martes, 20 de agosto de 2013

EL RISCO: ROOB Y JEYNE (Vientos Rojos) - Capítulo 1

Este fic trata el principio de la caída de Robb Stark como Rey en el Norte (es la manera más light que me sale de decirlo, la otra es peor). La historia en la que se conocieron Rob y Jeyne y que acabó con la cabeza de Viento Gris ya sabéis dónde (y que HBO plasmó en el capítulo 10 de la 3ª temporada de Juego de Tronos). Es una historia de amor, batalla, desavenencias y se empieza a vislumbrar lo que pasará. El título entre paréntesis es otra manera de llamarlo y que pega más con lo que pasará en Los Gemelos....
Para acabar: todo personaje pertenece a George R.R.Martin y no me lucro de ninguna manera con ello. Sólo recibo el gusto de escribirlo. (Y sí, a Jeyne la llamo Jeyne) Ah! lo he dividido en 2 capítulos.
                                                                                                                                                                  
EL RISCO, ROBB Y JEYNE ( VIENTOS ROJOS)

CAPÍTULO 1

En las inmediaciones del Risco. Campamento de Robb Stark, Rey en el Norte, en el Tridente y Señor de Invernalia. Dentro de la tienda del Joven Lobo, este y sus caballeros, están mirando el mapa de Poniente para atacar y apoderarse del castillo y del Risco, que pertenecía a la familia Westerling, familia vasalla de Roca Casterly y de los Lannister. Lord Gawen Westerling estaba encerrado en Varamar, pero aún quedaba el castellano y una pequeña guarnición.
-            -  Mis señores, está noche atacaremos el Risco – empezó a decir Robb, con voz segura-. Atacaremos  desde estos tres puntos. Aquí, aquí y aquí – señaló en el mapa-. Walder el Negro llevará un grupo de escalo para la zona oeste de la muralla.
-          Será un placer, alteza – dijo este.
-                  -  Pequeño Jon, al mismo tiempo, tu atacarás con otro grupo de escalo por la zona este.
-                  - Perfecto, alteza. Está noche cae el Risco y nos merendamos a esos Lannister – dijo el hijo del Gran Jon en tono jocoso-.
-                  -   Para finalizar, yo y el Gran Jon atacaremos la puerta con arietes. Recordad, todo hombre que se rinda, dejadlo con vida y si rinden el castillo, mostrad piedad y no destruyáis sin sentido.
-                - Se hará lo que el Rey en el Norte ordene – rugió el Gran Jon -. Tengo ganas de cortar cabezas y de sangrar a esos perros Lannister – dijo con más ahínco y desenvainó su espada y la levantó al aire -. ¡El Rey en el Norte!
-                  -   ¡El Rey en el Norte! – le siguieron los demás caballeros.
-                  -   Muy bien, caballeros. Preparen a los hombres, saldremos en unos momentos.
Le hicieron reverencia y se marcharon los hombres. Entonces entró Viento Gris, el gran lobo huargo que siempre acompañaba a Robb. Se puso a su lado y se dejó rascar y acariciar por el Rey.
-                  -  Viento Gris, está noche quiero que sigas a mi lado para esta batalla – el lobo lo miraba fijamente -. Es la hora de atacar.
El joven cogió su espada y la envainó. Abrió la lona y salió. Afuera le esperaba su escudero, Olyvar Frey, con su caballo preparado. Robb montó en el caballo y fue a unirse con el Gran Job. Walder el Negro y Pequeño Jon ya habían salido para ponerse en sus posiciones.
-                  -   Es hora de partir – dijo Robb.
-                  -   Muy bien – dijo Jon Umber y se giró a los soldados -. ¡Chicos, hora de luchar! – rugió con voz atronadora.
Empezaron a cabalgar hacia el castillo al galope. Cuando  estuvieron a ciento cincuenta pasos del castillo, Robb levantó el brazo y mandó parar. Se giró a su escudero, y le dijo:
-                 -   Olyvar, manda a los dos hombres para hacer las señales a Walder el Negro y Pequeño Jon para que ataquen.
El pequeño Frey fue a avisar a los hombres y estos poniéndose en lados contrarios, hicieron la señal con el fuego. Esperaron un momento, y en el momento en el que se oyeron las trompetas de batalla de los dos grupos, el Rey en el Norte gritó:
-                 -  ¡Al ataque! – empezó a galopar con Viento Gris corriendo a su lado.
-                 -  ¡El Rey en el Norte! – gritaron los soldados galopando detrás de su rey.
Empezaron a galopar hacia el castillo. Oían como los dos grupos de escalo empezaban a atacar. Pararon a cincuenta pasos y sacaron el ariete. Desde lo alto de la muralla, la guarnición de los Westerling empezó a sacar arcos y disparar flechas.
 Los arqueros del Rey Lobo empezaron a disparar flechas a lo alto de la muralla. Los soldados llegaron con el ariete y empezaron a golpear las puertas del Castillo. De repente, una flecha voló directa, desde no se sabe qué dirección a gran velocidad y con gran precisión fue al brazo de Robb Stark. Este no vio la flecha, hasta que no la tuvo clavada en su brazo. Hizo gesto de dolor, pero se mantuvo en su sitio, él era el Rey y no podía abandonar a sus hombres. En ese momento, cedieron las puertas y empezaron a entrar norteños con las espadas desenvainadas para atacar.
Empezaron los primeros combates entre los hombres de ambos bandos. Entraron Robb y los hombres a caballo. Las tropas norteñas eran mayoría, por cada enemigo había tres norteños. En esa situación, mientras Viento Gris intentaba evitar y atacar a dos soldados, un hombre fue a por el Joven Lobo gritando y agitando su espada. Intentó lanzarle una estocada a Robb, pero este la repelió y lo descolocó y el Rey lanzó una rápida estocada hacia el estómago, la cual entró a través de la malla, saliendo sangre de su boca y de la herida, puso los ojos en blanco y acabó de caer muerto.
Los norteños estaban haciendo una matanza y uno de los hombres, el cual, subido en  su caballo, tiró su espada y gritó:
-                    -   ¡Nos rendimos! ¡Nos rendimos! Parad de luchar, tirad las armas – dijo dirigiéndose a sus hombres y a los norteños.
Los soldados Westerling pararon de luchar, lanzaron sus armas y se rindieron.
El Rey del Tridente mandó parar a sus soldados. Aparecieron Walder el Negro y Pequeño Jon, anunciando que habían conquistado todo el castillo y traían prisioneros.
-            - Alteza, hemos matado a todos los hombres, excepto estos,  que se han rendido – dijo Pequeño Jon, con una gran sonrisa en sus labios y señalando a unos hombres muy magullados-. También tenemos a la familia Westerling en la torre en la que estaban.
-                  -   Muy buenas noticias nos das, hijo – dijo con alegría el Gran Job.
Seguidamente,  Robb se dirigió al hombre que mandó parar a los soldados del Risco.
-                 -   ¿Vos sois el castellano?
-                 -  Sí, señor.
-                 -   Alteza – le dijo Walder el Negro, antes de asestarle un golpe en el estómago, que hizo doblarse al castellano.
Cuando este se recuperó, dijo:
-                 -   Sí, alteza. Soy Rolph Spicer, castellano del Risco al estar ausente mi cuñado, Lord Gawen Westerling.
-                 -    ¿Por qué erais tan pocos hombres defendiendo el Risco? – preguntó el Rey.
-               -   La mayoría de los hombres fueron con mi cuñado y aquí quedo una pequeña guarnición para vigilar el castillo, porqué él pensó que jamás atacaríais aquí. 
-          Perfecto. Tendremos que ocupar vuestro salón principal, las caballerizas y algunas de las habitaciones para descansar.
-                 -    De acuerdo,  alteza.
-            -   ¿Dónde se encuentra la familia de Lord Westerling? Quiero darles mis respetos y asegurarles que no les pasará nada mientras estemos aquí.
-                 -   En la Torre Norte, alteza – dijo Walder el Negro y añadió -, pero antes deberíais haceros mirar la herida del brazo por el maestre.
-              -  No es grave, puede esperar la herida y el maestre. Primero está el deber y la cortesía. – dijo el Joven Lobo y dirigiéndose al castellano, dijo -. Llevadme a la Torre Norte.
-                   -   Sí, alteza.
Fueron a la Torre Norte, subieron los peldaños y arriba esperaban dos norteños, los cuáles abrieron la puerta. El primero en entrar fue Viento Gris y se oyeron gritos de miedo. El Joven Lobo llamó a su huargo y este vino donde él. Robb entró con sus hombres, además del castellano del Risco. Dentro había una mujer madura, que debía ser Lady Westerling, que tenía una mirada muy desconcertante, dos niños pequeños y otros dos de más o menos la edad de Robb.  El Rey mandó a su huargo tumbarse al lado de la puerta.Entonces Rolph Spicer empezó las presentaciones.
-                  -   Alteza, está es mi hermana y Señora del Risco,  Lady Sybell Westerling.
-              -  Un placer mi señora – dijo el Rey Lobo -, disculpad a mi huargo, le gusta entrar en las habitaciones,  pero no os hará ningún daño. Os aseguró que no os pasará nada ni a vos ni a vuestros hijos y vuestro esposo está bien atendido en Varamar.
-             -   Gracias, alteza. Es un honor teneros en nuestro castillo – dijo Lady Sybell haciendo una reverencia y mirándolo con esos ojos que mostraban algo oculto -. Estos son mis hijos  menores Rollam y Elenya – señaló a los dos pequeños -. Y estos son, mi hijo Raynald, heredero del Risco, y mi hija Jeyne, aún doncella – los dos jóvenes hacen una reverencia.
-                 -    Encantado de conocerlos – dijo el Joven Stark.

En ese momento, el Rey Robb empezó a ver borroso y no oía los comentarios que le hacían. Se tocó la frente y vio que ardía. Le pareció oír a su huargo. Empezó a ver menos y de repente sólo veía oscuridad.

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