aquí jugándose la vida para traernos comida,
cuando podría estar en su barco bebiendo ron y follándose a una puta?
- - Porqué
creo en vuestra causa. Creo en el Rey Robert y sé que será mejor Rey de
Poniente que Aerys Targaryen. Aunque sea un contrabandista, también tengo honor
y este me impide dejar que cientos de personas inocentes mueran de hambre y sed
y lo justo era venir a ayudaros y poder salvar vidas que no merecen morir –
dijo Davos serio y diciendo las palabras con sentimiento -.
El soldado lo miró a los ojos, separó su espada del cuello del
contrabandista y dio unos pasos hacia atrás.
- - Lernd,
entra y avisa a Lord Stannis que hay comida y que tenemos a Davos “El
contrabandista”. Ves rápido.
- - Sí
Godfryd
El hombre de la ballesta bajó ésta, se dio la vuelta, cogió
de su bolsillo una llave negra y abrió la reja. Agarró una antorcha, cerró la
puerta y empezó a subir escalones hasta que se perdió de vista. <<No debo estar nervioso. He traído la
comida para que vivan, era lo justo
y correcto. Si me castigan por lo que he
hecho, lo aceptaré. Si hoy no salgo de aquí, espero que Marya y mis hijos me
recuerden por ser justo y dar mi vida por los demás>>.
………………..
Bajó los escalones de la torre para dirigirse al salón
principal. <<¿Qué debo hacer? Sin
alimentos ni agua no aguantaremos más de siete días. No tengo hombres y los que
tengo seguro que me matarían o me entregarían a Tyrell a cambio de comida y
salvar su cuello. Ya intentó el maestre de armas rendir el castillo y
huir>>. El maestre de armas era Ser Gawen Wylde, que llevaba
sirviendo para los Baratheon desde la época de Lord Steffon Baratheon, padre de
Robert y Stannis, pero que al ver que las tropas enemigas eran más de veinte
mil hombres y que ellos sólo eran quinientos, al anochecer intentó salir por la
puerta posterior y hacer que las tropas Tyrell y Redwyne entrarán por allí.
Pero fue interceptado por los vigías, arrestado y llevado a Stannis, el cual lo
mandó encerrar en una celda hasta que acabó muriendo medio año después de su
encierro. <<Hasta un hombre que era
tan leal a mi familia, vio que nuestras defensas no serían suficientes sin que
nos mandarán más soldados y provisiones. Pero el castillo ha aguantado un año,
seguro que Robert aún se preguntará como aguantamos tanto, o puede que ni recuerde
que estamos aquí. Y sin ayuda de Robert y sus amigos. Seguro que están
esperando a que caiga el castillo por la fuerza o que todos muramos de hambre
para venir. Tenía que llevarse a la mayoría de las tropas a Vado Ceniza y dejar
sólo quinientos hombres. No puedo perder el castillo de mis padres, el castillo
que conquistó ,durante la Conquista de los Targaryen, Orys Baratheon. Soy
Stannis Baratheon, el legítimo Señor de Bastión de Tormentas y debo caer con mi
castillo>>.
Bajó los escalones y se dirigió por el pasadizo principal
hacía el salón. Todo soldado que se cruzaba con él le hacía una reverencia, <<no necesito reverencias, necesito
hombres, comida y agua. Yo sólo quiero mantener en pie el castillo, y que la
gente este bien y sin ningún daño , no necesito pleitesía ni que me alaben ni
boatos. Esas son cosas de Robert>>. En ese instante, vio al maestre Cressen.
- - Maestre
Cressen.
- - Lord
Baratheon. La situación es crítica. La gente se ha enterado que se han acabado
las ratas e intentan escapar del castillo para entregarse a Lord Tyrell. Los
soldados consiguen mantenerlos a raya, pero muy pronto serán ellos los que
quieran entregarse al enemigo.
- - Lo
entiendo, maestre Cressen.– dijo frunciendo el ceño y tensándosele las venas
del cuello -. Será mejor que vayamos al salón, los demás deben de estar
esperándonos.
El maestre asintió y empezaron a andar. Iban a ritmo lento
porque el maestre ya era un hombre mayor. Cuando llegaron al salón principal,
les esperaban Lord Florent, que era el nuevo castellano de Bastión de Tormentas,
y cuatro de sus capitanes, que habían luchado con él. <<Sólo cuatro, Robert. No podías darme más. A
tu propio hermano. Si tuviera más hombres hubiera podido atacar a Lord Tyrell,
pero así sólo puedo esperar y dejar morir a la gente>>, pensaba en
ello con amargura mientras iba apretando sus puños.
Stannis se puso al frente de la mesa, y dijo:
- - No
tenemos alimentos ni agua. Somos muy pocos hombres y atacarlos sería mandar ir a una muerte segura. Sólo nos cabrían dos opciones: rendir el
castillo y permitir que los Tyrell y Redwyne maten a todos los hombres. Y a los
miembros de casas nobles tenerlos como rehenes hasta que recibieran el rescate
que pidieran. <<Y en mi caso no
llegaría jamás>>. La otra
opción es aguantar en el castillo hasta que vengan tropas del Rey Robert a
acabar con este asedio.
- - Señor,
llevamos más de medio año esperando que cruce algún barco, pero no ha aparecido
ninguno, y, perdonadme por lo que voy a decir, el Rey Robert se ha olvidado de
nosotros. – dijo el capitán bajito, de la casa Florent
Stannis respiró hondo y frunció el ceño. <<Maldito Robert manda a alguno de tus hermanitos a sacar a los
Tyrell>>.
- - El
Rey Robert ha tenido que luchar una guerra muy dura y con grandes pérdidas. Las
tropas que se llevó eran necesarias para poder ganar esta guerra. No
podía imaginar todas las tropas de Lord Tyrell y Lord Redwyne traerían para
rendir este castillo. Ahora ha ganado la guerra y traerá un ejército para
acabar el asedio – se rascó el ojo derecho; <<Si
se acuerda de nosotros entre copa y copa y putas>>. La causa del rey
es la nuestra y es la justa. Debemos esperar, los cuervos han sido mandados.
- - Pero
Lord Stannis, no queda comida ni agua, los hombres irán muriendo mucho más
rápido que hasta ahora o empezarán a desertar, traicionarnos o incluso lo que
han hecho hoy… - dijo Lord Florent -. Pueden ponerse en nuestra contra y
matarnos para poder salir.
- - Os
entiendo, Lord Florent. Los hombres que han cometido ese sacrilegio han sido
castigados con la muerte y sus cuerpos están colgando como advertencia. Hay que
reforzar las entradas y evitar que salga nadie de aquí, ¿Cuántos hombres se mantendrán en sus puestos
hasta que lleguen las tropas reales?
- - No
sabría deciros. Puede que veinte o treinta soldados.
- - Veinte
o treinta – dijo Stannis mientras se rascaba con los dedos el entrecejo y
pensaba: <<de cien. Esto cada vez
está peor, pero soy su comandante y debo evitar que mueran más hombres
injustamente hasta que venga la ayuda ¿Ayuda? A Robert jamás le he importado.
Me trata como si fuera uno de sus soldados. ¿Por qué me va a ayudar ahora?
Todos los que estamos aquí somos muertes sin importancia. Muertes aceptables. Debería
rendir el castillo y salvar a los hombres, mujeres y niños que quedan. Pero
acabarían matándolos a todos por servir la causa de Robert. Pero es mi hogar, y
el de mis padres y no puedo fallarles, debo luchar>> -. Poned a los
mejores vigilando las puertas y el resto que estén muy pendientes.
- - Lord
Baratheon – dijo una voz detrás de él -.
Stannis se giró y vio a uno de los soldados que vigilaban la
entrada por mar al castillo. <<¿Qué
querrá ahora?>>. Intentó relajarse, pero respondió con la furia reflejada
en sus ojos aunque intentase mostrarte pasivo.
- - Estamos
en una reunión de Consejo sumamente importante. ¿Qué sucede?
- - Cebollas,
cebollas y pescado en salazón. Han traído comida – sonrió Lernd.
- - ¿Comida?
- preguntó sorprendido y oyó que los
otros hombres del consejo murmuraban sorprendidos -. Los barcos con provisiones
no pasan de la Bahía de los Náufragos desde hace seis meses, los Redwyne hunden
todo barco que ven.
- - Sí,
el contrabandista ha traído comida. Una nave llena de cajas con cebollas y
pescado en salazón.
- - ¿Qué
contrabandista? – preguntó Stannis con sorpresa y dudando -. ¿Cómo ha pasado un
contrabandista entre las naves Redwyne? ¿No habréis bebido?
- - No,
no. Él ha pasado, Davos “El Contrabandista”. El mayor contrabandista de los
Siete Reinos nos ha traído comida – sonrió el soldado pero al ver la cara de
enfado de Stannis volvió a poner rictus serio -.
- - ¿Davos?
¿Me estáis diciendo que habéis dejado entrar a Bastión de Tormenta a un
contrabandista? ¿Por qué? ¿Por qué iba un contrabandista a ayudarnos cuando no
gana absolutamente nada con ello? – preguntó apretando los puños y mirando
fijamente a los ojos del soldado, sin entender lo que había sucedido
- - Sí,
Davos ha burlado a todas las naves Redwyne y nos ha traído comida. No sé la
razón por la que lo ha hecho, sólo ha hablado con Godfryd.
<<¿Por qué nos
ayuda?>>; <<¿querrá algo a cambio?>>; <<¿por qué un
contrabandista iba a arriesgar su vida por ayudar a gente que ni conoce y que
podría llevarlo al verdugo por sus crímenes?>>; << no gana nada con
ello, la guerra no va con ellos>>.
- - ¿Y
dónde se encuentra? ¿O le habéis dejado escapar? Davos Seaworth es un
contrabandista y a pesar de haber hecho una acción meritoria de todo
agradecimiento y recompensa, ha cometido acciones que deben ser castigadas por
la justicia del rey - preguntó y respondió Stannis solemnemente -.
- - Está
abajo, con Godfryd y Waldir custodiándolo y esperando vuestras órdenes.
Stannis se dio la vuelta y miró a su Consejo. Todos
intentaban mantenerse serios y esperando su decisión <<pero realmente quieren ir abajo a comerse toda la
comida>>.
- - De
acuerdo. Los capitanes vendrán conmigo, excepto Lord Florent que irá a avisar a
las tropas para que estén vigilantes por cualquier movimiento. El maestre
Cressen irá a enviar más cuervos a Desembarco del Rey – dijo sin mirarlos y
dándose la vuelta de nuevo para hablarle al soldado -. Bien, acompañadnos a ver
las cajas de comida y al contrabandista.
Empezaron a andar, por el pasillo principal hasta el final de
este, entraron a un cuarto con una gran chimenea, salieron a otro pasillo por
el que fueron a la final de este y que tenía una puerta al lado derecho, dónde
dos soldados la protegían. Los soldados se hicieron a un lado y abrieron la
puerta vieja de madera. Lernd cogió la antorcha que había dentro y empezó a
iluminar el pasadizo y bajando los primeros escalones.
Empezaron a bajar todos en silencio. Cada escalón debía de
bajarse con cuidado, porque eran altos y estaban húmedos por culpa de tener el
Mar Angosto tan cerca. Sólo se oía el ruido del eco de los pasos. Todo estaba
oscuro, excepto la zona que iluminaba la antorcha. Stannis no tenía miedo de la
oscuridad, estaba acostumbrado a ella, pero había oído a gente que decía que la
noche albergaba cosas horribles. Él creía que a veces las cosas más peligrosas
son las que se ven a luz del día y contra las otras también podría luchar y
vencer.
Estuvieron bajando escalones al menos tres minutos, hasta que
vieron la reja de anchos barrotes y tres sombras. Lernd sacó las llaves de la
puerta y la abrió. Stannis pasó por ella y vio a sus dos soldados y a un hombre
serio, menudo, de pelo y ojos castaños y una barba corta salpicada de unas
pocas hebras grises. <<Este debe
ser Davos “El Contrabandista”>>; <<¿por qué ha venido aquí y se ha
arriesgado?>>; <<será una trampa de Lord Redwyne?>>; pensó Stannis mirándolo a los ojos y viendo
como este le miraba fijamente un instante, antes de agachar la cabeza.
- - Lord
Stannis, mirad – se le acercó Godfryd con una caja llena de pescado poniéndosela
delante de la cara -. Comida. Está lleno de cajas de comida.
- - Ya
veo – respondió Stannis echando la cabeza hacía atrás ante el olor del pescado
-. Hay que alimentar a mucha gente – entonces miró a Davos -. ¿Sois Davos , el contrabandista?
- - Sí,
señor – le dijo Davos -.
- - Bien
– asintió apretándose las manos y suspirando. Se dio la vuelta y se dirigió a
sus hombres -. Dejadnos solos, deseo hablar con él a solas.
- - Pero,
señor. No podemos dejarlo a solas con él. Podría haceros cualquier cosa. Es un
contrabandista.
- - Si
hubiera querido hacernos algo, ya lo habría hecho. Deseo hablar y preguntarle
ciertas cosas a solas – respondió resoplando y frunciendo el ceño. Miró a Davos
-. ¿Lleváis algún tipo de arma, encima?
- - No,
señor.
- - Bien.
No lleva armas, ahora podéis esperar detrás de la reja. Si se le ocurre haberme
mentido, no vivirá mucho más que yo. Es una orden – miró entrecerrando los
ojos, vio como asentían sus hombres y se daban la vuelta-.
- Volvió a mirar a Davos y le hizo un gesto con la mano para
que lo acompañara. Empezaron a caminar hacía la baranda sin decirse nada. <<No parece un contrabandista>>.
Se pararon enfrente de esta.
- - Tengo
preguntas por ciertas cosas y creo que vos podréis ayudarme a resolverlas.
- - Sí
puedo ayudaros a responderlas, lo haré, señor. Aunque no sé leer ni escribir.
- - No
hace falta que sepáis escribir y leer para responder a mis preguntas – soltó
bruscamente -.
- - Disculpadme,
Lord Stannis. Responderé todas vuestras preguntas. – dijo Davos bajando la
cabeza y mirando al suelo -.
- - ¿Por
qué?
- - ¿Por
qué? – levantó la cabeza Davos sin saber que le preguntaba -.
- - ¿Por
qué habéis traído la comida? ¿Por qué os habéis jugado la vida para traerla
cuando esta guerra ni os va ni os viene? ¿Por qué nos ayudáis? ¿Qué queréis a
cambio? ¿Es un truco, una trampa de Redwyne y ahora los Tyrell están atacando
el castillo? No lo entiendo, podríais estar en cualquier lugar del Mar Angosto
haciendo tratos con otros contrabandistas – se pasó la mano por el pelo -.
Responded. Hablad – lo urgió mirándolo a la cara -.
- - Yo…lo
he hecho, porque era lo justo – dijo Seaworth mirándolo a los ojos -. No podía
dejar que murieran hombres, mujeres y niños de hambre. Yo nací en el Lecho de
Pulgas de Desembarco del Rey y pasé hambre, pero seguro que no tanta como aquí
pasan. He traído las cebollas y el pescado en salazón porque es lo que tarda
más tiempo en pasarse y os aguantará hasta que lleguen las tropas reales o que
acabe el asedio. Os ayudo también porque
creo en vuestra causa y en el Rey Robert. Creo que no puede ser peor que Aerys
y que la paz llegará por fin a Poniente y será un buen dirigente - <<yo no estaría tan seguro>> pensó
Stannis -. No quiero nada a cambio. Sólo quería ayudar a gente inocente que no
tiene culpa de esta guerra, hacer lo justo. Aunque sea un contrabandista, creo
en la justicia – agachó la cabeza avergonzado -, y quería demostrarme que podía
burlar a la mejor fuerza naval de Poniente. El mar es mi vida, mi amiga.
<<Parece ser
sincero>>; <<y no quiere nada a cambio>>; <<pero sigue
siendo un contrabandista>> - pensó Stannis mientras notaba que se le contraía el pecho -.
- - Me
parece muy extraña vuestra forma de ser. Pensaba que los contrabandistas sólo
querían su propio bien y llenar sus bolsillos de oro.
- - Muchos
son así, pero yo no. Como os dije, nací en el Lecho de Pulgas, pasé mucha
hambre, me enrolé en un barco de contrabandistas, recibí palizas, seguí pasando
hambre hasta que conseguí un barco y una tripulación. Tengo que alimentar a mis
hombres y a mi esposa e hijos. No puedo permitir que haya gente que se muera de
hambre y yo quedarme sin hacer nada. Creo en la justicia y lo que os hacían no
era justo. No entiendo como el rey os ha dejado aquí y no viene a ayudaros –
miró a Stannis y vio que cada vez apretaba más los dientes -. Disculpadme, no
debía hablar así de su majestad, el rey, pero es lo que realmente pienso, os ha
dejado a la muerte. Castigadme como creáis necesario.
<<Dice las cosas
a la cara>>; <<no conozco a nadie que las diga>>.
- - Sabéis
que a mucha gente no le gusta que le digan las verdades a la cara, y os habrían
matado por lo que habéis dicho. Pero yo creo en las personas que dicen lo que
piensan – miró fijamente a los ojos de Davos -. Nos habéis salvado la vida a mí
y a toda la gente de Bastión de Tormentas. Merecéis una recompensa, pero
también un castigo por todo lo que habéis hecho mal. Las cosas buenas no deben
tapar las cosas malas, sea quien sea.
- - Lo
comprendo y aceptaré el castigo que me sea impuesto. Pero os pido que alguien
busque a mi familia para decirles que no volveré pero que morí haciendo algo
justo.
- - Yo
mismo me encargaré de decirles eso, pero vos se lo podréis explicar mejor. No
pienso mataros. Habéis hecho cosas mal, pero creo que podríais ayudarme.
- - Pero
no sé escribir ni leer.
- - Pero
sabéis navegar, conocéis los mares mejor que el mejor capitán de Poniente.
Habéis burlado al mejor ejército de mar y no os han visto. Sois un hombre justo
y decís las cosas a la cara. Quiero a alguien como vos a mis órdenes – dijo pasándose
la mano por la frente cansada -.
- - Pero,
mi señor…no soy noble…sólo un simple ladrón. No merezco nada. Me conformo con
ayudar.
- - Aún
no sois noble, pero hoy lo seréis. No puedo prometeros tierras pero cuando sea
Señor de Bastión de Tormentas, os las daré. Dejaréis de ser contrabandista y vosy
vuestros hijos podréis servirme. Y
merecéis ser recompensado. Pero antes debo hacer justicia con vuestra antigua
vida. Puede que los nobles no os agradezcan haber salvado sus vidas, pero yo sí
¿Sabéis cómo se castiga a un contrabandista?
- - Sí.
Se le corta la mano.
- - Yo
no os pienso cortar la mano. Sólo cuatro dedos de vuestra mano que no sea la de
la espada.
- - Entiendo…-
dijo Davos agachando la cabeza de nuevo pero volvió a levantarla y miro
fijamente a Stannis -. Vos decís ser un hombre justo y que cumple con la
justicia a rajatabla.
- - Sí,
lo soy – frunció el ceño sin entender el significado de la frase y con mucho más dolor de cabeza.
- - Sí
sois justo y mi castigo es que me cortéis cuatro dedos, querría pediros que lo
hicierais vos.
- - ¿Yo?
- - Sí,
los norteños dicen que el hombre que dicta sentencia es el que debe ejecutarla.
Y yo quiero que vos, mi señor, sea quién me corte los dedos. Porque vos sois
justo y honesto y creo en vos, alguien que ha aguantado casi un año de asedio
contra un ejército grandioso y sin alimento, intentando mantener el mayor
número de gente viva – después de decirle esto volvió a agachar la cabeza -. Es
lo que creo yo que sería justicia, pero aceptaré el castigo de la forma que vos
deseéis.
Stannis lo miró fijamente, <<siempre los norteños>>; <<Davos.
Jamás imaginé que un contrabandista iba a ser más justo, honesto y sincero que
toda la corte y el rey juntos>>.
- - De
acuerdo, yo os cortaré los dedos. Y después os nombraré Señor.
- - Lord
Stannis, los otros nobles no estarán de acuerdo con eso, se pondrán en contra
y… - iba a continuar, pero Lord Baratheon levantó la mano para hacerlo callar
-.
- - Me
da igual lo que digan los otros nobles y señores. Yo puedo nombraros Ser y lo
haré. Me habéis mostrado más lealtad en pocos minutos, que todos mis soldados,
capitanes y familia. Será mejor que volvamos arriba y acabemos el asunto del
castigo allí – y empezó a dirigirse a la reja.
Davos lo siguió. Los soldados abrieron la puerta, y Stannis
les habló:
- - Llamad
a más soldados y descargad todas las cajas de comida que haya y subidlas. Que
no desaparezca ninguna. Davos y yo subiremos arriba al salón principal. Dadme
una antorcha.
- - Pero,
mi señor…
- - Nada
– levantó la mano para hacer callar al soldado. Le dolía la cabeza de oír “peros”
en todas partes -. La antorcha
Uno de los soldados se la dio y empezaron a subir los
escalones…
………………..
Subieron los escalones y Lord Stannis le iba haciendo preguntas
sobre su antigua vida y su familia. <<Siente
curiosidad por mí y mi familia>>; <<y quiere hacerme señor, pero no
puede>>; <<soy un contrabandista y nunca me aceptarán como uno de
los suyos>>; <<pero Lord Stannis parecía sincero y será el quién me
cortará los dedos>>, se acarició los dedos de su mano izquierda. <<Al menos no serán los dedos de mi
espada. Es bueno conmigo y sin conocerme. Pero es un hombre justo, honesto y
cree en la justicia. Será un buen señor de Bastión de Tormentas, y yo podré
cuidar a Marya y a los niños y no tendré que arriesgar tanto mi vida y cada
noche podré volver a casa>>.
Siguieron subiendo hasta que salieron al pasadizo y fueron
caminando hasta llegar al salón principal. Allí los esperaban un hombre mayor
que llevaba una cadena de maestre y cuatro hombres que parecían soldados o
capitanes. Davos entró detrás de Stannis y se mantuvo detrás de él, pero notaba
como los soldados lo miraban mal, sin entender que hacía él allí y no en una
celda
- - Lord
Stannis, he enviado más cuervos – dijo el hombre que parecía un maestre
- - Bien
– respondió Stannis rascandose la nariz -.
- - Señor…creo
que deberíamos hablar a solas sobre las defensas del castillo – dijo uno de los
soldados que llevaba un broche con un zorro o un animal similar
- - Bien,
empezad.
- - Pero,
mi señor.
- - ¿Qué
sucede, Lord Florent?
- - Él
- - ¿Él?
Os referís a Davos Sí. Es un contrabandista, aunque ha traído la comida puede
ser un engaño. Puede que la comida este mala, o sea un espía de Tyrell y
Redwyne para que nos confiemos y…
- - ¡Basta!
Sí, era un contrabandista y recibirá su castigo por ello. Pero a partir de hoy
será un señor y puedo que aseguraros que la comida se puede comer y que no es
un espía de Tyrell – respondió bufando -.
- - ¿Un
señor? Pero, mi señor. No es de ninguna Casa Mayor ni menor de Poniente. No
podéis nombrar a un contrabandista señor. Vuestro hermano no lo aceptará. No
sabe las cosas que nosotros sabemos.
- - Pero
sabe cosas mucho más importantes y es mucho más honesto y sincero que la
mayoría de nobles que conozco – respondió Stannis mirando fijamente a Lord
Florent, apretando sus dientes y apretando la mesa con sus manos y mirándolo
con desprecio -. Y mi hermano aceptará a Davos como señor porque nos ha salvado
de morir de hambre.
- - Pero,
mi señor… - iba a contestar Lord Florent, pero Stannis levantó la mano -.
- - Pero,
nada.Soy el comandante, tengo órdenes directas del Rey de hacer lo justo y
necesario por mantener Bastión de Tormentas, y es de justicia recompensar a
Davos por lo que ha hecho. Se hará así.
<<Me está
defendiendo. Se meterá en problemas por querer recompensarme>>.
- - Lord
Stannis, no hace falta que me nombréis nada. No soy noble y no sabría cómo
comportarme. Yo no deseo nada, me conformo con haber salvado a la gente. Lord
Florent tiene razón.
- - Veis,
hasta lo admite él mismo – dijo Lord Florent sonriendo
- - Es
mi deber daros la recompensa que merecéis y es esa - dijo mirando a Davos y
luego miró a los demás -. Hay otros que
tienen el título de Ser desde su nacimiento y no lo merecen. Lo seréis y me
serviréis aquí en Bastión de Tormentas. Es mi última decisión.
Davos vio a todos los hombres de la sala asintiendo y él
también asintió bajando la cabeza. <<No
debería de apoyarme tan abiertamente. Esto le traerá problemas. No quiero que
le pase nada a Lord Stannis. Él ha sido demasiado bueno y justo conmigo. Estaré
sirviéndole el resto de mi vida y haré que mis hijos también le sirvan
honestamente>>.
Se habló de cómo debían distribuir los alimentos entre los
soldados y la gente del castillo. Davos escuchaba atentamente y empezaba a
entender porque Stannis decía que había poca gente que fuera sincera y que
dijera las verdades a la cara. Entonces se hizo el silencio, y Lord Baratheon
habló:
- - Davos,
debo cumplir con el castigo acordado por vuestra antigua vida – y le hizo un
gesto para que se acercara -.
- - De
acuerdo, mi señor – y se acercó hasta la mesa, poniendo su mano izquierda sobre
ella. <<No debo mostrar debilidad,
sino defraudaría a mi señor y los otros nobles tendrían algo más en mi
contra>>; <<mi señor ha sido justo conmigo después de lo que he
hecho hasta ahora, y podría haber sido mucho peor>>; <<debo ser
fuerte por Marya y mis hijos>>; <<no puedo fallarles ni a ellos ni
a mi señor>>.
Stannis sacó su puñal y se puso a su lado izquierdo. Entonces
cogió su mano izquierda y le dobló el dedo pulgar. Notó que le temblaba la
mano, y que le caía una gota de sudor por la mejilla derecha; <<él también está nervioso,
pero debe cumplir con su deber y la justicia del rey>>. Levantó su
puñal y la colocó sobre sus dedos y miró a la cara a Seaworth.
- - Si
lo deseáis, podéis cerrar los ojos.
- - No,
mi señor. Quiero verlo – respondió este mirándolo a la cara
En ese momento, Lord Baratheon levantó su puñal y lo bajó
inmediatamente mirándose mutuamente a los ojos. Davos apretó los dientes y
entrecerró sus ojos, intentando no gritar ni desprender ni una sola lágrima. <<Ya está>>. Bajo su mirada y vio las primeras falanges de
cuatro dedos de su mano izquierda separados de esta y desdobló el dedo pulgar,
el único que le quedaba ahora completo.
El hermano del rey Robert volvió a envainar su puñal y se
dirigió al maestre.
- - Maestre
Cressen, llevaos a Davos a curarle y vendarle las heridas – luego miró
a Davos -. Cuando estéis bien, volved a bajar y
luego podamos comer pescado en salazón con cebolla.
El antiguo contrabandista asintió, cogió sus dedos y cuando
iba a marchar, empezó a oír gritos del exterior. - - Eran de alegría, de júbilo.
Davos se paró y se sintió bien.
- - Davos,
debéis marchar con el maestre Cressen a que os cure la mano antes que os desangréis.
- - Sí,
mi señor – asintió Davos y se dio la vuelta para salir, pero oyó a uno de los
hombres decir en voz baja -.
- - Sí.
Caballero de la Cebolla.
<<¿Caballero de
la Cebolla?>>; <<que me llamen cómo quieran, yo sólo serviré a mi
señor>>; <<Stannis Baratheon>>
FIN
No sabía que esta era la historia de Ser Davos. La verdad es que estoy un poco pez en lo que a acontecimientos previos a Canción de Hielo y fuego se refiere. Me ha parecido muy interesante.
ResponderEliminarStannis y su jodido honor, siempre fue igual. Y Robert, tendrá sus razones supongo, pero ya lo tengo tan atragantado que ni me importan.
Muchas gracias por avisarme!! Está muy currado xD
Cristina.
Muchas gracias por leerlo.
EliminarEs de los dos, pero les doy dos partes a cada uno. Lo he hecho de cosas previas porque puedo darle más a la imaginación y porque de cosas ya conocidas me fijaría mucho en los libros. Stannis tiene mucho honor, pero era así. Es que el fic es para un amigo invisible y es fan de Stannis y Davos y se me ocurrió hacer cuando se conocieron.
Gracias por el comentario ^^
Julia
Eres toda una valiente, a mí me da pánico escribir sobre cosas más relacionadas con guerras o con política. Pero veo que a ti sí que se te da bien. Me gusta cuando escribes los pensamientos de los personajes, me recuerdas mucho a cuando lo hace Martin. Stannis sobre todo creo que te ha quedado muy fiel, y las inseguridades de Davos también son muy parecidas a las del original. Sólo una cosita: ten cuidado porque en la escena en la que le corta los dedos, primero hablas de un puñal y luego de una espada ;) Pero por lo demás es una historia muy interesante y te ha quedado genial.
ResponderEliminarPor cierto, ¿ésta es la que vas a presentar al AI? Igual no deberías publicarla aún...
Gracias por tu comentario. Lo de la espada y el puñal se me ha escapado, porque al principio era con la espada, y luego lo cambié al puñal. Sí, es el del AI (ya le mandé al foro el escrito, pero si puedo pongo este escrito en los que aún no deben verse).
EliminarGenial, leer un fic en el que salen dos de mis personajes favoritos siempre es bueno :D
ResponderEliminarLa historia me la sé ya de memoria y me parece que está bien recreada al poner el punto de vista de los dos. Es un hecho muy difícil de explicar porque nadie sabe muy bien cómo piensa Stannis exactamente al no tener capítulos propios, pero veo que te lo has currado mucho. Enhorabuena! ^^
Muchas gracias por tu comentario, maestra Stannisista de fics XD. Sí, es conocida la historia, pero ponerla de los dos lados es lo difícil (el primero de Davos me constó mucho acabarlo, pero ha salido).
EliminarMuchas gracias
Muy bien representados los dos protagonistas. Davos me cae genial , desde luego. Stannis es más serio pero es un hombre justo. Gracias por contarnos esta historia :)
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario, maestra Meñiquista de fics XD. Davos es muy bueno y Stannis es serio, pero de los más honestos de Poniente.
EliminarMuchas gracias
wow ¡Me ha encantado! Yo soy muy de Stannis, de sus silencios, de su mandíbula apretada y de sus fruncimientos de ceño. ¡Lo has clavado! ^^
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario! Stannis es más de gestos que de palabras y con ayuda he conseguido hacerlo lo más parecido posible.
Eliminar