CAPÍTULO 2: Nadie
<<Nymeria>>
Cuando abrió los ojos, vio un
techo de madera. <<¿Dónde
estoy?>>. Su último recuerda era ella cayendo al mar. Miró el lugar y
observó que había alguien sentado en un taburete al lado de la puerta.
-
¿Denyo?
- - Hola, Salina – le respondió el chico con una
sonrisa.
- - ¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? ¿Y la tormenta?
- - Estás en tu camarote, Salina. Cuando estábamos a
punto de caer por la borda, mi padre consiguió agarrarte y subirnos. La
tormenta amainó y mi padre pudo sacarnos de las corrientes. Llevas en cama
cuatro días.
- - ¿Y el palo que se rompió?
- - Los marinos de mi padre lo han arreglado y
estamos arreglando todos los desperfectos de La Hija del Titán de Braavos.
Mañana llegaremos al Arsenal de Braavos y verás al Titán.
- - ¿Mañana? – preguntó ella sorprendida.
- - Sí, mañana llegaremos.
- - Bien –sonríe tímidamente-. Voy a levantarme.
Debo subir a cubierta y ayudaros.
- - No hace falta Salina. Debes descansar.
- - No quiero descansar más. Quiero ayudar y
necesito mover mis piernas.
- - Si es para desentumecer las rodillas, puedes levantarte – dijo él riendo y después
ella también río.
Se levantó y empezó a caminar con
ayuda de Denyo, hasta que sus piernas se acomodaron al movimiento. Subieron a
cubierta e hicieron pequeños trabajos durante todo el día. A la noche, cenaron
todos juntos carpas con patatas
hervidas, guisantes y una salsa muy extraña de color rosa y que Arya no probó.
A la joven norteña le gustó la carpa con patatas y cuando acabó, fue a proa a
ver si conseguía ver ya Braavos. Estaba ansiosa y asustada por lo que le
pasaría a partir de ahora. <<El
hielo hiere más que las espadas>>, recordó esa lección de Syrio y
decidió irse a dormir a su camarote. Llegó a este, puso a Aguja debajo del
cojín y se metió en la cama, recordando a todos aquellos que les habían hecho
daño a ella y a los suyos y a los que iba a matar en cuanto pudiera volver a
Poniente:
- - Ser Gregor, Dunsen, Raff el Dulce, Ser Ilyn, Ser
Meryn, la reina Cersei.
Y repitiéndolo, se quedó dormida.
Soñó con el Perro y ella en los Gemelos, en la boda de su tío Edmure y cómo
Sandor Clegane la golpeó para sacarla de allí. También soñó que era una loba e
iba de caza con su manada, el lobo negro, el blanco y el gris.
En la mitad de la noche, se
despertó sudando y decidió levantarse e ir a cubierta para tomar el aire. Se
ató a Aguja a su cadera y se levantó de su cama, subió las escaleras y salió a
la noche. Se acercó a la borda derecha y empezó a respirar hondo. Estaba así, cuando
oyó un ruido. Se giró pero no vio nada raro. Volvió a mirar el mar y de repente
notó que algo le presionaba el brazo y la giraba rápidamente.
- - Hola niña. ¿Qué haces aquí tú sola?
- - Yo… he salido a tomar el aire.
- - Por qué no vienes a mi camarote y te doy algo de
aire.
- - Yo… debo irme a mi camarote – intentaba soltarse
de su brazo pero no pudo.
- - Quieta, niña. Sólo quiero jugar contigo un rato
– dijo con una risita de rata.
- - Yo no quiero jugar contigo – con su mano
izquierda intenta desenvainar a Aguja, pero el hombre la agarra antes de la
muñeca y se la retuerce.
- - Así que querías sacar tu palo y clavármelo ¿eh,
niñita? , pues te jodes, y después de que te joda por delante y por detrás, te
meteré tu palo por el culo – mientras decía eso fue retorciendo más la muñeca
de la Chica Loba -.
- - ¡Ay!
- - Grita lo que quieras puta niña, pero está noche
dejarás de serlo – se le acercó y cuando se iba a dar la vuelta para
llevársela…
Arya oyó que algo se rompía y el
hombre caía al suelo retorciéndose de doloe.
- - ¡Denyo! – dijo ella con alivio al ver a su amigo
con un remo roto.
- - ¿Estás bien?
- - Sí, muchas gracias. Hay que avisar a tú padre.
- - Vamos.
Se dieron la vuelta y cuando la
Joven Stark comenzaba irse, algo la tiró al suelo. Era el marino, que la tenía
agarrada por el tobillo.
- - ¡Tú no te vas, maldita zorra! – intentó ponerse
encima de ella, pero la joven chica se retorcía y le pegaba patadas.
Denyo se tiró encima de él y
empezaron a luchar. Arya consiguió soltarse y desenvainó a Aguja aún en el
suelo. El tripulante golpeó a Denyo en el estómago, hasta tirarlo al suelo y
doblarlo de dolor. Se giró hacia ella, con una mirada turbadora, como de loco.
- - ¡Guarda el puto palo o te arranco la cabeza y la
clavo en el palo!
Se abalanzó hacia ella y en el
momento en que iba a ponerse encima de ella, está movió la mano de la espada,
rápida como la gata sin oreja de Desembarco, y se la clavó en el estómago. <<¡Ahora!>>.
- - Jodida niña – se quejó el hombre de rodillas en
el suelo.
La Danzarina del Agua sacó la
espada del marino. Este intentó levantarse, pero la niña dijo:
- - Valar Morghulis – y le clavó la espada en el
cuello, hasta sacar la punta por la nuca. La sacó y él cayó de cara al suelo.
Denyo se levantó y se acercó a
ellos.
- - ¿Está muerto? – preguntó él.
- - Sí, lo he matado. ¿Y ahora qué hacemos?
- - Podemos decírselo a mi padre, pero no sé qué
puede hacerte él o los otros tripulantes – pensó durante un momento-. Debemos
tirarlo por la borda, es lo mejor que podemos hacer y también hay que tirar el
remo roto. No debe parecer que ha habido una pelea aquí.
- - De acuerdo, Denyo – dijo ella aceptando la idea
de su amigo como la mejor.
Arya lo cogió por los brazos y
Denyo por las piernas y lo llevaron a la borda, dónde el chico lo cogió por los brazos y lo apoyó encima de
está y cogiéndolo por las rodillas, lo acabó de tirar al mar. Cuando lo
lanzaron, ella preguntó:
- - Denyo, ¿por qué me has ayudado?
- - Tú arriesgaste tu vida por salvarme durante la
tormenta. Si no lo hubieras hecho, habría muerto. Ahora estamos en paz y me
gusta mucho estar contigo. Vamos, debes volver a tu camarote.
Arya asintió y ambos fueron a sus
camarotes. A la mañana siguiente, cuando subió a cubierta, todo estaba calmado,
incluso se respiraba felicidad por llegar a Braavos. El capitán le preguntó si
había visto a uno de los remeros, pero ella le dijo que no y esté la miró raro pero se fue. El hombre
desaparecido era el mismo que había matado.
Antes del mediodía, la hija de
Ned Stark y el hijo del capitán estaban en proa, cuando por fin empezaron a ver
Braavos, con su inmenso Titán. La chica loba jamás había visto nada tan
inmenso. Tenía unos gigantescos ojos rojos, llameantes, como si estuviesen
siempre ardiendo y tenía el pelo verde al viento. Casi parecía un gigante, lo
más parecido que había conocido era a Hodor, pero al lado del Titán, era un
bebé.
Llegaron al Arsenal de Braavos.
Allí, la tripulación empezó a bajar las provisiones que traían para vender.
Arya se despidió de su amigo Denyo y se dirigió al capitán.
- - ¿Seguro que no necesita a alguien más que pueda
limpiar el barco o hacer otras tareas? No molestaré.
- - No, chica. No puedo llevarte. Aquí, seguro que
encuentras algo. El mar no es lugar para niñas.
- - Pero…
- - No. No hay sitio para ti.
- - De acuerdo. Muchas gracias por salvarme en la
tormenta. Valar Morghulis – dijo aceptando la situación pero enfadada.
- - Valar Dohaeris.
- - ¿Qué significa?
- - ¿Valar Dohaeris? – la joven Stark asintió -.
Significa “Todo hombre tiene que servir”.
La Chica Loba se giró y bajó por
el tablón que hacía de pasarela. Empezó a caminar hacia la ciudad. Iba a vivir
en un sitio extraño, sola. Volvía a ser un ratón, como en Harrenhal. Arya
Stark, hija de Eddard Stark, Señor de Invernalia; también conocida como Arry,
Comadreja, Nan, Perdiz y Salina, no sabía quién iba a ser ahora en ese lugar…
¿NADIE?
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