Bueno, hoy empezaré a colgar fics sobre Canción de Hielo y Fuego. Para empezar, dejaré claro que todo personaje y lugar pertenece a la mente de George R.R.Martin, único señor de los Siete Reinos. Yo sólo imagino historias con sus ideas. Para empezar os pondré un fic de 4 capítulos, y el primero será de Viserys Targaryen. ¿Qué hubiera pasado si Khal Drogo hubiera dado un ejército a Viserys y este hubiera llegado a Desembarco del Rey? ¿Cómo sería como Rey? ¿Y qué pasaría si su Mano del Rey fuera Joffrey Baratheon? Bueno, intentaré responder estas preguntas en estos 4 capítulos. Los trozos que están en cursiva, son los pensamientos de Viserys.
LA MANO DEL DRAGÓN
CAPÍTULO 1
Desembarco del Rey. Después de la
carnicería en la Batalla del Septo de Baelor, dónde habían muerto decenas de
miles de personas, había un nuevo rey, con un nuevo Consejo. Y allí se
encontraban todos sus miembros, esperando al rey para debatir los problemas que
acuciaban al pueblo, el castigo a los traidores del Usurpador y a este, y quién
debía ser la nueva Mano del Rey. Ahí estaba el eunuco, Lord Varys, “La Araña”,
Consejero de los Rumores, con su sonrisita de saber algo más que los demás y
que ya servía a su tercer Rey; Oberyn Martell, hermano del príncipe de Dorne y
comandante de las tropas dornienses que ayudaron al nuevo rey a Conquistar Roca
Casterly y luchar contra Robert y los Lannister; Mace Tyrell, Señor de
Altojardín, que al ver que el venado y el león iban perdiendo y que venía una
horda de salvajes a sus tierras, cambio de bando; Iliryo Mopatis, comerciante
de Pentos, protector del nuevo rey, conspirador para la vuelta de este y nuevo
Consejero de la Moneda; Ser Barristan Selmy, Lord Comandante de la Guardia
Real, el cual se rebeló al Usurpador,
cuando este le pidió que matará a la niña-mujer nacida de la Tormenta, y que
volvía a servir a la Casa en la que realmente creía y a la que había jurado
lealtad; y Jon Connington, antigua Mano, uno de los mejores amigos de Rhaegar
Targaryen y protector del supuesto Aegon Targaryen, que al morir este, puso
toda la Compañía Dorada del lado del reconquistador de Poniente.
Allí estaban los seis hombres,
esperando al último hombre que formaba ese Consejo, el cual había entregado el
verdadero y más grande ejercito jamás visto en los Siete Reinos y que siempre
acompañaba al Rey.
Varys e Ilyrio cuchicheaban en
voz baja y reían; Mace Tyrell y Oberyn Martell estaban cada uno a un lado del
Salón sin ni siquiera mirarse; y Connington y Selmy, conversaban sobre la situación de las defensas de la
ciudad.
En ese momento, se abrieron las
puertas y entraron dos personas. Una, era un gran hombre, alto, piel cobriza,
pelo negro, larguísimo y trenzado, del cual se oían las campanillas que había
en este. Tenía anchos hombros, barba negra y larga, ojos oscuros. No vestía
jubón pero sí unos pantalones de piel de caballo. A ojos del pueblo ponienti,
era un salvaje, pero un salvaje con un ejército de 100.000 hombres que
decantaron la batalla a favor del nuevo rey.
A su lado, con jubón negro, alto,
de pelo plateado y suelto, con ojos violeta brillándole de gozo y gloria, con
andares de autosuficiencia al recibir la reverencia de todos, iba otro hombre,
que se puso al frente de la mesa con su dragón rojo de tres cabezas en su
jubón.
<<Por fin he vuelto a mi trono>>; <<Ya no soy el Rey
Mendigo, todos van a tener que respetarme>>. Era Viserys Targaryen,
el tercero de su nombre. Hizo un gesto con la cabeza y los siete hombres que
estaban con él, se sentaron.
Empezó a mirarlos a todos, <<si no fuera ahora su rey, me
venderían al primer postor>>. Vio que el Señor del Grifo se ponía
nervioso cuando lo miraba, <<ya te
hubiera gustado que fuera Rhaegar o su hijo Aegon, pero yo soy el rey>>. Tyrell
también empezaba a sudar mientras Varys y Mopatis lo miraban divertidos y
sonriéndole, <<traman algo, pero
los necesito>>, Ser Barristan y la Víbora Roja lo miraban serios como
Khal Drogo, <<sin sus hombres no
hubiera podido ganar esta batalla, pero he tenido que venderle a Dany, y ella
tenía que ser mi esposa y tener mis hijos>>. Respiró hondo y se
dirigió a Oberyn Martell.
- - Oberyn, ¿qué nuevas tenéis de Dorne? ¿Dónde se
encuentra la caravana de vuestra sobrina, Arianne? – preguntó aparentando
curiosidad-. ¿Han llegado mis tropas para cuidar el viaje de mi futura esposa?
- - Sí, majestad – respondió el dorniense sonriendo
-. Mi sobrina está en camino con tropas de Dorne y vuestras. Desea de todo
corazón casarse con vos y tener hijos. Y de Dorne – se puso serio-, mi hermano
no podrá venir a vuestro matrimonio. Tiene problemas de salud, achaques –hizo
gesto de fastidio y chasqueó la lengua.
- - Entiendo -
<<está tan gordo que no lo puede cargar nadie>>-. Decidle a
vuestro hermano que espero que mejore y pueda venir a Desembarco del Rey.-
Entonces se dirigió a Lord Tyrell-.Lord Mace, ¿cómo va el cargamento de
provisiones procedentes de Altojardín? Necesitamos los alimentos para alimentar
a la gente.
- - Bien, majestad. Me ha llegado un cuervo diciendo
que ya están cercanos al Bosque Real. Si no hubiéramos tenido que esperar a que
los Martell pasarán por Altojardín, seguramente ya estarían aquí y…- dijo serio
y mirando a la Víbora Roja con rabia-.
- - ¡Ja! – interrumpió rugiendo Oberyn-. ¿Y qué tú
seas idiota también es culpa de los Martell? – sonrió.
- - ¡Maldito bastardo! – se levantó Mace Tyrell rojo
de rabia-. Voy a…
- - ¡Silencio! –levantó la voz Viserys -. Lord Mace,
sentaos. Lord Oberyn no quería llamaros idiota - <<aunque realmente lo seáis y lo admita hasta vuestra
madre>>, y se dirigió a Martell-. Oberyn, Lord Tyrell no quiso
echaros la culpa de su retraso, las últimas lluvias también tienen la culpa –
dijo con fastidio, <<son peor que
niños llorones>>, pero consiguió hacer sentarse a Mace.
Entonces se dirigió a Ser
Barristan
- - Ser Barristan, ¿cómo se encuentran las defensas
de la ciudad?
- - Majestad se están arreglando las defensas de la
Puerta del Lodazal y de la Bahía del Aguasnegras, estarán listas en unos días –
respondió serio.
- - Perfecto. Haced que trabaje más gente para
acabar lo más pronto posible. Si no quieren trabajar o alguien se rebela,
encerradlos o matadlos - <<así
demostraré al pueblo que debe respetarme y cumplir mis órdenes>>.
Miró a Jon Connington y esbozó
una sonrisa, que rápidamente disimulo.
- - Lord Connington, siento mucho la muerte de mi
“sobrino” Aegon. Sé que estabais muy unido a él. Khal
Drogo ya se ha ocupado de matar al dothraki que cometió tal crimen - <<por matar a ese impostor Targaryen tenía
que haberle dado Roca Casterly>>; <<y si era el auténtico Aegon, me
hubiera quitado mi trono>> -.
Espero y deseo que sigáis aquí con nosotros y que algún día podamos
tener una amistad como la que teníais con Rhaegar – sonrió levemente. <<Pero no a tanto, grifito>>.
- - Gracias, majestad. Como vos deseéis – respondió
nervioso.
- - Bueno – sonrió más abiertamente y miró al hombre
con una mirada divertida y de estar pensando una maldad -. ¿Qué tal vuestro
matrimonio con Lady Sansa? ¿Acerté al escogerla como vuestra esposa?
- - Sí, majestad –dijo Jon más serio -. Va bien
nuestro matrimonio.
- - ¿Y ya la habéis desflorado? – preguntó de nuevo
el Rey.
- - Sí.
<<No te lo crees ni tú>>; <<a ti te gusta meterla por
otro lado>>
- - ¿Creéis que ya le habéis hecho un hijo? Debéis
continuar vuestro legado y el de vuestra Casa – dijo disimulando a duras penas
las risas.
- - No lo sé, majestad –contestó el otro hombre,
nervioso e incómodo. Empezaba a sudar -. Es muy pronto.
- - ¿Os puedo hacer una pregunta? Más bien es algo
que da vueltas en mi mente
- - Claro, majestad.
- - Si tuvierais un hijo varón, ¿qué nombre le
pondríais?
- - Eh… - empezó a responder el Grifo anonadado,
confundido y con la boca abierta -…supongo que el nombre de mi difunto padre.
- - Lástima. Yo que pensaba que le ibais a poner
Rhaegar – remarcó el nombre de su hermano y vio al otro hombre con los ojos
como platos -. Bien, Ilyrio, ¿cómo están las arcas reales después de la guerra?
- - Realmente, están totalmente vacías. La Corona
debe decenas de millones de dragones al Banco de Hierro de Braavos. Meñique ha
hecho muchos tejemanejes para obtener el dinero y nos ha endeudado para años.
- - ¿Y cómo podemos solucionarlo?
- - Yo tengo bastante dinero y podemos hacer
negocios con otras ciudades.
- - Bien, Ilyrio. Lo dejo en vuestras manos. Haced
lo necesario -. <<Mejor no habló de
querer comprar más soldados>>. Entonces se dirigió al eunuco
rechoncho -. Lord Varys, ¿qué dicen vuestros “pajaritos”?
-
Mis pajaritos dicen muchas cosas, ji,ji,ji –
sonrió el eunuco y lo miró divertido -. El pueblo y las otras Casas piden la
cabeza del Rey Robert y todos los Lannister. Los quieren a todos muertos:
Robert, Cersei, Tywin, Joffrey – remarcó el nombre del último.
- - Majestad – habló la Víbora Roja -. Antes de
decidir vuestro castigo, recordad que mi hermano Doran quiere al pequeño Tommen
y Myrcella como pupilos. Hará que crezcan respetándoos y de vuestro lado. Ellos
no intervinieron en esta guerra.
- - Pero son hijos de Robert y Cersei –replicó
Varys.
- - ¡Pero son niños! – replicó Oberyn.
- - Mis sobrinos eran bebés y la Montaña estampo sus
cabezas contra una pared – respondió Viserys con el ceño fruncido.
- - Lo sé, majestad. También eran mis sobrinos. Pero
nosotros no somos Lannister. Debemos mostrar misericordia. Al pueblo le gustará
ver que su rey perdona la vida a los hijos del Usurpador – continuó la Víbora.
- - De acuerdo – concedió el joven dragón con un
suspiro -. Pero, entonces, ¿qué debo hacer con Joffrey? También es hijo de
Robert.
- - Pero ha intervenido en la guerra. Cuando
capturamos a Robert, se puso él en el trono e intentó calcinarnos ¡con fuego
valyrio! Habría que achicharrarlo a él – respondió Oberyn -. Además andan
diciendo que es hijo del difunto Matarreyes.
- - ¿Y? Mis padres también eran hermanos.
- - Sí, pero ellos eran Targaryen y el chico también
quiso hacer arder la ciudad entera. Es un peligro para todos y para vos en
especial – dijo Connington -. Martell tiene razón. Hay que matarlo, sino tarde
o temprano se sublevará.
- - ¿Estáis todos de acuerdo? – preguntó y exigió el
Rey.
Todos los hombres asintieron
menos Ser Barristan y Drogo.
- - De acuerdo. Pensaré su castigo – dijo con
fastidio-. Podemos finalizar ya el Consejo.
- - Pero, majestad, ¿aún no hemos decidido quién
será la Mano? – preguntó Ilyrio.
- - Está tarde ante la Corte, diré el castigo para
el Usurpador y quién será mi Mano. Ahora, marchad. Deseo estar sólo para
decidir.
Los hombres empezaron a
marcharse, cuando entró Daenerys Targaryen con el pequeño Rhaego, su hijo con
Khal Drogo, y se acercó a este.
<<Ese niño tendría que ser mío>>; <<mi
heredero>>; <<debería estar yo casado con Dany>>; << la
vendí a este salvaje por mi ejército>>; <<si no lo hubiera hecho,
no estaríamos aquí y seguiría siendo el Rey Mendigo>>; <<pero es
tan bella y dulce>>; <<no me merezco a alguien como Dany, ni un
hijo de pelo plateado y ojos violeta>>.
- - Viserys, Viserys – notó que alguien le llamaba y
le tocaba el hombro.
Él dio un respingo sobre la silla
y miró con fiereza y miedo a quién le tocaba. Al ver que era Dany, suavizó su
mirada.
- - ¿Estás bien, Viserys? – peguntó ella preocupada.
- - Sí – respondió secamente, <<no debe saber que pensaba en ella>>.
- - ¿Quieres comer con nosotros?
- - No tengo hambre. Debo tomar decisiones
importantes y no puedo perder el tiempo en comidas.
- - Pero…
- - ¡Pero nada, Dany! – respondió nervioso y puso
ojos de enfado -. ¿Quieres despertar al dragón?
- - No…Viserys. Lo siento. Te dejamos – se dio la
vuelta y se llevó a Drogo, que lo miraba con furia, y a Rhaego.
<<Maldita sea, ¿por qué me
hace ser así?>>; <<debí de haberte protegido mejor y haberte hecho
mi esposa>>.
Estaba agotado, pero tenía que
tomar dos decisiones trascendentales. Una era su futura Mano del Rey y, otra,
el castigo al Usurpador. Ya había decidido que muerte les iba a dar a Robert, Cersei,
Tywin y sus seguidores. Pero no sabía qué hacer con Joffrey, era un peligro
para él, podría en un futuro rebelarse contra él, pero había algo que llevaba
días que no dejaba de pasársele por la cabeza. <<Debería matarlo, pero…>>
Y en ese momento, su mente
regresó a su visita a un león en una celda negra…
El león enjaulado
- - Abrid la puerta – dijo el Rey.
- - Majestad, ¿estáis seguro de querer entrar ahí
dentro? No olerá muy bien – dijo Lord Varys con su risita.
- - Sí. Quiero ver si ese niñato aún quiere
chamuscar al verdadero dragón. Podéis marcharos.
- - Muy bien, majestad – sonrió e hizo una
reverencia y se dio la vuelta para irse.
- - ¡Abrid la puerta! – exigió Viserys y cogió una
de las antorchas.
Los guardias pusieron la llave en
el cerrojo, la giraron lentamente y la abrieron. El hedor que se desprendía de
dentro era nauseabundo, y el dragón tuvo que taparse la nariz con una mano. Le
dijo al guardia que cogiera la otra antorcha y entraron.
Iluminaron la celda y oyeron a
las ratas corretear por ella, el cubo lleno de excrementos y vieron unos pies
descalzos, sucios, llenos de excrementos. Viserys fue levantando su antorcha
hasta que vio dos ojos verdes que le miraban con rabia, odio, furia. Tenía la
cara manchada y el pelo andrajoso. Le pareció raro que no tuviera ningún
parecido con Robert. <<Este crío es
auténticamente Lannister>>.
- - Poned la antorcha en el pebetero y dejadnos
solos. No creo que este leoncito pueda hacerme nada.
Los guardias se miraron entre sí
extrañados e hicieron lo que les pidió su nuevo rey.
- - Bueno Baratheon, ¿te gusta tu nueva habitación?
– preguntó divertido.
Joffrey lo miró a los ojos con
odio, pero no dijo nada.
- - ¿Te ha mordido la lengua el gato? ¿O las ratas?
Está habitación es digna de un príncipe Baratheon.
- - Yo no soy un príncipe – dijo el chico dorado
apretando los dientes -. ¡Soy el Rey de Los Siete Reinos!
- - Tú no
eres rey, ja, ja, ja. Tú eres el hijo del Usurpador, así que, tú no eres
nadie. El dragón ha vuelto para ocupar su sitio.
- - ¿El dragón? ¿Y tú eres el dragón? Yo creo que tu
sobrino Aegon estaba por delante de ti, pero lo mató uno de tus salvajes “por
error”. Yo también lo hubiera hecho – respondió Joff con descaro y altanería.
- - ¡Yo soy el dragón! – respondió rabioso – y el
que mató a mi sobrino ya está muerto. <<¿Cómo
sabe que fui yo?>>
- - Obvio, si está muerto no puede hablar.
- - ¡Maldito crío! – le abofeteó la cara el dragón
al león -. ¿Sabes que podría matarte ahora mismo y todos me lo agradecerían? –
lo miró furioso y vio que Baratheon le desafiaba con la mirada y con el rictus
de su rostro <<tiene carácter y
agallas>>.
- - Sí, pero un Baratheon y Lannister no tiene miedo
a nadie y menos a un dragón. Una vez ya desaparecisteis, puede volver a pasar.
- - Ja, ja, ja, eso en tus sueños. El dragón ha
vuelto para quedarse para siempre, llevándose a quien sea por delante. Pero he
de admitir, chaval, que tienes carácter. Eres muy Lannister, aunque nada
Baratheon, pero eso es normal al ser tu padre…
- - ¡Mentira! ¡Hijo de puta dragón! ¡Yo soy Joffrey
Baratheon, hijo de Robert Baratheon y rey de los Siete Reinos! Y quien diga lo
contrario, le arrancaré la lengua antes de hacerlo arder.
- - ¡Ja, ja, ja! – río a carcajadas -. De acuerdo,
Baratheon. Pero recuerda que sólo el dragón puede hacer arder – y acercó su
antorcha al rostro de Joffrey.
- - ¡Hazlo! ¡No te tengo miedo! ¡Puto dragón!
Suéltame los grilletes y te meteré tu antorcha por el culo.
La mano izquierda del Rey Mendigo
agarró con fuerza la mandíbula de su enemigo y se la apretó con fuerza. <<No me tiene miedo, este crío no me
tiene miedo>>. Acercó su
rostro al de él y con la furia a punto de salirle, dijo siseando:
- - Aquí yo soy el rey. Soy de la sangre de dragón,
el fuego es mi amigo y no me hace ningún daño. Como vuelvas a decir otra
imbecilidad más, te meteré la antorcha por la boca mientras todo mi ejército te
da por culo. ¿Has entendido?
- - S-s-sí – respondió Joff con dificultad y Viserys
lo soltó.
- - Tienes agallas y la boca muy grande. Pero es lo
único que me gusta de la gente. Tengo curiosidad por algo, ¿qué harías por la
libertad?
- - Lo que hiciera falta.
- - ¿Lo que hiciera falta? ¿Matarías a tu propia
sangre? ¿Limpiarías la mierda que dejan los demás? ¿En serio?
- - Haría lo que hiciera falta por la libertad, el
poder y el respeto. Quiero ser rey - <<habla
con seguridad y sin ningún miedo>>; <<es capaz de todo>>;
<<un hombre así necesitaría a mi lado>>; pensó Viserys al oír
las palabras del Baratheon -.
- - Lo de ser rey, jamás lo serás, pero ¿qué harías
si fueras rey?
- - Tendría a todas las Casas de Poniente bajo mi
yugo. Nadie montaría ninguna rebelión ni nada así, porque mi ejército los
aplastaría y les haría pagar con sangre y dolor a los culpables y a sus
familias. Haría lo mismo que hizo mi abuelo con los Reyne de Castamere. También
sacaría el oro de donde fuera y como fuera y conseguiría con ello el mejor
ejército jamás visto. El pueblo me respetaría y me tendría miedo. Quiero que
sepan bien quien manda y que deben cumplir todo lo que les ordene. Deseo
respeto, deseo que mi abuelo tenga que postrarse ante mí. Quiero infundir
respeto, temor, y ser su rey. Quiero que el pueblo me ame y me tenga miedo al
mismo tiempo.
<<Piensa igual que yo>>; << yo también quiero que
todos me respeten y me teman>>; << es cómo yo pero en crío>>;
<<podría servirme, es una locura, pero sí podría>>; <<él
también busca que le quieran y le teman>>; <<es como yo, pero es un
bastardo del Usurpador>>; <<no puedo dejarlo vivo, pero hay algo
que me dice que le deje vivo>>.
- - Bueno, chaval. Ya tengo suficiente cháchara por
hoy. Me has hecho pasar un buen rato. Puede que te deje vivo y seas mi bufón –
Viserys empezó a reírse mientras el antiguo rey empezaba a gritar e insultarlo
-. ¡Guardias!
Se oyeron pasos y se abrió la
puerta. El dragón salió y cuando uno de los guardias iba a coger la otra
antorcha, el rey Targaryen dijo que la dejarán allí. <<Insulta, insulta lo que quieras, leoncito, pero creo que me
servirás bien, y ya sé cómo…
……………….
- - Majestad, majestad.
El Rey Mendigo despertó de su
ensoñación y vio a uno de los criados a su lado.
- - ¿Qué sucede? – preguntó enfurruñado.
- - Majestad, le está esperando la Corte en el Salón
del Trono.
- - Cierto. Traedme mi corona y traed también lo que
os pondré en un papel – se levantó de la silla y se acercó a otra mesa dónde
habían hojas, pluma y tinta. Empezó a escribir lo que necesitaba y sé lo dio al
criado -. Cuando tengas todo preparado, ves al Salón del Trono y cuando te
diga, haces entrar todo, - el chico empezó a leer las cosas y se quedó
sorprendido.
- - Pero, majestad, esto…
- - Tú, tráelo. Es una orden de tu rey – dijo
mirándolo con ira.
- - Sí,…majestad – y se marchó raudo.
<<Vaya sorpresa se van a llevar todos. Pero con ella, todos
sabrán quién es su rey y a quién deben respetar y temer>>; << va a
ser realmente divertido>>; <<es una locura lo que voy a hacer, pero
creo que es lo justo para todos>>; <<es lo que realmente creo y un
rey no se equivoca>>.
Al poco rato, vino otro criado
con su corona de oro con dragones de ojos rojos. Se dirigió al Salón del Trono,
dónde ya le estaban esperando todas las Casas de Poniente o lo que quedaba de
ellas. Tyrell, Tully, el nuevo Lord Frey, Karstark, Stark, con su nuevo Señor de
Invernalia, Robb Stark, que al morir su padre en la Batalla del Septo de Baelor
batallando del lado del Usurpador – siendo la única casa con Baratheon y
Lannister que lucharon de su lado-, supo hincar la rodilla y jurar lealtad al
rey dragón. <<Chico listo, pero si
te equivocas, te mataré como a un perro y tus huargos no podrán hacer
nada>>. También estaba el Lord Comandante Mormont, que vendría a
pedir hombres para el Muro. <<
Estos cuervos quieren todos los días hombres. ¿No te es suficiente con el
traidor de tu hijo? Da las gracias a mi hermana de que no lo haya
matado>>.
Fue a su Trono de Hierro, dónde
le esperaba todo el Consejo y Dany con su bebé y los huevos de dragón, <<¿qué coño hacen los huevos
aquí?>>; <<Dany, el único dragón vivo soy yo>>; <<esos
huevos están más muertos que la Antigua Valyria>>.
Se sentó en el Trono y con voz
alta y clara, empezó a hablar:
- - Señores de Los Siete Reinos, estáis presentes
para ver la justicia que da la Casa Targaryen a los traidores y usurpadores del
trono, que ha pertenecido a mi casa desde la llegada de Aegon el Conquistador y
sus hermanas. Hoy podréis ver mi misericordia y mano dura, con la que también
pienso regir sobre todo Poniente, yo, Viserys Tercero Targaryen – sonrió, <<ahora vais saber quién soy yo y lo
que hago a los traidores>> -. Guardias, traed a los traidores.
Se abrieron las puertas y
entraron llenos de cadenas Robert, Cersei y Tywin. Joffrey, Tommen y Myrcella
llevaban simples grilletes. Los pusieron delante de Viserys. Los tres mayores,
lo miraban con odio, rabia, furia. Joffrey lo veía serio y con ira. Los dos
pequeños, lo observaban con miedo.
- - Tommen, Myrcella, no me miréis con miedo.
Vosotros no habéis hecho nada malo. Sólo sois unos críos, como lo eran mis
sobrinos. Doran Martell ha pedido tomaros como pupilos y yo he aceptado.
Marchareis inmediatamente a Dorne y puede que cuando seáis mayores, os devuelva
Roca Casterly y Bastión de Tormenta, - se dirigió a todos -. Aquí, os demuestro
la misericordia de la Casa Targaryen con los inocentes. Nosotros no reventamos
cráneos contra piedras – los presentes murmuraban asintiendo; <<los tengo dónde yo quería, pronto sabréis
como castigamos>> -.
- - ¿Vendrá Joffrey con nosotros? – preguntó Tommen
asustado.
- - No. A vuestro hermano le espera otra cosa.
Guardias, llevad a los chicos a preparar su equipaje.
Dos guardias se llevaron a los
niños fuera del Salón. Entonces el dragón miró a Tywin Lannister.
- - Tywin Lannister, por alta traición, asesinato y
todos vuestros horripilantes crímenes, os condeno a muerte…
- - Bien. Decapitadme rápido – interrumpió Lord
Tywin.
- - Ja,
ja, ja, Lord Tywin. Sois realmente muy divertido – río Viserys y habló de forma lenta y clara-.
Vuestra muerte será lenta. Os condeno a ser ahorcado, pero antes de que muráis,
se os soltará para que el verdugo os abra en canal y os saque las tripas, a ver
si hay oro en ellas. Luego seréis descuartizado y vuestros trozos serán
clavados en picas por toda la ciudad hasta que se pudran. Los huesos serán
echados en cualquier lugar. Así todos sabrán lo que pasa a los traidores.
Se oyeron varios gritos ahogados,
uno detrás del dragón. <<Seguro que ha sido Dany, pero no debe gritar, lo
hago por nosotros. Pensé que le gustaría que muriera así y pagarán todos
ellos>>.
- - Majestad, ¿no creéis que es un castigo excesivo?
Con ahorcarlo sería suficiente – dijo Lord Connington, hablando al oído del
Rey.
- - Yo soy el rey y yo decido el castigo – respondió
con furia y siseó -. No volváis a querer darme clases sobre cómo ser rey – Jon
Connington lo miró aturdido y no dijo nada. Entonces Viserys volvió a mirar a
Lord Lannister.
- - ¿Queréis decir unas últimas palabras? – lo miró
con disfrute.
- - Sí. Estáis más loco y enfermo que vuestro padre,
pero sois digno hijo suyo.
- - ¡Llevároslo! ¡Quiero su cuerpo en picas antes
del anochecer! – varios guardias se llevaron al león y dijo a todos -. Muy
bien, aquí habéis visto cómo se castiga a los traidores de manera justa.
Nadie dijo nada, <<serán estúpidos. Pensaban que iba a
ser clemente con ese maldito traidor. Pues no saben lo que les queda por
ver>>.
- - Cersei Lannister, por alta traición, fornicio,
intento de regicidio, aunque no fuera del auténtico rey y por otros crímenes
horrendos, a la muerte… - empezó a decir el nuevo rey.
- - ¡Ja! Por follarme a mi hermano me vais a matar.
Entonces deberían haber matado a casi
todos los Targaryen.
- - Los Targaryen nos regimos por leyes diferentes a
las vuestras y mucho más antiguas. Cada una de vuestras extremidades será atada
a un caballo y cada uno tirará de un lado, hasta que se os salgan todos los
huesos, músculos y órganos. Así os encontrareis pronto con vuestros hermanos.
Llevárosla
- - ¡Hijo de perra! ¡Soy Cersei Lannister! ¡La Reina!
¡Estáis loco! ¡Loco! – gritó ella mientras se la llevaban arrastras.
Los presentes miraban todo
anonadados, si entender nada, asustados, los más adultos recordaron tiempos
pasados. Viserys disfrutaba con sus rostros, pero también sentía algo que no
entendía, <<debo acabar esto
pronto, debo vengarme, debo hacer justicia a mi Casa>>. Entonces vio al criado al que le había pedido
que trajera su “sorpresa”. Lo miró y este asintió con su cabeza.
- - Bueno, sólo nos queda el Usurpador, Robert
Baratheon. Yo Viserys Targaryen, el tercero de mi nombre y verdadero y único
Rey de Poniente, te condeno a ti, Robert Baratheon a muerte – entonces se
dirigió al criado -. Criado, trae lo que te ordené –el criado salió y cerró la
puerta.
- - Ja, ja, ja. Maldito crío, crees que me vas a
asustar a mí con tus chorradas. Tenía que haberos matado a ti y a tu hermana
con mis propias manos. Putos dragones de mierda, os creéis mejor que los demás
y no sois NADA – dijo riéndose Robert.
- - Habla lo que quieras, pero tu castigo va a ser
el que más disfrute de todos, eso te lo puedo asegurar – lo miró a los ojos.
- - ¡Soy Robert Baratheon! Suéltame y pelea como un
hombre contra mí, o necesitas para todo a tu ejército, crio de mierda. No eres
nada sin todos esos salvajes. ¡Argg! – gritó cuando le golpearon los soldados
la espalda y lo tiraron al suelo.
Entonces, se
volvieron a abrir y entraron seis criados que cargaban una jaula enorme, otro
llevaba cuerdas largas y había otro más que llevaba troncos hasta casi no poder
con ellos.
- - Levantad al condenado – ordenó el Rey Mendigo y
los guardias lo levantaron y Viserys le habló -, ahora vais a saber cuál es el
castigo para un asesino de dragones y rogareis que os hubiera matado rápido.
- - ¡JA! – rugió el venado coronado -. Crees que con
una jaula me vas a asustar, - entonces se dirigió a todos los presentes -.
¿Esto es lo que habéis escogido de rey? ¡Yo le doy millones de vueltas a este
crío!
- ¿Queríais otro loco como Aerys? Pues aquí lo tenéis. Más loco que su
padre, y os matará a todos tarde o temprano. Corre por sus venas la sangre del
Rey Loco, seguro que pronto quema todo Desembarco con fuego valyrio. Un dragón
que no hecha fuego no es un dragón, es una mierda – y escupe en las botas del
Rey Dragón.
- - ¡Habla todo lo que quieras, pero hoy vas a morir
y te aseguró que será un dragón lo que te comerá! – gritó exasperado Viserys, y
se dirigió a los guardias -. ¡Metedlo dentro de la jaula!
Los guardias
lo cogieron y lo metieron a duras penas dentro de la jaula. Robert iba
maldiciéndolos a todos e intentando escapar. En el momento que cerraron la
jaula, el joven Targaryen volvió a hablar.
- - Atad un trozo de la cuerda a la jaula e id
levantándola del suelo, cuando este levantada tres palmos, atad el otro extremo
en la columna más cercana – entonces miró al criado que llevaba los troncos –
Tú, pon los troncos debajo de la jaula.
Los criados
cumplieron todo lo que les pidió su Rey sin decir nada. Levantaron la jaula
entre los siete criados y otros siete guardias. Cuando lo levantaron los tres
palmos, ataron la cuerda en una de las columnas y el criado que faltaba, puso
los troncos debajo de la jaula.
- - Dadme una antorcha – pidió Viserys -. Ahora
vamos a demostrar como huele un venado chamuscado.
- - Majestad, ¿qué estáis haciendo? – le preguntó
nervioso Oberyn Martell -. Esto es una locura.
- - ¡No es una locura! ¡Es justicia! ¡Voy a vengar a
toda mi familia con fuego y sangre! Si os consideráis amigo mío y de mi casa
dejadme hacer lo que debo, sino, ¡marchaos! – La Víbora se le quedó mirando con
¿miedo? Y se retiró dónde los otros miembros del Consejo. Uno de los criados le
trajo una antorcha.
<<Vamos a ver si quieres más el poder
y el respeto que a tu familia>>.
Entonces se
acercó a Joffrey Baratheon.
- - ¡Soltadle! – dijo a los guardias -. ¿Aún quieres
ser libre y alguien en Poniente?
- - Sí – respondió Joffrey con tono desconfiado,
mientras le soltaban los grilletes.
- - ¿Quieres a tu padre?
- - Es mi padre.
- - ¿Y lo quieres más que poder ser alguien con
poder en Poniente? ¿Y aunque él nunca te haya querido?
Joffrey no
dijo nada y Robert dejó de maldecir. <<Ya
te tengo>>.
- - Tengo una oferta para ti, chico. Si coges está
antorcha y prendes fuego a los troncos, te convertirás en mi Mano del Rey.
Tendrás el poder y el respeto que tanto deseas, hasta puede que antes de que
muera tu abuelo, haga que se postre ante ti. Eres listo y no tienes miedo a
nada ni nadie, sabes decir las cosas claras y cómo solucionar los problemas.
- - ¿Y si no lo hago?
- - Si no lo haces, vivirás, pero serás caballerizo
en las cuadras reales. No es trabajo para un antiguo Rey.
- - ¡Joffrey! No escuches a ese loco, ¡soy tu padre!
– le dijo Robert.
- - Es tu decisión, chico – continuó Viserys -. Me
gusta tu forma de ser, tu carácter y queremos ambos lo mismo para Poniente. Si
te unes a mí, tendrás poder y respeto.
En ese
momento, los norteños se fueron del Salón enfadados y echando pestes, <<aún deben recordar a Rickard Stark,
pero me dan igual>>.
Joffrey miró
fijamente la antorcha, a Viserys y luego a Robert, y se acercó a este con la
antorcha en la mano.
- - ¿Qué haces, Joffrey? ¡Joffrey! ¡Soy tu padre! No
hagas eso, ¡no lo hagas! – gritaba Robert con miedo en sus ojos.
Joffrey miró a
su padre y le sonrió antes de acercar el fuego a los troncos y que prendieran.
- - ¡Joffreeeeeeeeyyyyyyyyy! – gritó Robert -. ¡Eres
igual que la puta de tu madre!
- - Y tú eres un cabrón muerto. Aquí tienes todos
los desaires, las veces que me has gritado, las veces que me has ignorado
cuando quería jugar contigo, las veces que le has hecho más caso a las putas
que a mí. Aquí llega tu final, cornudo.
- - ¡Maldito niñato! ¡Argg! – chilló Robert, al
notar las primeras llamas acariciando sus pies -. ¡Estás loco! ¡Estas igual de
loco que ese puto dragón! ¡Estáis todos locos permitiendo esto! ¡Os maldigo!
¡Argg! ¡Os maldigo a todos! ¡Espero que ardáis todos! ¡Que los Otros os lleven!
¡Maldigo el reinado de los Targaryen!
- - ¡Argg! – las llamas empezaban a arder por
sus piernas y subían rápidamente - ¡Aaaaaaaaaaahhhhhhhh! – y el dolor ya no le
permitió decir nada más.
- - Joffrey, ven conmigo – dijo Viserys, mientras
veía con devoción, agrado y sintiéndose henchido de felicidad como ardía el
Usurpador y cómo iban a morir todos sus perros.
Joffrey se
acercó a él con una sonrisa y fueron hacía el Trono de Hierro. Vio como Dany
tapaba a Rhaego y ella se escondía en el pecho de Drogo para no ver todo lo que
estaba sucediendo. <<¿Por qué no
mira?>>; <<debería estar disfrutando con ello>>; <<lo
he hecho por nosotros y nuestra familia>>; <<Dany, te necesito
ahora de mi lado>>; <<no me abandones tú también>>.
Al llegar al
trono, se sentó en él y notó como algo lo pinchaba. Miró su mano y vio que
salía sangre de ella. <<Me he
pinchado con el trono, igual que le pasaba a mi padre>>; << a mí no
me pasará como a él>>; << yo seré el mejor Rey que pueda tener
Poniente>>.
Entonces, con
voz firme dijo mirando a todos:
- - Yo, Viserys Targaryen, rey de Poniente, nombró
como mi Mano del Rey a Joffrey Baratheon – anunció el nombre de Joff mirándolo
y sonriéndole.
Y se hizo el
silencio.
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