Entonces notó como algo le
zarandeaba el cuerpo y oía <<¡Viserys!>>;
<<¡Viserys!>>. Se
sobresaltó y dio un respingo. Se dio la vuelta y vio que era Joffrey Baratheon
- - Viserys ¿qué os pasa? Parece que hayáis visto un
fantasma – sonrío el chico venado y lo miró con risa.
- - No, nada, nada – respondió sobresaltado y
separando su cuerpo de la mano de Joff -. Sólo me había parecido oír algo, pero
debía ser el criado con la bandeja – entonces miró al criado -. Dejad la
bandeja encima de la mesa.
El criado camino despacio y puso
la bandeja en la mesa y se fue rápidamente.
- - Majestad – volvió Joffrey a decir -. Os estaba
hablando que ya es hora de que pueda castigar a Robb Stark, y se me ha ocurrido
como hacerlo morir lentamente y que sufra. Quiero ir amputándole los dedos e ir
mandándole estos a sus hombres y amenazando que si no se van, iremos
amputándolo más. Lo que ellos no sabrán, es que aunque se retiren, su Señor no
va a vivir. Ja, ja, ja – río de forma petulante y gozando de lo que decía.
- - ¿Eso no sería demasiado cruel? – preguntó
Viserys con cara de repugnancia, <<es
un sádico y no tiene remordimientos>>; <<tú eres igual que él –
le repitió su conciencia -.
- - ¿Cruel? Ja, ja, ja. Buen chiste majestad. Eso es
hacer justicia. Este hombre está destruyendo vuestro Reino, quiere quitaros
vuestro trono y corona. Si fuera al revés, él no tendría piedad con vos. Seguro
que dejaba que su huargo os devorará. Además seguro que con vuestra hermana no
están haciendo miramientos y ahora mismo estará siendo empotrada por un
ejército norteño… – dijo la última frase con retintín y siseando
- - ¡Callad! – gritó el Rey Dragón, <<Dany>>; <<hermana, si te
hacen algo los mataré>>; <<este crío es un cabrón, pero mi regalo
pronto llegará>>.- Recibirá su castigo, pero será a mi manera. Y no
creo que llevándole trozos de su señor, haga que los norteños se den la vuelta
y se vayan, más bien al contrario.
- - Pero, majestad. Sois el Rey y debéis castigar a
los traidores. Y yo como vuestra Mano del Rey, debo hacer que se cumpla vuestra
justicia. Dejadme cortar en trocitos al lobito.
- - No. Lo mataré yo. Yo soy el Rey y yo haré la
justicia.
- - Sí, ya veo cual es vuestra justicia. Perder el
tiempo hablando y disculpándoos con el traidor Stark. Si yo fuera Rey, ya
tendría su cabeza clavada a una pica y todos los norteños habrían sido
masacrados. ¿Tenéis miedo a la sangre?
- - Pero no sois el Rey – siseó enfadado -. El Rey
soy yo. Como dirían los Stark, quien dicta la condena, ejecuta esta. Ya vi lo
que hacíais como Rey, fue realmente muy fácil entrar en Desembarco. Yo soy de
la sangre del dragón y la sangre no me afecta – lo miró sonriéndole.
- - ¡Pero yo sólo perdí esa batalla! ¿Vos cuántas
batallas habéis perdido? Ah, perdón, estabais escondido en vuestra tienda y…
- - ¡Cállate! Cállate o a quien trocearé será a ti –
gritó Viserys furioso.
- - De acuerdo – respondió el rubio Baratheon, y en
voz baja añadió -. Cobarde.
Viserys lo fulminó con la mirada.
<<¿Este niñato me ha llamado
cobarde?>>; <<¿A mí, su Rey?>>; <<¿quién coño se cree
que es?>>; <<ha despertado al dragón>>. <<Vamos a ver
si soy yo el cobarde o lo eres tú>>. En ese instante entró Ser Barristan con los
otros tres miembros de la Guardia Real.
- - Robb
Stark, por los cargos de alta traición contra vuestro Rey y vuestro pueblo, os
declaro culpable y sois condenado a muerte. Mi Mano del Rey me ha pedido que le
deje trocearos en trozos y se lo concederé…
- - ¡Gracias Viserys! – gritó de alegría Joffrey
- - Majestad, y no he acabado – miró el Rey con asco
a su Mano -. Podréis cortarle un dedo y sólo uno. Matarlo lo haré yo.
- - Pero uno no es nada. Yo quiero trocearlo y antes
de que muera follarme a su hermana – río la Mano con la última frase-.
- - ¡Bastardo! – gritó Robb Stark-.
- - ¡Uno! ¡Ninguno más! Y a Lady Sansa no la
tocareis. ¿Lo habéis entendido? – lo miró furioso.
- - ¿Sólo uno? Chst. – chasqueó con la lengua -. De
acuerdo, pero este uno lo disfrutaré.
Joffrey se acercó al joven Lobo
desenvainando su cuchillo. Lord Barristan se acercó nervioso a Viserys y le
dijo en voz baja:
- - Majestad, no podéis permitir esto. Con que lo
matéis vos es suficiente. O incluso podríais liberarlo y darle el Norte. Pero
no permitáis que Joffrey le corte un dedo.
- - Me ha llamado cobarde y yo no soy un cobarde.
Dice que no aguanto la sangre, pero el Trono de los Targaryen se hizo con Fuego
y Sangre. Quiere ser un hombre y Mano, que demuestre que sirve.
- - Pero majestad… - intentó decir Barristan, hasta
que levantó su mano el Rey.
- - No hay peros, es mi decisión como Rey – Ser
Barristan asintió de forma brusca. <<No
está de acuerdo>>; << pero obedece porque soy su
Rey>>;<<pero yo tampoco estoy de acuerdo>>; <<este puto
chico no para de llevarme a las suyas>>; <<pero eso acabará
pronto>>.
- - Abridle la mano derecha – dijo el Baratheon
excitado -. Dicen que sois muy bueno con la espada en la derecha, pero con
cuatro dedos no creo que podáis volver a luchar. Aunque cuando estéis tomando
el fuego valyrio desearéis que os hubiera cortado todos los dedos, ja, ja, ja.
Los guardias
cogieron la mano derecha de Robb Stark y empezaron a abrirle los dedos mientras
él se revolvía y cerraba los puños con fuerza. Los guardias le golpearon la
espalda y consiguieron que se distrajera lo suficiente para poder abrirle la
mano. Joff cogió la mano del joven Lobo y acercó el cuchillo a su dedo índice.
El Stark no miraba en ningún momento a Joffrey, sino que miraba a Viserys
fijamente pero no había rabia, ni ira, ni odio. Lo miraba con lástima. <<Siente lástima por mi>>;
<<¿por qué?>>; <<tendría que suplicar clemencia o que lo
matáramos rápidamente>>; <<pero sólo me mira con lástima>>.
- - Bien, Robb Stark. ¿Quieres despedirte de alguna
manera de tu dedo? Ja, ja, ja – río el Baratheon y acercó el cuchillo lentamente al dedo -.
- - Quieto – acabó diciendo el Rey justo antes de
que empezará su Mano a cortar-.
El nieto de Tywin Lannister se
giró con rabia hacia la persona que lo había mandado pararse.
- - ¿¡Por qué!? ¡Ya se lo iba a amputar! ¿O es que
os ha dado miedo? – respondió con petulancia e ira en sus palabras.
- - ¿Miedo? Le cortarás el índice, pero el de su mano
izquierda – siseó Viserys -. Y lo harás por qué te lo ordena tu Rey.
- - Pero es diestro, quiero que no vuelva a coger
una espada jamás. Quiero que gima, llore al saber que no podrá luchar nunca
más.
- - No volverá a coger una espada jamás porque hoy
morirá. Así que corta el de su mano izquierda.
- - Pero…
- - ¡Es una orden de tu Rey! Y cómo Mano harás lo
que yo te ordene.
Joffrey lo miró con rabia, pero
asintió. Los guardias miraron sorprendidos y empezaron a abrirle la mano
izquierda del Señor de Invernalia al recibir la orden de la Mano, y está vez la
abrieron fácilmente. El Rey Dragón vio que Robb lo miraba otra vez fijamente,
pero su mirada mostraba agradecimiento y seguridad. <<Me está agradeciendo que no le corten el dedo de la mano
derecha>>; <<¿por qué?>>; <<sabe que lo voy a matar
pero no me mira con odio>>.
Mientras pensaba en ello, el
joven mal apellidado Baratheon, cogió el dedo índice del lobo y empezó a
cortarlo lentamente, tendón a tendón y con una gran sonrisa en su boca. El joven lobo apretó los dientes con fuerza,
intentando aguantar los gritos de dolor. En un momento, Viserys oyó como el
cuchillo había llegado al hueso y las arcadas se le subieron a la garganta. <<Es un sádico>>; <<¿cómo
he podido poner de Mano del Rey a alguien como él?>>; <<porqué es
como tú – le respondió su conciencia>>.
- - Ah. Aquí tenemos el hueso del lobo, ja, ja, ja –
río Joffrey con una sonrisa y una mirada de loco. <<Tiene la misma mirada que mi padre- pensó el Targaryen>>
-. ¿Cómo solucionaré el problema? – ladeó la cabeza hacía un lado -. Mmm, ya sé
– cogió el dedo medio suelto, con un reguero de sangre y tiró del dedo hacía un
lado mientras con el cuchillo seguía cortando el hueso.
De repente se oyó como algo se
rompía y un grito de dolor que resonó por todo el salón.
- - Por fin gritas – sonrío el rubio
Mano del Rey -. Grita más, ¡grita! – siguió cortando el dedo, hasta que lo
acabó de desprender de la mano del joven lobo -. ¡Sí! Aquí tenemos el dedo del
lobito – levantó el dedo como un trofeo, lleno de alegría, exaltación, mientras
Robb se quejaba del dolor.
- - Guardia, quitaros la capa y tapadle la herida de la mano. Debe
vivir hasta que cumpla su sentencia – ordenó el rey
- - ¿Por qué, majestad? – se giró Joffrey y miró con
sorpresa a su Rey -. Dejad que muera desangrado, sería muy excitante, mi rey –
se arrodilló frente a él y le acercó el dedo amputado -. Tomad, majestad. Este es mi regalo para vos,
aceptadlo como un trofeo por la victoria que obtendremos en esta batalla y los
años que nos quedan por gobernar.
Viserys miró el dedo amputado con
asco y náuseas, luego vio la cara de felicidad de Lord Baratheon, <<está loco, debo acabar con esto
ahora>>, y luego vio como uno de los guardias se quitaba su capa y se
la ponía en la mano izquierda de Robb Stark.
- - Quedároslo vos, Lord Baratheon. Es mejor que os
lo quedéis vos. Es vuestro trofeo de castigo. Vos sabréis mejor que yo que
hacer con él – giró la cara para aguantar la náusea y recordó que debía hacer
lo que tenía que hacer -. Pero aceptad
tomar la copa de vino conmigo que ha traído antes el criado. Debemos celebrar
que hoy morirá el mayor traidor de Poniente.
- - Muchas gracias, majestad. Es un honor compartir
con vos una copa de buen vino para celebrar que ganaremos.
<<No vamos a ganar, imbécil>>. Se dio la vuelta Viserys, subió los escalones
y se acercó a la mesa donde estaban las copas y el cofre en el que tenía oculto
el fuego valyrio. Miró hacía atrás y vio que Joffrey estaba mostrando el dedo
al Señor de Invernalia y estaba burlándose de él. <<Es el momento>>.
Abrió el pequeño cofre con
cuidado y sacó el frasco con fuego valyrio. Destapó el tapón sin hacer ruido y
con sumo cuidado hecho el líquido dentro de la copa izquierda.
- - Majestad,
¿pasa algo? – preguntó el Señor de Roca Casterly -. Quiero probar ese
maravilloso vino.
- - No, ahora lo traigo – dijo sin darse la vuelta y
tapando el frasco de nuevo y poniéndolo en el cofre-. Este vino es de Dorne,
dicen que es el mejor de todos – y cerró el cofre.
Cogió las copas de vino a mano
cambiada, se dio la vuelta y bajo con cuidado los escalones para llegar dónde
estaba su Mano. Al llegar a delante de él, le acercó la copa de su mano
izquierda y le dijo:
- - Tomad, probadlo. Es muy bueno – sonrió -.
- - Dadme la de vuestra derecha – respondió serio
Joffrey-.
- - ¿Por qué? ¿Desconfiáis de vuestro Rey? – se puso
serio Viserys -.
- - No, majestad. Pero hay que ser precavido –
sonrió Lord Baratheon -. Nunca se sabe quién puede estar de nuestro lado y
quién quiere traicionarnos.
- - ¿Y pensáis que yo os traicionaría dándoos una
copa de vino? Ja, ja, ja. Sois muy desconfiado Joffrey.
- - No. Pero puede que la copa contenga algo que nos
pueda matar a vos o a mí. Además tengo curiosidad por el pequeño cofre que hay
en la mesa de al lado del trono.
- - ¿Veneno? ¿Creéis que hay veneno? ¿Y quién
querría envenenaros a vos?
- - No sé. Alguien con el poder suficiente para
hacerlo, no sé, ¿vos?
- - ¿Yo? Pensáis que os envenenaría y me quedaría
sin mi Mano. ¡He permitido que amputarais al traidor Stark!
- - Sí, pero aún no me habéis hablado del cofre y me
muero de ganas por saber que hay.
- - En el cofre…en el cofre…- Viserys estaba
dubitativo -. En el cofre hay …un colgante de Dany y unos cabellos suyos.
- - ¿Un colgante? ¿Cabellos de vuestra hermana? No
me digáis que…ja, ja, ja – río Joffrey -. Aunque en los Targaryen es normal
¿no?
- - Sí – agachó la cabeza, <<¿por qué le he dicho eso?>>; <<porqué Dany tenía
que haber sido tu esposa>>; <<aguanta unos instantes>> -. ¿Estáis
contento con la respuesta?
- - Ja, ja, ja. Sí, pero sigo queriendo la copa de
la derecha.
- - ¿Seguís creyendo que soy yo? Muy bien, tomaré la
copa de la izquierda y si vuestro Rey muere, mi Guardia Real os matará sin
piedad.
- - No, pero sigo desconfiando de la copa y si como
decís no hay ningún veneno, no hay por qué ponerse nervioso ni estar tan
asustado como estáis, ¿o sí?
- - No. Tomad – Viserys le ofreció la copa de la
derecha -. Hagamos un brindis.
- - Sí. Por vos, el Rey Viserys III Targaryen, el
mejor rey que podía tener Poniente – cogió y levantó la copa con una sonrisa petulante -.
- - Por Poniente y por qué nuestra amistad duré
mucho tiempo – levantó su copa y la chocó con la de Joff con una media sonrisa.
Chocaron con sus copas y ambos
acercaron los labios a sus copas. Ambos se miraban fijamente a los ojos,
mientras que el líquido iba bajando por sus gargantas y…
- - ¡Aaaahhh!
El grito resonó por todo el salón
y cayó un hombre al suelo llevándose sus manos a su cuello y saliendo humo de
su boca.
- - Lástima que las amistades duren tan poco, ¿no
creéis Joffrey? – sonrió con gran sonrisa Viserys, mirando como su antigua Mano
se retorcía por el suelo y su cara se empezaba a poner realmente roja
-.Pensabais que iba a dejar a un monstruo como vos vivo. ¿Cuánto habríais
tardado en traicionarme? Si ahora ya os seguís llamando Rey y a mí me llamáis
Viserys cuando yo soy “majestad” – continuó diciendo enfurecido -. Después de
como dejasteis morir a vuestros hombres en la Batalla en la que conseguí el
trono; después de haber matado al hombre que fue durante toda vuestra vida
vuestro padre; después de todas las
ideas estúpidas y locas que habéis pensado y que habéis conseguido que hiciera.
Si hubiera hecho caso a los pocos hombres inteligentes que tenía en el Consejo,
nada de esto hubiera pasado y ahora estaría tranquilamente sentado en mi Trono
de Hierro con mi hermana al lado. ¡Ah!...lo que había en el cofre pequeño era
un frasco con fuego valyrio y es lo que os está ardiendo por todo el cuerpo.
En ese momento entraron dos
guardias corriendo al Salón del Trono.
- - Los norteños…¡los norteños han entrado en la
Fortaleza Roja! ¡Y está nevando! – gritó
uno de los guardias casi sin poder respirar.
<<Nieve>>; <<el invierno ha llegado>>; pensó Viserys nervioso e intentó centrarse en
los norteños.
- - ¡Qué! ¿Cómo han podido entrar? – gritó Viserys
-. Debéis volver a la batalla, no pueden llegar al Salón del Trono.
- - Pero majestad, casi no hay más hombres nos están
masacrando – dijo el otro guardia-. Pero hay uno…uno…con una armadura dorada…y
…un animal gigantesco.
- - ¿Una armadura dorada? – preguntó Viserys
nervioso, <<no puede ser>> -.
Debéis volver y defender a vuestro Rey – entonces miró a su Guardia Real y
se dirigió a Ser Barristan Selmy -. Ser Barristan, debéis salir todos a
protegerme, no pueden entrar aquí. Contra vosotros no podrán.
- - Pero majestad, debemos estar a vuestro lado y
protegeros.
- - Si salís ya lo estaréis haciendo. Salid y
proteged el Trono y a vuestro Rey – el Rey al ver cómo Ser Barristan dudaba, se
puso más nervioso y gritó: - ¡Es una orden!.
- - Ja,…ja,…ja… - se oyó la voz de Joffrey rota y
con una cara horrorosa, que parecía a punto de explotar, intentando hacer una
mueca, <<se está riendo de mí>>
-.
- - Lo haremos majestad – dijo Ser Barristan y él y
los otros hombres de la Guardia real, salieron con el fuera del Salón.
Viserys vio como esos siete
valientes hombres salían por la puerta a una muerte segura. <<Si ellos no pueden con los norteños,
estaré muerto y no podré despedirme de mi hermana>>. Se acercó dónde estaba el Señor de Roca
Casterly ya agonizando y le dio una patada en el estómago, con rabia porque su
final estaba cerca.
- - ¡Muere ya, cabrón! Esta es la justicia de tu
Rey. ¿Ahora soy un cobarde? ¡Eh! ¿No soy lo suficientemente bueno para ser Rey?
Vos muchísimo menos que yo. Mandad recuerdos de los Targaryen a vuestro abuelo
y vuestros padres dónde se estén pudriendo.
Lord Baratheon tosió con fuerza y
salió sangre y humo por su boca y sus ojos se pusieron en blanco, en ese
instante, murió.
- - Otro bastardo Lannister menos en este mundo.
Entonces hizo un gesto para que el
piromante Hallyne se acercará a él con el frasco de fuego valyrio que le había
pedido que trajera. El sapiencia se acercó lentamente, con ayuda del criado.
Pero Viserys estaba tan nervioso, que fue dónde ellos y cogió el frasco.
- - ¡Cuidado majestad! ¡Puede explotar! – le dijo
Hallyne-.
Empezó a oír lucha de espadas
detrás de la puerta que daba al Salón. <<Están
a las puertas>>. Viserys, con mucho más cuidado, caminó hacia dónde
estaba Robb Stark, con la capa del guardia llena de sangre de su dedo amputado.
- - Robb Stark, has traicionado a tu Rey y has sido
condenado a muerte. Si no hubierais hecho está rebelión, hubierais sido un buen
Señor de Invernalia y un buen consejero real – dijo solemnemente -. ¿Queréis
decir algo?
- - Sí. Hoy yo moriré, pero Poniente y todas sus
gentes serán salvadas. Que los dioses os amparen- dijo el joven lobo mirándolo
a los ojos fijamente, con seguridad y con algo parecido a la pena
<<Siente pena por mí>>; <<después de todo lo que le
he hecho>>; <<los dioses no me ampararán>>; <<pero ha
sido valiente>>.
- - Guardias, abridle la boca – orden.
Los guardias abrieron la boca de
Robb Stark, que no intentó hacer nada y cuando
iba a destapar el frasco de fuego valyrio, se oyó un estruendoso ruido y
como se abría a la fuerza la puerta.
Y, entonces, entró un hombre con
una armadura dorada, con un casco con la forma de un león y con el león de la Casa Lannister en su jubón.
<<No puede ser>>; <<los
dothrakis lo mataron><; <<eso me dijeron>>.
- - ¡Dejadlo y atacad! – gritó a los dos guardias
que tenían cogido a Robb y el guardo el frasco de fuego valyrio en su manga
Los guardias desenvainaron sus
espadas y corrieron contra el hombre dorado. Y en ese instante entró a gran
velocidad un animal enorme, con una cabeza grandiosa y unos dientes afilados.
Se puso al lado de Robb Stark y empezó a mostrarle los dientes al rey y
preparado para atacarlo.
- - Viento Gris, quieto – dijo Robb viendo de nuevo
a su huargo-. Ven conmigo.
<<¿Un huargo?>>; <<ese monstruo es un huargo>>;
<<es tan grande como el caballo de Gregor Clegane>>.
El lobo se tumbó al lado de su
amo y empezó a lamerle la cara. Empezaron a entrar más norteños por la puerta
rota y empezaban a acercarse a su señor. Mientras tanto vio como los dos guardias
intentaban lanzar un mandoble a la cabeza del león, pero este hizo una finta y
escapó de los dos mandobles y soltó su espada sobre la espalda de uno de los
guardias, que cayó al suelo ya muerto. El otro guardia atacó a uno de sus
costados, pero le detuvieron el golpe y le tiró la espada. <<Está muerto, todos muertos - pensó Viserys>>.
Rápidamente el hombre dorado soltó su espada sobre la cabeza del guardia hasta
abrírsela por la mitad.
El caballero fue acercándose
dónde estaban los otros y se quitó su casco y mostró su cabellera rubia, sus
ojos verdes, su belleza y su sonrisa de superioridad viendo a Viserys. <<No puede ser él>>.
- - ¡Tú! ¡Tú estás muerto! – gritó con nerviosismo
el Rey Dragón y lo señaló con el dedo -. ¡Los dothrakis te mataron!
- - Ja, ja, ja. Realmente piensas que unos salvajes
iban a matar a Jaime Lannister. No hay nadie como Jaime Lannister. Soy único –
río Jaime.
- - Matarreyes. ¿Y mi Guardia Real?
- - Todos los hombres de vuestra guardia han muerto
– respondió con casi un susurro un hombre de pelo oscuro, ojos azul claro, piel
blanca y con un jubón con un hombre desollado <<¿será Roose Bolton?>>-.
- - Yo mate a Ser Barristan – dijo el hijo de Tywin
Lannister -. Y es la única muerte que he dado que realmente he sentido –
continuó serio y entonces vio a Joffrey muerto -. ¿Qué le habéis hecho al
chico?
- - El chico quiso ser un dragón y murió chamuscado
como Aerion – sonrió al recordar lo que había hecho.
- - Seréis…- intentó el hombre rubio acercarse y
atacar a Viserys, pero Bolton lo paro.
- - Dejadle, ha perdido y pronto irá con su padre –
respondió Bolton.
El joven Targaryen estaba
realmente nervioso, <<voy a morir
como un perro>>; << todos me recordarán con más rabia y más loco
que mi padre>>. Y de repente recordó algo que se le había pasado por
alto.
- - ¿Dónde está mi hermana? ¿Y su hijo? ¿Y los
dragones?
- - Están bien – dijo Lord Bolton -. Nuestro señor
nos dijo que no les hiciéramos ningún tipo de daño, y no se lo hemos hecho. No
como vos a nuestro señor – entonces se giró a uno de los hombres -. Id a
buscarlos.
El hombre salió corriendo por la
puerta y Viserys se quedó mirando a Robb casi con las lágrimas en los ojos. <<No le han hecho nada, no le han
hecho nada>>; <<me he equivocado por completo>>; << he
destruido casi todo para nada>>; <<nunca debí dejar que ella
viniera a Poniente>>; <<si la hubieras protegido más a ella y le
hubieras hecho menos caso a Joffrey, seguirías siendo rey y ella estaría con
Khal Drogo – respondió su conciencia.>>
- - Mi señor, debéis ir a ver al maestre, habéis perdido
mucha sangre. Nosotros nos ocuparemos de este dragoncito – dijo un hombre que
por su jubón era un Umber, -. Yo, El
Gran Jon os llevaré con él.
- - No, gracias Gran Jon. Quiero quedarme aquí un
poco más – respondió Robb mirando al Rey Dragón con confianza -. Debéis ir a
rescatar a mi hermana Sansa, está encerrada en sus aposentos.
- - Tranquilo, majestad – respondió Roose Bolton sin
inmutarse -. Vuestro medio hermano, Jon Nieve, ha ido a rescatarla.
- - Bien. Jon la protegerá.
Y en ese instante se oyó como un
graznido agudo que hacía daño a los oídos, y entraron varias personas, entre
ellas una mujer de cabello corto plateado y ojos violeta, llevando a su hijo en
brazos sin llorar, <<Dany>>. Otro hombre llevaba una gran jaula dónde había
tres animales pequeños con escamas, cuerpo pequeño y alas grandes dónde se
veían sus ligamentos y que parecían muy débiles, pero que gritaban con gran fuerza, <<dragones, esos son los
dragones>>. Un chico llevaba agarrada del brazo a Dany y al joven Rey
Targaryen le dio un escalofrío al verlo. Tenía el pelo negro y largo, la piel
más blanca que la de Roose Bolton y unos ojos azul claro, <<es un Bolton>>, pero lo que le hizo estremecerse fue
su mirada, llena de perversión, rabia, disfrute, locura; <<tiene la mirada de Joffrey>>. Se acercaron hasta
ponerse delante del Rey depuesto.
- - ¿Estás bien Daenerys? ¿Os han hecho algo? –
preguntó angustiado el joven Targaryen.
- - Sí, estoy bien, hermano. No nos ha hecho nada a
ninguno de nosotros – respondió ella nerviosa.
- - Bien, bien.
- - Bueno, después del reencuentro, habrá que
castigar al dragoncito por todas las burradas que ha hecho – dijo Jaime -.
- - Sí, no puede quedar así. Ha destruido casi todo
Poniente, han muerto muchos hombres por sus errores y le ha cortado un dedo a
nuestro Señor, aparte de dejarle la cara hecha un estropicio – dijo Jon Umber
-. Así no sé si lo querrá la florecilla de Altojardin, ja, ja,ja.
- - ¡Fueron mis guardias los que le dejaron la cara
así! ¡Los he castigado a muerte por ello! ¡Y lo del dedo fue Joffrey! – intentó
quitarse culpas el Targaryen mientras veía que su hermana se ponía más
nerviosa-.
- - Podríamos hacerle lo mismo – dijo el hombre que
tenía agarrada a su hermana -. O sino podríais
dejarme a su hermanita y el niño e írselos dando a trozos – desenfundo su
cuchillo y se lo puso al cuello de Dany, trayéndola hacia así -.
- - ¡Déjala! ¡Ella no ha hecho nada!
- - Los que no han hecho nada son los mejores para
desollar – y movió su cuchillo hasta que consiguió que del cuello blanco de la
joven dragona saliera un hilito de sangre.
- - ¡Ramsay, déjala! – subió el tono de su voz Roose
Bolton y volviendo a su tono de voz, mirando fijamente al otro hombre,dijo: -
No serás tú quien decida lo que haremos con ellos. El único que decide será
Robb Stark, nadie más. Y suelta a la chica, ahora.
- - Sí, padre – quitó el cuchillo del cuello de la
Targaryen, que no tenía lágrimas es sus ojos y la soltó.
El pequeño Rhaego en ese instante
empezó a llorar desconsoladamente y su madre intentó tranquilizarlo. <<Ahora ella parece más
fuerte>>; <<ha cambiado>>.
- - Dejad que mi hermana, su hijo y los dragones se
vayan. Cogedme a mí y hacedme lo que queráis, pero ellos son inocentes – dijo
Viserys mirando a su hermana -. Dejad que se vayan en un barco a Braavos o más
lejos, pero no les hagáis nada.
- - ¿Y quién nos dice que cuando los dragones hayan
crecido, vuestra hermana no venga con ellos a recuperar el trono y sentarse en
el Trono de Hierro.
- - ¡No lo hará! Ella quería quedarse en Vaes
Dothrak con Khal Drogo o como máximo volver a ver la Puerta Roja de Rocadragón.
Ella no quiere ser Reina, ¿verdad, Dany? – miró a su hermana nervioso y
esperando que le diera la razón -.
- - Cierto. Lo único que quiero es irme muy lejos de
aquí con mis hijos.
- - ¿Veis? ¡Veis! Dejadla marchar – imploró excitado
el Rey Dragón -.
- - Ayudadme a levantarme – dijo Robb cansado-.
El Gran Jon y Roose Bolton
ayudaron al Señor de Invernalia a levantarse y le quitaron las cadenas. El lobo
también se puso a cuatro patas. Entonces este miró al dragón y dijo:
- - Si ella jura no volver jamás a Los Siete Reinos
y vos pagáis por vuestros crímenes, dejaré que se vayan sin ningún daño.
- - Lord Stark, eso es una locura. Cuando los
dragones crezcan, ella volverá y nos matará a todos - habló Jaime Lannister -.
- - El Matarreyes tiene razón. Volverá y nos
achicharrará a todos – añadió Jon Umber -. ¡Os ha cortado un dedo! ¡Casi os
mata!
- - Él no fue el que me cortó el dedo. Fue Joffrey,
y si no hubiera sido por él, me hubiera cortado todos los dedos de la mano
derecha. Viserys sólo intentó hacer su justicia como Rey, equivocada, pero
justicia – respondió el Joven Lobo y miró a la hermana del dragón -. Daenerys
Targaryen, juráis que vos y vuestros descendientes jamás regresareis a Poniente
ni con ejércitos ni con dragones.
- - Sí, juró no volver jamás a Poniente, ni yo, ni mis
descendientes, ni los dragones.
- - De acuerdo. Lord Umber, acompañadlos a ellos y
los dragones afuera.
Lord Umber asintió con la cabeza
y se puso al lado de Dany, pero ella dijo:
- - ¿Puedo despedirme de mi hermano?
Robb asintió y ella se acercó a
su hermano con una tímida sonrisa. Al llegar dónde él, se puso de puntillas y
le dio un beso en la mejilla. Viserys se quedó inmóvil, <<siente cariño por mí>>; <<después de todo lo que le
he hecho, aún quiere despedirse de mí>>.
- - Te quiero Viserys – acabó de decir y se dio la
vuelta acercándose hacia Lord Umber -. Ya podemos irnos.
Viserys vio cómo su hermana, su
sobrino y los dragones eran llevados afuera del Salón por el Gran Jon y otro
hombre que llevaba los dragones.<<Me
quiere>>; <<¿por qué no le he dicho que la quiero>>. Notaba como le escocían los ojos, <<no puedes llorar>>; <<un
dragón no llora>>.
- - Es hora que nosotros también marchemos – dijo
Stark -. Quiero ver a mi hermana y debemos castigaros, majestad – se dirigió a
unos soldados -. Coged al preso y llevadlo con nosotros.
Tres soldados se acercaron a
Viserys, y él empezó a sentir algo que no había sentido antes. Miedo.
- - ¡Esperad! ¡Esperad! – chilló nervioso.
- - Ahora que os pasa, ¿tenéis que echar una meada?
– río Jaime Lannister -.
- - Sólo quiero… sólo quiero… despedirme del trono –
dijo nervioso y tocándose la manga dónde tenía el frasco con fuego valyrio.
- - Ja, ja, ja. Parece que hubiera ganado la guerra.
Dejádmelo a mí y mis cuchillos y sólo pedirá que le matemos – dijo Ramsay con
una sonrisa malvada.
- - ¡Sólo cinco minutos! ¡Cómo última voluntad! Os
juro que no escaparé y que aceptaré el castigo que me asignéis - suplicó Viserys tocándose con más nervios
la manga.
El Señor de Invernalia miró a los
ojos del antiguo Rey y luego la manga que se tocaba y sus ojos recordaron lo
que había ocultado. Se miraron mutuamente a los ojos, y el Joven Stark asintió.
- - De acuerdo, tenéis cinco minutos.
- - Lord Stark…- intentó decir Roose Bolton-.
- - Será lo último que hará como Rey y cómo hombre.
Le dejaré despedirse del Trono – entonces miró a Viserys -. Cinco minutos.
- - Sí, cinco minutos asintió este con una tímida
sonrisa
Los norteños se dieron la vuelta,
con el gigantesco lobo y salieron por la puerta.
- - <<Mátalos
a todos>>
- - ¿Quién
está ahí? – se giró Viserys y no vio a nadie. Es la misma voz de antes -.
- - <<Quémalos
a todos>>
- - ¿Quién está ahí? – volvió a girarse nervioso
Viserys -. ¿Quién eres?
- - <<¿No
reconoces mi voz, Viserys?>>.
- - No. Sólo eres producto de mi imaginación. Tanta
tensión me provoca oír voces que no hay.
- - <<¿Seguro?>>.
<<Ja, ja, ja>>; <<pregúntame quién soy>>.
- - ¡No eres nadie! ¡Deja de reírte de mí! ¡Soy el
Rey!
- - <<Eres
el depuesto rey o incluso el rey loco>>; <<pregunta quién
soy>>.
- - ¡Yo no soy el Rey Loco! – gritó enfadado y
conmocionado Viserys; esa voz me suena
mucho, pero es imposible; e intentó relajarse -.
- - <¿Por
qué no preguntas?>>; << ¿Te da miedo la respuesta?>>;
<< ¿O eres un cobarde como decía el bastardo Lannister?>>.
- - ¡No soy un cobarde! Y para demostrártelo di tu
nombre y sal para que te vea – dijo furioso el joven dragón.
- - <<Ja,
ja, ja. Los muertos no podemos aparecer, pero te diré mi nombre. Los que me
amaban, me llamaban majestad; los que me odiaban, me llamaban Rey Loco o Rey
Costra; y tú me llamabas padre>>.
Viserys comenzó a caminar hacia
atrás negando con la cabeza. <<No
puede ser>>; <<está muerto>>; <<el Matarreyes lo
mató>>; <<me estoy volviendo como él>>; <<loco>>.
- - Eso es imposible. Mi padre lleva 15 años muerto.
Tú sólo eres mi mente que quiere volverme loco.
- - <<Soy
tu padre, Viserys. Sí. El Matarreyes me mató, pero he venido a
buscarte>>.
- - No. No iré contigo. No me matarán. Robb Stark me
castigará pero no me matará.
- - <<¿Y
quieres vivir como un perdedor? Yo no tuve hijos para que se arrodillarán ante
niñatos norteños. Tu hermano Rhaegal no se arrodillo jamás ante ellos>>.
- - Sí. No se arrodilló, y murió.
- .- <<Pero
defendió a su casa. Y tú te has ido escondiendo detrás de tus hombres y del
crío Lannister. ¿Eso es ser un Rey? Ja, ja, ja>>.
- - Tú tampoco fuiste un Rey que fuera a la Guerra.
Mandaste a tus Manos y a tu hijo a la muerte. No fuiste bueno ni como rey ni
como padre.
- - <<Ja,
ja, ja. Un Rey no debe ser buen padre, sino buen Rey. Que sus hombres y
soldados lo respeten y que el pueblo lo tema. Eso es un Rey>>.
- - Sí, así era como tú reinabas. Y mira como
acabamos todos. El Matarreyes te clavo su espada por tu espalda. Madre
embarazada de Dany y yo, tuvimos que huir a Rocadragón, y luego yo y mi hermana
tuvimos que ir de ciudad en ciudad como mendigos pidiendo un ejército.
- - << ¡Hice lo
que creí mejor para todos! ¡Los Lannister me traicionaron! ¡Un Targaryen no se
arrodilla!>>
- - No pienso arrodillarme ante nadie – respondió
serio y poniéndose firme Viserys, mientras se tocaba el frasco que tenía dentro
de la manga izquierda.
- - <<Lucha y muere como un Targaryen: con Fuego y Sangre>>.
- - Moriré
como un Targaryen. Pero no pienso jugar con la vida de mi hermana y su hijo.
- - <<Ella
es una mujer. No es un dragón. Un dragón era yo y lo era Rhaegal. Tu hermana y
tú, no sois un dragón>>.
- - Ja, ja, ja – río el joven Targaryen -. La única
dragón de todos nosotros es Dany. Ella sobrevivió al fuego y tuvo 3 dragones.
Ella es el príncipe prometido por los dioses. Nosotros no somos dragones.
- -<< ¡Mentira!
El príncipe prometido era Aegon. Él también era un dragón.>>
- - Pues no me costó mucho matarlo.
- - << ¡Eres un
estúpido, Viserys! Morirás como un dragón cuando no lo eres. Reniego de ti.>>
- - ¿Lord Targaryen? – se oyó a la espalda del
dragón -. ¿Con quién habláis?
El joven se dio la vuelta y vio a un hombre
con una trucha en su jubón; <<es un
Tully>>. Miro hacia todos lados y no vio a nadie. <<Todo era mi imaginación>>.
<<Y si no lo era, que se joda>.
- - Nadie, nadie.
-
Ya han pasado los cinco minutos.
- - Dejadme un poco más, sólo quiero sentarme en el
Trono por última vez.
- - De acuerdo. Tiene dos minutos más – dijo el
Tully y se dio la vuelta.
Viserys caminó hacía el Trono de
Hierro por última vez. Subió los escalones y se sentó en el incómodo asiento.
- - Bueno, Viserys, ha llegado tu hora – y sacó el
frasco con fuego valyrio -. Moriré como un Targaryen, pero sabiendo que Dany
estará bien – abrió el frasco y lo acercó hacia su boca…-
Y en ese momento, empezaron a
oírse voces nerviosas que no paraban de gritar.
- - ¡Los Otros! ¡Los Otros! ¡Los Caminantes han
cruzado el Muro!
<<¿Los Otros?>>; <<¿Caminantes Blancos?>>.
- - Ja, ja, ja. Sólo faltaba eso. Al final, sí van a
necesitar que mi hermana y sus dragones se queden en Poniente. Ja, ja, ja.
¿Cómo era esa frase de Varys? – sonreía el antiguo Rey y recordó a sus dos
consejeros-. ¿Dónde estarán Varys e Ilyrio? Ja, ja, ja, esos dos han sido los
más inteligentes. ¡Ah! Ya recuerdo la frase. En el Juego de Tronos o ganas o
mueres. Yo pierdo, yo muero; ellos ganan, ellos mueren. Pero con la auténtica
sangre del dragón, son capaces de ganar.
<<Dany, acaba con ellos>>.
Volvió a acercar el frasco a sus labios.
<<Me hubiera gustado ver quién ganaba la batalla>>.
<<Hielo o Fuego>>.
Y bebió.
FIN
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